
Los bonos recuperan su papel de refugio ante la caída tecnológica
Las bolsas tuvieron ayer una de las sesiones más aciagas de los últimos meses, marcada tanto por la fuerte corrección tecnológica como por el repunte del petróleo ante el recrudecimiento de las tensiones en Oriente Medio. En Wall Street, el Nasdaq 100 se desplomó un 2,60% y el S&P 500 perdió un 1,21%, mientras que el Dow Jones logró avanzar un ligero 0,02%. En Europa, el Stoxx 600 retrocedió un 1,05%, con el IBEX 35 entre los más castigados (-2,12%), perdiendo la barrera psicológica de los 19.000 puntos. Por otro lado, La búsqueda de refugio favoreció a la deuda estadounidense y alemana, cuyas rentabilidades descendieron con fuerza, en contraste con el deterioro de los bonos franceses.
La tecnología registra su mayor corrección desde junio
Las compañías tecnológicas concentraron las mayores ventas de la jornada. El Nasdaq Composite tuvo su peor sesión desde principios de junio, mientras que el índice de semiconductores de Filadelfia se desplomó un 6,7%. Este último acumula una caída superior al 26% desde los máximos de junio, aunque cabe destacar que todavía conserva una revalorización del 51,5% en el conjunto del año. Nvidia perdió alrededor de un 4%, Lam Research cayó un 12% y otros fabricantes, como AMD, Intel y Marvell, sufrieron descensos superiores al 8%.
El detonante fue la presentación de resultados de Meta, que terminó la sesión con una caída del 7%. Aunque sus ingresos crecieron un 26%, hasta 64.600 millones de dólares, y el beneficio por acción superó las previsiones, la compañía elevó su presupuesto de inversión para 2026 hasta un rango de 135.000-145.000 millones. Además, registró un flujo de caja libre negativo de 2.120 millones de dólares durante el tercer trimestre, frente a los 10.630 millones positivos del mismo periodo del año anterior. La creación de una nueva clase de acciones sin derecho a voto, que podrá utilizar para captar financiación, añadió incertidumbre sobre el coste de su expansión.
La reacción bursátil refleja un cambio progresivo en las exigencias de los inversores, que comienzan a cuestionar la capacidad de las grandes tecnológicas para rentabilizar los enormes recursos destinados a inteligencia artificial. Las necesidades de financiación, el deterioro de los flujos de caja y los plazos para recuperar las inversiones adquieren cada vez más importancia. La presión también alcanzó a compañías especializadas en infraestructura de computación, como CoreWeave, que perdió un 10%, y Nebius, con una caída del 7%.
Los bonos recuperan su papel de refugio, con Francia como excepción
Uno de los movimientos más significativos fue el fuerte descenso de las rentabilidades de la deuda soberana, pese al encarecimiento del crudo. Nos hemos acostumbrado, casi resignado a ver cómo, desde comienzos del conflicto en Oriente Medio, los precios de los bonos sufren fuertes correcciones cada vez que aumentan las tensiones y se dispara el precio por barril. Sin embargo, ayer fue la rentabilidad Del treasury estadounidense a diez años la que cayó cerca de veinte puntos básicos, hasta el 4,95%, su mayor descenso diario desde marzo de 2023. El Bund alemán también se benefició de la búsqueda de seguridad y terminó con una rentabilidad próxima al 3,38%.
El contraste con las bolsas resulta especialmente relevante. Aunque unos tipos de interés más bajos suelen favorecer las valoraciones de las compañías de crecimiento, esta vez prevalecieron las dudas sobre la rentabilidad de sus inversiones. La caída de las TIR respondió principalmente a la demanda de activos refugio, más que a una mejora de las perspectivas económicas. Un movimiento que no veíamos en la deuda durante los últimos tiempos.
Francia, una vez más, quedó al margen de esta tendencia. La rentabilidad de su bono a diez años terminó alrededor del 5,06%, tras alcanzar máximos desde 2002, y el diferencial frente a Alemania llegó a superar los 173 puntos básicos, su nivel más elevado desde 2011. La incertidumbre política, las dificultades presupuestarias y el temor a nuevas protestas agravaron las preocupaciones sobre la sostenibilidad fiscal del país.
Oriente Medio impulsa el petróleo a máximos de cinco meses
La escalada de las hostilidades añadió presión a los activos de riesgo. Nuevos ataques de los hutíes contra objetivos en Arabia Saudí elevaron el temor a interrupciones del suministro y llevaron al brent a cerrar con una subida del 4%, hasta 113,17 dólares por barril. El WTI avanzó un 2,4%, hasta 99,47 dólares.
El encarecimiento de la energía representa una dificultad adicional para las economías importadoras y podría retrasar la moderación de la inflación. Sin embargo, durante esta sesión predominó la búsqueda de refugio, lo que permitió que los bonos estadounidenses se revalorizaran pese al deterioro de las perspectivas energéticas.
La temporada de publicación de cuentas añadió nuevas fuentes de volatilidad. Tesla perdió un 3,1%, pese a superar las expectativas de beneficio y generar un flujo de caja libre positivo, después de reducir sus planes de inversión para 2026.
En cambio, Procter & Gamble avanzó un 5,6% tras superar las previsiones de ventas y beneficios, aunque advirtió de mayores presiones sobre sus márgenes. Lockheed Martin ganó un 7% después de elevar sus objetivos anuales, mientras que Spotify se disparó un 11,1% gracias a unas perspectivas de rentabilidad superiores a las estimaciones. Blackstone también destacó, con una subida del 8,4%, tras identificar oportunidades de inversión en el encarecimiento de la financiación vinculada a la inteligencia artificial.
El empleo estadounidense resiste; hoy, atención a los PMI
En el apartado macroeconómico, las solicitudes iniciales de subsidio por desempleo en Estados Unidos descendieron hasta 194.000, por debajo de las 200.000 esperadas. Las peticiones continuadas aumentaron ligeramente, hasta 1,708 millones. Las cifras reflejaron la resistencia del mercado laboral, aunque tuvieron un impacto limitado frente a las noticias empresariales y geopolíticas.
Este viernes, la atención se trasladará a los PMI preliminares de octubre en Europa y Estados Unidos. Para la eurozona se espera una moderación del índice compuesto desde 53,1 hasta 52,7 puntos, mientras que las expectativas de inflación de los consumidores que publica el BCE permitirán evaluar la persistencia de las presiones sobre los precios.
Estas referencias ayudarán a determinar si el encarecimiento de la energía y las condiciones financieras restrictivas comienzan a afectar al crecimiento. La evolución de la deuda francesa, los resultados tecnológicos y las novedades sobre Oriente Medio seguirán condicionando el sentimiento inversor.
Analista








