
Tesla y SpaceX estudian fusionarse en plena expansión de la IA
Elon Musk vuelve a ocupar la primera línea de la actualidad empresarial, esta vez por una posible operación corporativa de grandes dimensiones. Tesla y SpaceX han constituido comités independientes para estudiar una fusión que reuniría negocios tan diversos como los vehículos eléctricos, los lanzamientos espaciales, las comunicaciones por satélite, la robótica y la inteligencia artificial. El empresario considera que la unión tendría ventajas estratégicas, aunque todavía no existe ningún acuerdo y reconoce que quedan importantes obstáculos por superar.
La propuesta llega después de unos resultados extraordinarios de SpaceX, que comenzó a cotizar en el Nasdaq el pasado junio. La compañía aumentó sus ingresos trimestrales un 161%, hasta los 14.600 millones de dólares, y obtuvo un beneficio neto de 4.400 millones. Su división de superinteligencia ya representa más de la mitad de la facturación, aunque el crecimiento exige inversiones considerables: solo en el tercer trimestre destinó cerca de 19.600 millones a este concepto.
La situación de Tesla es bastante diferente. El fabricante de vehículos eléctricos presentó anoche unos ingresos prácticamente estables, de 28.000 millones de dólares, mientras que su beneficio neto descendió un 44%, hasta los 787 millones. La compañía generó 1.500 millones de flujo de caja libre y redujo de 25.000 a 20.000 millones su previsión de inversión para este año. Unas cifras que ilustran las dificultades de su negocio tradicional frente a las expectativas que despiertan sus proyectos de conducción autónoma y robótica.
Meta: entre resultados y litigios
La otra gran protagonista de la temporada de resultados fue Meta. La compañía de Mark Zuckerberg aumentó sus ingresos un 26%, hasta los 64.600 millones de dólares, gracias a la fortaleza de su negocio publicitario. Sin embargo, el esfuerzo inversor continúa creciendo: destinó cerca de 34.900 millones a inversiones de capital durante el trimestre y registró un flujo de caja libre negativo de 2.120 millones. Para el conjunto de 2026 prevé invertir entre 135.000 y 145.000 millones.
A estas cifras se sumaron importantes novedades judiciales. Meta contabilizó una provisión de 9.890 millones relacionada con litigios sobre el impacto de las redes sociales en los menores. Además, un tribunal de Nuevo México le impuso ayer una sanción de 25.000 millones por vulneraciones de la normativa de protección del consumidor vinculadas al tratamiento de datos personales. La compañía prevé recurrir esta última decisión.
NVIDIA quiere transformar la infraestructura de la IA
Mientras las grandes tecnológicas multiplican sus inversiones, NVIDIA busca acelerar la construcción de los centros de datos que necesitan. Jensen Huang presentó ayer en Berlín DSX POD, una solución modular que permite fabricar e integrar gran parte de la infraestructura antes de trasladarla a su emplazamiento definitivo. Según la compañía, el tiempo de instalación podría reducirse de seis meses a apenas catorce días, siempre que el terreno y las conexiones estén preparados.
Entre sus socios industriales figuran Schneider Electric, Dell y Vertiv. La iniciativa también pretende impulsar la capacidad tecnológica europea, todavía muy inferior a la estadounidense. Una oportunidad que no se limita a los fabricantes de semiconductores y que alcanza a toda la cadena de suministro eléctrico, refrigeración e infraestructura industrial.
La incertidumbre política pasa factura a Francia
Los buenos resultados empresariales favorecieron ayer las subidas bursátiles. El Nasdaq avanzó un 1,1%, el S&P 500 ganó un 0,6% y el STOXX Europe 600 cerró con una revalorización del 0,9%. Sin embargo, la renta fija europea ofreció una imagen bastante menos favorable.
La rentabilidad del bono francés a diez años alcanzó el 5% por primera vez desde 2002, mientras que su diferencial frente a Alemania se situó alrededor de los 150 puntos básicos. La inestabilidad política, las protestas sociales y las dificultades para reconducir el déficit presupuestario han elevado la desconfianza de los inversores. El problema no es únicamente el coste de financiación del Estado: unos tipos persistentemente elevados también pueden perjudicar la inversión empresarial y el crecimiento económico.
El petróleo vuelve a complicar la inflación
El Reino Unido ofreció ayer una nueva muestra de las consecuencias económicas del conflicto en Oriente Próximo. La inflación alcanzó el 3,5% interanual en septiembre, cuatro décimas más que en agosto y una décima por encima de las previsiones. El encarecimiento de los combustibles fue el principal responsable del repunte. Además, la deuda pública británica superó por primera vez los tres billones de libras, equivalentes al 94% del PIB, apenas una semana antes de la presentación de los presupuestos.
El brent volvió a superar los 110 dólares por barril después de que Irán enfriara las expectativas de avances diplomáticos con Estados Unidos. Los esfuerzos de mediación de Pakistán y Catar no han logrado eliminar el riesgo de nuevas interrupciones del suministro energético. La persistencia de unos precios elevados amenaza con complicar la desinflación y limita el margen de actuación de los bancos centrales.
Los datos y resultados que marcarán la jornada
La agenda de este jueves estará protagonizada por una nueva batería de resultados empresariales. Conoceremos las cifras de Procter & Gamble, Lockheed Martin, Honeywell, Blackstone y Nokia, entre otras compañías. En el apartado macroeconómico, a las 14:30 horas se publicarán las solicitudes semanales de subsidio por desempleo en Estados Unidos y, a las 16:00, la estimación preliminar de confianza del consumidor de la eurozona correspondiente a octubre.
En el Reino Unido, ser una galleta puede salir caro
Y terminamos con una curiosidad fiscal británica. La proximidad de los presupuestos ha reavivado el debate sobre las peculiaridades de un sistema tributario en el que la clasificación de un alimento puede tener consecuencias económicas inesperadas. Uno de los ejemplos más conocidos se remonta a 1991, cuando Hacienda se enfrentó a McVitie’s, fabricante de los populares Jaffa Cakes, unos pequeños dulces de chocolate y naranja.
La cuestión era aparentemente sencilla: ¿se trataba de pasteles o de galletas? En el Reino Unido, los pasteles tributan al tipo cero de IVA, mientras que las galletas recubiertas de chocolate soportan el tipo general, actualmente del 20%. Durante el procedimiento se analizaron los ingredientes, el tamaño, la textura y hasta la forma en que envejecían los dulces. Los pasteles tienden a endurecerse con el paso del tiempo, mientras que las galletas suelen ablandarse. Los Jaffa Cakes se comportaban como los primeros.
McVitie’s llegó incluso a presentar un Jaffa Cake gigante para defender su clasificación. El tribunal terminó dándole la razón y sus productos conservaron el tratamiento fiscal de los pasteles.
Por desgracia, no todos los litigios con Hacienda se resuelven con un pastel gigante.
Director de renta variable








