BLOG
19/01/2015 AUTOR: Víctor Alvargonzález Jorissen Varios

“La realidad muerde»… al ahorrador y al inversor conservador

Corren ríos de tinta sobre la deflación. Que si la hay, que si no la hay, que si es buena, mala o mediopensionista, que si el término se refiere a la inflación subyacente o a la general (cuando al final todos los caminos llevan a Roma), etc. Twitter se llena de debates al respecto, algunos con argumentos tan demagógicos como que cómo va a ser malo que baje el precio de la leche, especialmente para las madres con hijos pequeños, sin pararse a pensar que cuando la inflación es “de la mala”, es decir, porque la economía está estancada y no sólo porque baje la gasolina, cierran muchas empresas o ven como se reducen sus ventas y sus márgenes. Eso complica sobremanera el alimento y el bienestar no ya de los niños, sino de toda la población.

Pero no se preocupen. No vamos a entrar en si la deflación es buena o mala. Por un motivo muy sencillo: para el ahorrador y el inversor no es buena ni mala. Simplemente “es”. No es más que un escenario –ciertamente, poco habitual para un español- donde también se puede ahorrar, invertir y obtener un buen rendimiento. Es buena si ahorradores e inversores organizan su cartera para obtener el mejor resultado posible en dicho escenario. Y es mala si no lo hacen. Así que mi primer consejo es tan sencillo como que no se pierda en debates y elucubraciones sobre si la deflación es buena o mala, porque, eso, per se, a quién más afecta es a la economía real, no a la financiera. Usted ahorrador o inversor, tiene una capacidad de maniobra que no tiene una empresa, o un asalariado al que le bajan el sueldo porque la empresa gana menos. Y dispone de activos e instrumentos financieros totalmente adecuados a dicho escenario.

Así que, pare evitar el ruido, que solo beneficia a quienes buscan sus 15 minutos de gloria en los medios de comunicación, a ahorradores e inversores –hablamos sobre todo de inversores conservadores- lo que de verdad les importa es la realidad. Porque no querer ver la realidad es malo en la vida en general –los anglosajones tienen una frase para esto que me encanta “la realidad muerde”-, pero en ahorro e inversión el mordisco puede resultar fatal.

Ha sido fatal para los rentistas –y no es un adjetivo peyorativo, es un perfil de inversión– que pasaron de o no tuvieron acceso a mi consejo de hace años de “fijar” rentabilidades vía bonos europeos y españoles – o fondos de renta fija que invirtieran en estos activos (ver, entre otros “Que error, que inmenso error” o “Un 5% relativamente seguro”). Fatal porque, con todos mis respetos, cuando su asesor, sea bancario o de otro tipo, le aconsejó ese depósito al 4% en lugar de bonos del banco –o del Estado o de una empresa de buena calidad crediticia a un interés igual o superior, o, insisto, más fácil todavía, un fondo de inversión que tuviera esos activos en cartera- lo hizo fatal.
Usted ahorrador o inversor, tiene una capacidad de maniobra que no tiene una empresa, o un asalariado al que le bajan el sueldo porque la empresa gana menos. Y dispone de activos e instrumentos financieros totalmente adecuados a un escenario deflacionista

Le estaba aconsejando/vendiendo pan para hoy y hambre para mañana. Pan durante un año al 4%. Acostumbrado al 4% y al 3%, el 0,5% actual es pasar hambre Y lo que es peor: va a pasar más que el perro de un ciego, porque pronto el 0,5% será el 0,20% o incluso más adelante el 0%. Mientras, el bono aquel sigue dando hoy el 4% anual o más. Y así hasta que venza. Y de la plusvalía obtenida con la bajada de tipos y mejora de la calidad crediticia de España y sus empresas mejor ni hablamos para no amargarle el fin de semana a quién no siguió o no le dieron ese consejo, que no es mi intención.

