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23/06/2014 AUTOR: Víctor Alvargonzález Jorissen Varios

Prestamistas en la sombra

Si hay un sector donde los excesos nunca son buenos, ese es el sector financiero. Cuando gobiernos y reguladores bajan la guardia y permiten excesos crediticios, tenemos una crisis financiero-inmobiliaria como la española. Pero cuando la suben demasiado, surge alguien que cubre el hueco de la financiación que necesita una economía de mercado para sobrevivir y desarrollarse. En esta ocasión ese “alguien” se llama Shadow Banking, vuela solo, no está regulado y, si creciera demasiado, podría suponer un problema.

El péndulo gira y se va al otro extremo cuando los políticos se asustan y pasamos de la laxitud al exceso regulatorio. Así, en países como Estados Unidos, donde la salud de la economía y del sistema financiero en particular han mejorado muchísimo, sigue siendo complicada la obtención de crédito para la actividad empresarial. Y como no se pueden poner puertas al campo, rápidamente surgen vehículos de inversión privados dispuestos a financiar ideas o negocios que no llegan a la altura del listón bancario actual. Compañías de seguros, fondos de inversión privados o incluso plataformas formadas por pequeños inversores particulares que operan por Internet cubren el hueco dejado por los bancos.

Que la iniciativa privada cubra los huecos de financiación que deja la banca no creo que sea malo. Muchas veces aportan más a los negocios que un banco. El problema está, como digo, en los excesos, en el momento en el que esa financiación privada empieza a representar una masa crediticia enorme y, lo más importante: no controlada por las autoridades monetarias.

A toda esta actividad parabancaria se le llama Shadow Banking (SB) y su máximo exponente actualmente se encuentra en China, donde, dadas las particularidades de que se trata de un país comunista en el que el capitalismo se ha llevado a su máxima expresión, encontramos situaciones francamente surrealistas. Y si no, díganme qué les parece que la promoción inmobiliaria  “Mansiones del Rio y las Estrellas” esté financiada por un trust -una especie de fondo de inversión- que se llama Fondo Eterno nº 37. Como se lo cuento. Y paga a sus depositantes -que son pequeños inversores- un 9,7% de interés, muy por encima de lo que paga cualquier banco en China en un depósito. ¿Les suena a algo?

Los primeros síntomas de que podían surgir problemas en las empresas financieras y trust que han cubierto el hueco que han dejado los bancos en China, donde sin duda había un exceso de crédito y las autoridades hicieron bien en pisar el freno, se hicieron patentes cuando el fondo Crédito significa Oro tuvo que recibir asistencia -nadie sabe de dónde- para evitar la quiebra. Y poco después ocurrió algo parecido con uno que se llamaba -agárrense- Bendición Opulenta. Afortunadamente ambos son vehículos pequeños. Pero lo que no es pequeño es el tamaño del shadow banking en China: 4,8 billones (españoles) de dólares. Y esto en un país donde la deuda total del país ha pasado de representar un 130% del PNB en 2008 a un 220% en 2013. Ciertamente, China tiene grandes reservas para cubrir sus deudas, pero un 220% del PIB es una cifra impresionante. Y que 4,8 billones de dólares estén en mayor o menor medida fuera del control de las autoridades monetarias también llama la atención.

No hay cosa que menos me guste de este nuestro sector que los analistas agoreros que se pasan años diciendo que va a caer la bolsa para y, como saben que algún día caerá (para algo es cíclica), poder reclamar la victoria cuando ocurre. Bueno, me gusta todavía menos ese analista que vive de copiar todo lo que hago y digo (aunque con mucho retraso, lo que supone un gran coste de oportunidad para sus clientes), pero esa es otra historia. A lo que me refiero es a que no estoy diciendo “vendan, que viene el lobo” y así quedar bien si llega.

Ciertamente, hace mucho que recomendé estar en mercados desarrollados y evitar China, pero si pensara que el SB fuera a explotar les diría que bajaran drásticamente todas sus posiciones en renta variable, no sólo en China. Tampoco es el objetivo de este artículo avisar al “estratega copión” para que en esta ocasión no llegue tarde (sería desastroso para sus clientes y no les deseo mal alguno). No, de lo que se trata es de invertir sabiendo donde están los riesgos. Siempre los hay y no por eso dejamos de invertir. Si no hubiera riesgos, no habría beneficios. Pero hay que vigilar esos riesgos, y en este caso la evolución del SB porque no es un temilla sin importancia. Además, es un proceso global. Hay SB en el todo el mundo, Europa incluida. Una parte está más controlada -fondos de inversión privados pero registrados-, pero hay otra que no, como pueden ser los vehículos de inversión privados no registrados o las plataformas de internet formadas por pequeños inversores.

Como digo, la conclusión no es “venda”. La conclusión es que seguimos sintiéndonos más cómodos sin China que con ella y centrados en las bolsas occidentales, igual que hace ahora año y medio; bolsas que están en su mejor momento (vean su comportamiento de los últimos doce y veinticuatro meses).

Es más, nuestra estrategia era y es “compre bolsas occidentales aprovechando las correcciones que pueden generar China y los imponderables “(como “ISIS”, pero de eso hablaremos otro día). Pero la conclusión también es: atentos a los síntomas sobre el desarrollo del SB. De ser un tumor benigno que da una financiación que los bancos, presionados por la regulación, niegan a buenas ideas y buenos negocios, podría pasar a ser un tumor maligno con riesgo sistémico.

Hay que vigilar no sólo el tamaño del SB a escala global -si se mantiene o reduce no hay problema, pero si crece demasiado sí-, sino también seguir atentamente informaciones sobre quiebras en trust como Bendición Opulenta. En resumen: de momento el SB no me parece un motivo para salir de las bolsas que nos gustan, pero sí para estar al loro.

¡Buen fin de semana!

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