
Estados Unidos acelera, pero la batalla contra la inflación no ha terminado
La economía estadounidense vuelve a mostrar una fortaleza que no conviene subestimar. El crecimiento se acelera y la industria encadena diez meses de expansión. Sin embargo, los buenos datos no permiten dar por terminada la batalla contra la inflación. Precisamente para consolidar este avance resulta imprescindible evitar que las presiones sobre los precios se enquisten.
Un PIB sólido y una industria que gana impulso
Según la estimación preliminar de la Oficina de Análisis Económico, el PIB real de Estados Unidos creció un 3,4% anualizado en el tercer trimestre, frente al 2,2% del segundo. Superó, además, el 3,2% que esperaba el consenso.
Afirmar que Estados Unidos solo crece por la IA confunde una parte de la inversión con el conjunto de la economía. El avance del PIB del tercer trimestre también contó con importantes aportaciones del consumo, los inventarios y el gasto público. Además, atribuir al crecimiento toda la inversión tecnológica bruta ignora un ajuste fundamental, ya que los equipos importados se contabilizan como inversión, pero su valor se resta mediante las importaciones para no presentar producción extranjera como estadounidense.
Precisamente, la BEA señala que el aumento de la inversión en equipos informáticos se apoyó en datos de importaciones y que los bienes de capital fueron el principal motor del incremento de las compras exteriores. La IA es un motor relevante, pero ni explica por sí sola la expansión ni puede medirse sumando inversiones sin descontar su contenido importado. Una vez hacemos ese análisis, el PIB de Estados Unidos excluyendo IA crece un 3% anualizado.
El informe manufacturero ISM publicado el 2 de noviembre refuerza esa imagen de resistencia. Su índice principal subió hasta los 55,5 puntos en octubre, desde 54,5 en septiembre, por encima de las expectativas. Es el décimo mes consecutivo en terreno expansivo.
El componente de producción aumentó 2,3 puntos, hasta 59,0, su nivel más alto desde noviembre de 2021. Los nuevos pedidos avanzaron de 55,3 a 55,5. Esto refleja una mejora de la actividad acompañada de demanda.
El índice de empleo retrocedió tres décimas, hasta 52,4, aunque permaneció en expansión. Es una señal compatible con un aumento del empleo industrial entre las empresas encuestadas.
Los precios mejoran, pero siguen siendo el riesgo
La sorpresa más favorable llegó del índice de precios pagados, que descendió 2,7 puntos, desde 77,9 hasta 75,2, frente a los 77,5 previstos. No obstante, sigue en un nivel elevado. La lectura indica que las subidas de costes continúan extendidas, aunque con menor intensidad.
El PMI manufacturero de S&P Global sigue en expansión en 55,9. La fortaleza manufacturera es evidente.
La prioridad debe ser consolidar el crecimiento sin alimentar otra ronda de inflación. Una política monetaria prudente, disciplina fiscal y medidas que faciliten inversión, competencia y productividad ofrecen una base más sólida que estimular indiscriminadamente la demanda.
Estados Unidos tiene motivos para el optimismo y es la única economía desarrollada que crece de manera sólida, pero es importante que se recupere la estabilidad de precios.