Vamos a los hechos: ESTAMOS en deflación. Si hablamos de que hay inflación cuándo el IPC es positivo, ¿por qué nos ha dado ahora por buscarle tres pies al gato con su contraria? Hay deflación cuando el IPC es negativo. No le den más vueltas. Buena o mala. Da igual. Por prudencia académica y pragmatismo se añade la «coletilla” -que me parece muy adecuada- de que ese IPC negativo se mantenga “durante un periodo suficientemente largo de tiempo”. Claro, no vamos a hablar de deflación en el caso del año del 2009, que tuvimos IPC negativo un mes como consecuencia del pánico financiero por el estallido de una crisis. Pero ahí se quedó la cosa. Luego repuntó. Por eso hay que esperar y ver. Pero aquí, señores tertulianos, tuiteros y políticos, llevamos ya seis meses de IPC negativo y venimos de AÑOS de caída del mismo. Si eso no es una tendencia, y de largo plazo, ¿qué lo es?

Hay un argumento muy aceptable -pero pragmático, que no académico u oficial- que es el que dice que no se puede hablar de deflación hasta que el IPC subyacente –que es el que no incluye alimentos y energía para así eliminar la volatilidad de los mismos– se mantiene sus correspondientes seis meses en negativo. Pero ese argumento no es válido en el escenario actual. Lo sería si el IPC general fuera a subir en breve, pero no es el caso, porque está pendiente que se traslade a las gasolinas la caída del precio del petróleo y luego esto al IPC. Y porque la economía europea va a tardar bastante tiempo en animarse y crecer como, por ejemplo, la norteamericana (ellos 4%, nosotros 0,3%). No les voy a aburrir con una explicación de cómo se traslada la desinflación general a la subyacente, pero les mostrare lo que importa en los negocios y las inversiones: el resultado

Y para muestra, nada como un gráfico: vean cómo, pese a hacerlo de forma más lenta y con “paradiñas”, al final el IPC subyacente (línea roja) converge con el general (línea negra) cuando este último desciende durante un periodo amplio de tiempo. Lleva dos años y cuatro meses bajando y eso no va a cambiar en breve, porque el petróleo no va subir en mucho tiempo. E insisto: la caída del mismo no se ha trasladado a las gasolinas. La formula para trasladarlo se hizo respetando más intereses empresariales e impositivos que de los consumidores. Pero al final hay que trasladarlo, al menos gran parte, así que nos van a tener que bajar mucho más el precio de la gasolina. Ya lo verán. También da la sensación de que la subyacente (línea roja) se ha quedado parada en el 0%. No se engañen: si observan con atención, verán que siempre lleva ventaja la general (línea negra), pero a la larga esta última “tira” de la subyacente.

Gráfico: el proceso desinflacionista español, indicador adelantado del europeo.

Otra cuestión importante que se observa en el gráfico es que el proceso desinflacionista español se inicia mucho antes de que baje la gasolina, que, de hecho, es algo que empieza a reflejarse en el IPC hace poco tiempo. Esto último es fácil de comprobar: ¿le sale a usted. por la mitad llenar el depósito ahora con respecto a hace un año? ¿A que no? Pues eso es lo que ha caído el precio del petróleo desde entonces: un 50%. Y más –un 68%- desde sus máximos históricos. Es argumento más que suficiente para entender lo que, afortunadamente en este caso, queda de margen de bajada en el IPC general.
CONSEJOS PARA AHORRADORES E INVERSORES

El otro día me hacían un entrevista con motivo de la publicación del libro “¿Y yo, que hago con mis ahorros?” –no digo “mi” libro por respeto a Francisco Umbral, autor del uso más gracioso que se ha hecho de la expresión-, libro que en gran medida trata el tema de cómo colocar el dinero en un entorno desinflacionista, aparte de consejos generales, etc. El caso es que el entrevistador me preguntaba que dónde debería colocar su dinero un ahorrador al que le venciera un depósito y quisiera mejorar esa rentabilidad sin asumir riesgo. Yo pensaba que mi respuesta era fácil de entender: un 50% en un seguro de ahorro, un 40 % en un fondo de renta fija europea que mezcle deuda pública con bonos de empresas de buena calidad crediticia y un 10% en un fondo de inversión que invierta en renta variable europea (un 10% es suficientemente poco para no hacerle perder en el conjunto de la inversión y suficiente también para darle una alegría si sube la bolsa europea durante los próximos años).

Yo creí que estaba bastante claro –en el libro explico al milímetro lo que es cada cosa, pero en las entrevista no quería “enrrollarme”– pero, claro, su segunda pregunta fue ¿y cree que un ahorrador español sabe lo que es eso?

