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23/11/2022 AUTOR: Daniel Lacalle Estrategias

Oro y drenaje de liquidez

Los bancos centrales han comprado la mayor cantidad de oro de la historia en el tercer trimestre de 2022. Más de 400 toneladas. Esto es interesante porque el flujo de los bancos centrales desde 2020 había sido eminentemente de ventas netas.

 

Según el Financial Times, los bancos centrales se encuentran con elevadas pérdidas por la caída de los precios de los bonos que atesoran en su balance. No son cifras pequeñas. El Banco de Inglaterra acumula pérdidas de 200.000 millones de libras y la Reserva Federal de 720.000 millones de dólares a final del segundo trimestre de 2022. El Banco Central Europeo se enfrenta a la revisión de sus cuentas y se estima que también alcanzará pérdidas cuantiosas.

 

Cuando un banco central pierde dinero puede cubrir el agujero con reservas de años anteriores, si las tiene, o pidiendo al resto de bancos centrales que cubran la cantidad perdida. Igual que un banco comercial, puede entrar en importantes dificultades, pero la diferencia en un banco central es que puede acudir a los Estados como último recurso.

 

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Lo que demuestran estos datos es el enorme problema creado por el exceso de expansión cuantitativa de los últimos años. Los bancos centrales pasaron de comprar activos de bajo riesgo a precios atractivos porque estaban desconectados de la realidad de solvencia de los emisores a comprar cualquier bono soberano a cualquier precio.

 

En los próximos meses nos enfrentamos a la contracción cuantitativa y ese drenaje de liquidez debe tenerse en cuenta sin olvidar lo que ya es una realidad: ¿por qué compran más oro los bancos centrales justo cuando se reflejan pérdidas en su balance? Para fortalecer su nivel de reservas y reducir las pérdidas. Por lo tanto, es muy probable que esa intensidad de compra de oro aumente, ya que comprar bonos europeos o norteamericanos no mejora el riesgo de pérdidas.

 

Los bancos centrales de los países desarrollados deberán reducir su balance en una cantidad no inferior a tres billones de dólares y a eso se añaden 2,5 billones de déficits gubernamentales que deben financiarse. Ese drenaje de liquidez, esencial para combatir la inflación, es un factor clave que debemos tener en cuenta en las carteras. Es importante entender que un banco central en pérdidas no puede disparar su balance ni doblar la apuesta en bonos soberanos a corto plazo.

 

De cara a 2023, el entorno macroeconómico y de beneficios empresariales será la clave para la evolución de los mercados y la actividad de bancos centrales deja de ser un viento de cola que justifica la expansión de múltiplos. Sin embargo, no debemos caer en el error de pensar que el drenaje de liquidez va a ser una calamidad. Además de ser esencial para combatir la inflación, la mayoría viene de reducir el exceso de liquidez aparcado en programas como los TLTRO del BCE (programa de préstamos condicionados a largo plazo) o el vencimiento de bonos ya existentes en el balance.

 

Una prueba de que ese drenaje de liquidez no debe ser una catástrofe es el hecho de que las condiciones de crédito siguen siendo muy sólidas y la oferta de préstamos amplia. ¿Se puede dar un colapso de crédito como el de 2008? No es el escenario base, ya que los bancos están mucho mejor capitalizados y la acumulación de riesgo no es tan elevada.

 

No podemos pensar que la normalización de la política monetaria es negativa. Es, además de esencial para combatir el monstruo de la inflación, positivo para la salud de los mercados.

 

Daniel Lacalle
Economista Jefe

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