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Evergrande: un gigante con pies de barro que afectará al crecimiento global

Evergrande: un gigante con pies de barro que afectará al crecimiento global

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Millones de chinos tienen exposición a la deuda de Evergrande y de las empresas inmobiliarias en sus pensiones y ahorros

El problema de la burbuja inmobiliaria china no es nuevo. El país ha seguido un modelo de crecimiento basado en «inflar el PIB» con un aumento de deuda exponencial y elefantes blancos. ¿Qué son los elefantes blancos? Construcción sin demanda real, infraestructuras inútiles y básicamente todo aquello que es «construir por construir». Este modelo no solo es peligroso para China y su sector financiero, sino para el mundo.

A principios del año 2000 China necesitaba una unidad de nueva deuda para generar una unidad de PIB. Hoy, son más de diez. China necesita 11,9 unidades de deuda para crecer una unidad de PIB, según el IIF y Knowledge Capital.

El sector inmobiliario en China es gigantesco. Según JP Morgan, su peso directo e indirecto es superior al 25% del PIB. De las grandes inmobiliarias, Evergrande ni siquiera es la más endeudada. GZ R&F o Greentown tienen ratios de deuda del 123% y del 121% sobre activos. Las veinte inmobiliarias más importantes de China tienen apalancamiento superior al 60%. ¿Cuál es el problema? Que una gran parte de los activos que soportan esa deuda son invendibles o tienen un valor muy inferior al que reflejan las empresas en los libros.

Todos los ciudadanos españoles entendemos lo que es una burbuja inmobiliaria y sus importantes ramificaciones en el sector financiero y en el crecimiento del país. Si a eso añadimos que Evergrande era el mayor emisor de papel comercial de China (y, en términos relativos, del mundo), el problema es que millones de chinos tienen exposición a la deuda de Evergrande y de las empresas inmobiliarias en sus pensiones y ahorros, y más de cien millones de ciudadanos se encuentran con el riesgo de perder los adelantos por la compra de vivienda que han hecho cuando se paralicen obras y se cancelen promociones, algo que es inevitable.

Un inversor como el español no puede olvidar el impacto de una burbuja inmobiliaria y mucho menos ignorarlo cuando hemos vivido un pinchazo de una burbuja mucho menor hace pocos años. Para llegar al nivel de endeudamiento que hizo que Martinsa-Fadesa colapsara en la burbuja inmobiliaria, tendríamos que irnos a la empresa número veinte de las más endeudadas del sector inmobiliario chino. Todas las demás tienen ratios de apalancamiento muy superiores.

El mercado confía en que el Gobierno chino va a solucionar este problema con medidas fiscales y monetarias. Lo que olvidamos a veces es que por muy poderoso que sea, no puede solucionar un problema de solvencia y mantener el crecimiento y expectativas macroeconómicas actuales. Tampoco podemos olvidar que si el Gobierno chino rescata Evergrande, va a tener que rescatar dentro de poco a una gran parte del sector inmobiliario, por no hablar del riesgo moral y el incentivo a hacer las cosas mal que genera el ejemplo de rescatar a un gigante extremadamente endeudado.

Teniendo en cuenta que el crecimiento chino ya estaba en fase ralentización y que el impacto del sector inmobiliario en el sector financiero va a generar un inevitable frenazo en la concesión de crédito a otros sectores, no podemos esperar que se cumplan las estimaciones —ya de por sí optimistas— de consenso. Ojo, porque el PIB oficial podrá ser el que diga el Gobierno —ya estamos acostumbrados a un PIB chino que ha sido cuestionado en otras ocasiones—, pero los datos de consumo, inversión y demanda interna sufrirán.

Incluso si el Gobierno chino mantiene zombificado el sector inmobiliario, no podemos esperar las tasas de crecimiento del 15% anual a las que nos tenía acostumbrados. Y con menor actividad constructora también se resiente la actividad de muchas industrias tangenciales al sector inmobiliario.

Otro importante factor a considerar es que el pinchazo del gigante inmobiliario asiático llega a la vez que se genera una enorme campaña de intervención en las empresas privadas chinas, desde la tecnología a la educación. En realidad, casi el 60% del PIB chino se encuentra impactado por el riesgo inmobiliario y regulatorio.

No podemos olvidar estos factores y caer en la idea de que no va a pasar nada solo porque es China. Nuestro escenario base es que tendrá un impacto significativo en el crecimiento global, en las exportaciones de los países más expuestos a Asia y en la financiación de proyectos en América Latina y África, donde China ha jugado un papel clave a la hora de prestar para proyectos de rentabilidad muy cuestionable. No podemos caer en el error de pensar que Evergrande es un caso aislado e irrelevante.

Daniel Lacalle
Economista Jefe

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