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21/07/2021 AUTOR: Daniel Lacalle Estrategias

BCE: revisar la inflación no elimina los problemas

La decisión del Banco Central Europeo de revisar su objetivo de inflación llega en un momento complicado, puesto que el organismo se enfrenta a una subida de precios generalizada que considera “temporal” pero no convence a los ciudadanos.

No podemos olvidar que en toda Europa se vivieron protestas contra el aumento del coste de la vida en 2018 y 2019. Tampoco podemos olvidar que, cuando nos dicen que en la eurozona “no hay inflación”, se refieren a un periodo (1991 – 2021) en el que el aumento de precios acumulado superaba el 75%.

Estudios recientes alertan de los efectos negativos de la inflación, sobre todo en las capas más desfavorecidas. Bjorn van Roye y Tom Orlik en Bloomberg concluían en 2020 que “no solo la inflación real es mayor que el IPC oficial, sino que, además, es muy superior para los más pobres”.

Por ello, es importante reflejar también la divergencia entre bienes y servicios no sustituibles, los de consumo esencial y diario, de aquellos de consumo discrecional. La subida de los precios de los alimentos frescos, servicios públicos, electricidad y combustibles no puede ignorarse, ya que es muy superior a la media ponderada de la cesta que compone el IPC (índice de precios al consumo).

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Uno de los errores que comete el BCE es el de achacar los males de la economía europea a la falta de inflación mientras olvida el efecto de la demografía y el exceso de capacidad. El envejecimiento de la población, muy acusado en la eurozona, afecta al consumo y la formación de precios y el exceso de capacidad, sobre todo en industrias mal llamadas “estratégicas”, también reduce presión en precios.

La inflación por decreto no es una herramienta de crecimiento. Los ciudadanos y empresas no aceleran sus decisiones de consumo o inversión porque suban los precios. Es peor, cuando ese aumento de precios erosiona la renta disponible ciudadana y los márgenes empresariales, genera peor crecimiento potencial. Buscar la inflación por decreto es la receta de la estanflación.

El uso de ponderaciones implícitas ha llevado al BCE a publicar una inflación menor a la real en el área de vivienda. Ahora, con la inclusión del coste de la vivienda para el propietario (OOH: owner-occupied housing), mejora ligeramente, pero sigue reflejando un menor aumento del coste de vida de lo que perciben los ciudadanos.

Con este cambio, el índice de precios incorporaría un aumento de 0,2%-0,3% a la inflación subyacente.

¿Cambiará la política del BCE por esta revisión? No. La política monetaria seguirá siendo expansiva incluso con un aumento de la inflación subyacente importante.

El problema sigue siendo el mismo. Los bancos centrales no valoran la inflación real que sufre el ciudadano y no incorporan en su análisis la inflación de activos. Y el riesgo se acumula.

Daniel Lacalle
Economista Jefe

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