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14/02/2019 AUTOR: Tressis Planificación financiera

Planificación financiera: ahorrar por objetivos

Planificación financiera: ahorrar por objetivos

¿Qué hay entre usted y un crucero, un curso de posgrado para sus hijos o el reloj de sus sueños? ¿Qué les separa?

El dinero puede ser, pero lo que es seguro es que ahí en medio está su propia naturaleza humana, la estructura de su cerebro.

En temas de dinero los humanos tenemos peculiaridades. Por ejemplo, ante una pérdida o una ganancia de la misma magnitud, sentimos el doble la pérdida de lo que nos alegra la ganancia, de ahí la aversión a las pérdidas. Y luego tenemos nuestros más y nuestros menos con la inversión a largo plazo, por una cosa llamada valor intertemporal del dinero. A todo esto le dedicaron mucho tiempo dos psicólogos muy listos, los padres de las finanzas conductuales, Daniel Kahnemann y Amos Tversky. Estos dos israelíes se dedicaron a derribar el mito de que el inversor es un ser racional que se pasa el día midiendo funciones de utilidad. En realidad tenemos todo tipo de sesgos, como seguir a los demás (¡compra puntocoms!), aferrarnos a las decisiones que hemos tomado (ya puede olvidar sus acciones de Terra, déjelo ir), dejarnos influir por los recuerdos más vivos o por un precio de referencia y el efecto anclaje, etc.

Kahneman ganó el Premio Nobel de Economía y años después lo hizo uno de sus discípulos, Richard Thaler, famoso por su teoría del “empujón” y esto ya le interesa mucho más a usted, a su crucero, a su reloj y al posgrado de sus hijos. En resumen, entre las cosas que propone Thaler, es que es mejor automatizar muchas de nuestras decisiones y también algunas de las financieras. Cuanto más fácil, mejor. Es más fácil tener “opciones por defecto” que tener que ejercitar nuestra fuerza de voluntad constantemente, porque es una cosa muy cansada. Así que si quiere ahorrar, es mejor que lo haga de forma regular y que ordene una transferencia periódica y automática a un fondo o cartera de fondos o a un seguro o un plan.

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En función de su perfil de riesgo y de sus objetivos, la inversión a medio y largo plazo le ofrece además eso tan bonito del interés compuesto, es decir, usted va generando intereses sobre el capital inicial, pero luego va generando intereses sobre los intereses y su dinero trabaja por usted, que ni siquiera tiene que darle al botón de transferencia. Eso sí, tenga en cuenta que los plazos deben ser siempre razonables.

Solo en el medio y largo plazo se puede uno beneficiar de las primas de riesgo. Rentable sin riesgo no hay nada de nada en este mundo y por eso es mejor plantearse objetivos razonables a medio y largo plazo. Recuerde: ahorro regular, automatizado, diversificado y con un plazo razonable. Pues nada, a planificar.

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