Tenía razón mi entrevistador: ni lo sabe ni tiene porque saberlo. Si es médico, arquitecto, abogado, autónomo en la actividad que sea, empresario o trabajador por cuenta ajena, se dedica, en definitiva, a otra cosa. No tiene por qué saber cómo colocar bien sus ahorros. Para eso están los asesores y para eso está el libro. Pero tiene que hacer un mínimo esfuerzo para hacer de la necesidad virtud. Tiene que aprender un poquito, con la ayuda de este libro o cualquier otro tipo de asesoramiento básico, so pena de que una entidad financiera le coloque el producto que está en campaña y no sea el adecuado al nuevo escenario financiero, tan diferente a la anterior, que vamos a tener durante al menos un año, sino más. Un escenario desinflacionista donde suerte tendrá si le dan un 0,20% en un depósito bancario.

Pero después de la acertada observación de mi entrevistador, no cometeré el mismo error hoy: voy a hacer como cuando mi mujer me mandaba a la compra, consciente de mi total desconocimiento de cómo se pide en una carnicería o una pescadería (a lo del pack de bricks de leche y al “mira las ofertas” si llegaba). Se lo voy a poner como si fuera la cesta de la compra, es decir, tipo “cuarto y mitad de esto, medio kilo de aquello y una ramita de perejil” (que pregunté cuánto costaba y ahí se dieron cuenta que me las podían dar con queso, como en los bancos si no vas con el cuestionario bien aprendido).
LA “LISTA DE LA COMPRA”

Quiero..

“X euros colocados en un seguro de ahorro con vencimiento a un año”.

Porqué un seguro de ahorro y no un depósito

Porque en la práctica es como colocar el dinero en un depósito, pero con la ventaja de que ofrece –debe ofrecer, si no busque en otro sitio– un 1% más que un depósito bancario a un año.

Esa diferencia, un 1% o más que el depósito a un año de un banco -se puede obtener en compañías de seguros muy solventes, nacionales o multinacionales con presencia en España-. Y son tan “seguras” o más- que muchos bancos. Tendrían que chocar la mitad de sus asegurados, o que les reventaran las tuberías de su casa o que a la mayoría se les cayera el tejado encima, o les robaran la casa a todos a la vez para que hubiera un problema. Y tienen también sus fondos de garantía, aunque se llaman y funcionan de otra manera. Es más: no dan créditos, que es donde suele estar la “madre del cordero” cuando un banco tiene problemas de solvencia.

Cuidadín…

Usted quiere exactamente lo que pongo al principio. Que no le convenzan de que mejor un plan de ahorro, o unas rentas periódicas o lo que sea que tengan “en campaña”. Estos productos no tienen nada de malo, puede incluso que si yo conociera su perfil de inversión se los recomendara, pero el objetivo es distinto.

“Como dentro un año el seguro de ahorro me va a renovar por menos, como el depósito, también quiero “me ponga” un fondo de inversión que invierta en renta fija europea. Que tenga tanto bonos de empresas como bonos del Estado. Y que su volatilidad histórica no supere el 5%/7%”.

Si su asesor en la entidad financiera no entiende lo que le está pidiendo, cambie de asesor. El tipo de fondo al que me refiero es algo de lo más normal, sencillo y pocas entidades no lo tienen en su cartera de productos. Y el dato de volatilidad es obligatorio que figure en el folleto del fondo.

Porqué quiero precisamente “eso” …

Porque el proceso desinflacionista o deflacionista europeo no creo que sea como el japonés, que ha durado décadas, pero a Europa le costará salir de la espiral desinflacionista. El Banco Central Europeo (BCE) lleva un retraso importante –e injustificabl – en su mandato de mantener la estabilidad de precios –que es como la fiebre: ni mucha inflación, ni deflación: una ligera inflación (1% anual) es lo sano (Si le interesa el tema, sugiero lea “El BCE está incumpliendo su mandato constitucional”)-.

A más tarde, más trabajo va a tener el BCE. Y “asfixiado”, cual alumno que no se puso a tiempo a preparar el examen. Y eso significa que va a tener que comprar muchos bonos en el mercado, del estado y de empresas –sobre todo estos últimos-, y cuando hay mucha demanda de algo –en este caso bonos europeos– sube el precio. Su fondo de inversión se verá beneficiado.

Además, con las ventajas de los fondos de inversión: no tendrá por qué pasar por Hacienda cuando llegue el momento de cambiar de tercio, pues basta con que lo traspase a otro fondo, que ya veremos entonces cual es el más adecuado. Y tiene usted liquidez diaria.

Cuidadín…

Lo de la liquidez diaria NO es necesariamente de aplicación, al menos en la práctica, a los fondos de rendimiento objetivo que ha colocado a millares la banca. Legalmente muchos la tienen, pero cuidado con las comisiones de reembolso y otras zarandajas. Mucho mejor un fondo de inversión de renta fija europea “de los de toda la vida”.

Y más cuidado todavía en el caso de los fondos garantizados. No ya porque en la mayoría sólo se puede salir determinados días del año (“ventanas de liquidez”), sino porque suelen aplicar comisiones de reembolso que te quitan las ganas de salir.

“También quiero un poco de sal y pimienta». Quiero decir su equivalente en términos de activos financieros, es decir: quiero colocar una parte de mi dinero en un fondo de renta variable europea –poco, que soy un ahorrador- y, ya que hablamos de pimienta, una muy pequeña cantidad en un fondo monetario en dólares”.

Porqué le interesa poner sal y pimienta …

Porque si es poca no le va a hacer daño y le va a saber mucho mejor el plato combinado que está preparando (cartera de productos financieros). Quiero decir que le va a saber mucho mejor el resultado dentro de un de un año cuando mire cómo le ha ido. La mezcla de petróleo barato, estímulo monetario del BCE y caída del euro (que facilita las exportaciones europeas) acabarán reflejándose en las bolsas. Bueno, ya lo está haciendo, adelantándose a la noticia: en los últimos dos años han subido un 23%. De lo anterior, un 7,38% ha sido en los últimos 12 meses (Bloomberg European 500 Index).

Lo anterior es un claro ejemplo de que a nosotros, inversores y ahorradores, nos importan un pimiento los debates sobre la deflación. Lo que nos importa es que gracias a los hechos, a la realidad desinflacionista europea, el BCE tendrá que sacar el bazooka y esto beneficia a las bolsas europeas. No tengo espacio –ni me temo que ustedes tiempo– para explicarles porqué, pero a nosotros nos importan los HECHOS, no las opiniones ni los fundamentalismos. Y a los hechos –resultados de las bolsas europeas último año- me remito.

La pimienta sólo para quién no tenga un estómago sensible …

El mayor beneficiario de toda esta situación, y de la evolución de la economía de Estados Unidos, es el dólar. Los motivos los expliqué hace meses y con detalle en “El día que Yellen se hizo tacaña y Weidmann generoso” y en la segunda idea de “Ideas de futuro frente a rentabilidades del pasado”. Pero el dólar es volátil. Si es usted un ahorrador su estómago no está preparado. Si es un inversor conservador puede colocar un 5% de su dinero en un fondo monetario en dólares, para traspasarlo a algo más tranquilo dentro de seis meses o un año (seguiremos informando). Y si es un inversor por las buenas, que sea, como mínimo, un 10%.

Así que dejen que la gente discuta, debata, manipule y se tiren de los pelos (y reconozco que a veces yo también entro al trapo en Twitter (@AlvargonzalezV). Pero mírelo como a los políticos: a una distancia lo más prudente posible. Usted no entre a ese juego. Sea relista y pragmático: a usted no le interesa el ego de tertulianos o tuiteros; a usted le interesan sus ahorros y sus inversiones. Y todo lo anterior es lo que viene y para lo que debe prepararse. No le vaya a pegar un mordisco la realidad mientras observa como unos señores discuten si son galgos o podencos.

¡Buen fin de semana!

Contenido relacionado

¿Tienes alguna pregunta?

Si tienes alguna duda puedes ir a nuestra sección de preguntas frecuentes.
 
También puedes:
 
● llamarnos al 900 827 770 o 917 02 02 74
● enviarnos un mail a tressis@tressis.com