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¡Qué error, qué inmenso error!

¡Qué error, qué inmenso error!

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Cotizalia - Telón de Fondo

Hace unos días, en un post publicado en Cotizalia, se realizaba un estudio en el que se mostraba que las grandes fortunas españolas tienen la mayoría de su patrimonio financiero invertido en depósitos a plazo fijo. Creo que es un dato que pone en evidencia la falta de buen asesoramiento en nuestro país, porque si eso es lo que han hecho las grandes fortunas, a las que se supone bien asesoradas, ¿qué no harán los inversores con pequeños y medianos patrimonios?, inversores teóricamente mucho más “huérfanos” de asesoramiento profesional, independiente y objetivo.

Porque yo afirmo que:

1) Podrían haber ganado más -tanto ricos como menos ricos- sin por ello asumir más riesgo

Quien hace un año -o dos, me da igual el plazo-, en lugar de en invertir en depósitos lo hizo en una cartera de bonos de empresas de alta calidad crediticia, ha obtenido una rentabilidad claramente superior. Como asesor independiente que soy, odio dar nombres y que parezca que pretendo hacer publicidad de un valor o una empresa, pero, por una vez y para dejar las cosas claras, es fácil comprobar que la TIR (tasa interna de retorno) -el cupón, el interés, para entendernos- que ofrecía por aquel entonces una cartera formada por deuda “senior”,es decir, la mejor, de Banco Santander o BBVA, y por bonos de Telefónica, Iberdrola, Repsol u otras empresas que, en el peor de los casos, podrían dejar de pagar temporalmente dividendos por culpa de la crisis, ha resultado muy superior a la del depósito.

De hecho, más de una suspenderá el dividendo, pero jamás dejarán de pagar los intereses de su deuda, ni de devolver el principal de la misma. Les podrán bajar la calificación crediticia simplemente por ser españolas -qué triste, por cierto-, pero son empresas solventes. Y, a malas, tienen activos de gran valor con los que pueden hacer frente al pago de sus deudas. Si no lo hicieran estarían fuera del mercado de crédito. Y sin crédito, ese tipo de empresas desaparecen. “Kaputt”. Así que si llevan decenas -o centenas-de años pidiendo dinero, devolviéndolo y pagando los intereses, con crisis económicas brutales incluidas, no van a dejar de hacerlo ahora. Y no hablo a toro pasado. Esta recomendación (bonos de alta calidad mejor que depósitos) ya la hice el 23 de octubre de 2010 en un “post” titulado “El chollo”. Y no he dejado de hacerlo desde entonces.

2) Contarían con una liquidez con la que no cuentan ahora

Es cierto que hay entidades que firman acuerdos para que el depósito a plazo sea líquido o semilíquido, pero, en general y por definición, un depósito a plazo es a plazo fijo y suele tener o bien limitaciones de disponibilidad, penalizaciones, o letra pequeña “tóxica” que te ata a la entidad o, peor todavía, te ata a productos caros y malos de la entidad. Por el contrario, un bono de una emisión de más de 300 millones euros y que cotice en un mercado organizado se puede vender cualquier día del año. Estamos hablando de que cada día se cruzan operaciones por valor de entre 10 y 20 millones de euros. Lo único que tienes que tener es un asesor que evite que te metan la “puñalada” con las comisiones de intermediación -el famoso “spread”-, o un bróker de confianza, o ambas cosas, y negociar antes de proceder a la venta.

Cualquier empresario sabe de la importancia de la liquidez, de la disponibilidad del dinero. Y se supone que entre las grandes fortunas españoles hay empresarios, ¿no? Pues algo ha fallado si tienen su dinero en un depósito ilíquido y al 4%, pudiendo estar en un bono con liquidez diaria y ganando un 7% entre cupón y plusvalía. O un 5,5 % o 6%, si prefiere considerar solamente lo que le van a dar a vencimiento.

3) No le han asesorado bien fiscalmente

Se supone que la banca privada debe tener en cuenta todas las circunstancias patrimoniales del cliente. Si usted invierte a través de una sociedad -SICAV incluidas-, no hace falta que siga leyendo este párrafo, pero no se pierda el de la rentabilidad de los fondos conservadores que viene a continuación. No hay gran diferencia en términos fiscales entre invertir de forma directa en bonos o depósitos a hacerlo vía fondos. Pero como no sea el caso y su asesor -normalmente el banco que trata de captar el depósito- le haya recomendado un depósito frente a un fondo conservador, el “palo” fiscal que se podría haber ahorrado es de órdago.

Hay decenas de fondos de renta fija que han superado la rentabilidad de los depósitos a un año. Y no hablo de fondos arriesgados. Hablo de fondos muy conservadores que nunca han perdido dinero en periodos superiores a seis meses. Para los más técnicos: fondos con volatilidad histórica igual o inferior al 2%. Y no le digo nada si hubiera decidido ponerle un poco de “pimienta” a la cartera: estaríamos hablando a fecha de hoy de una rentabilidad anual del 7% con una volatilidad que no supera el 2,5%. Para que se hagan una idea los no expertos, la volatilidad de un fondo de renta variable -de “bolsa”, vaya- se mueve en el entorno del 20% o más.

Ahora, finalizando el año, podemos afirmar que le aconsejó mal quien le dijo que colocara su dinero en depósitos en lugar de en fondos conservadores, en bonos de alta calidad crediticia o en deuda pública de países solventes. Pero, parafraseando a Ortega y Gasset, yo diría que más bien ha sido tipo ¡qué error, qué inmenso error!, porque no sólo podría haber ganado bastante más, sino que, además, habría contado en todo momento con la disponibilidad de su dinero. Y siusted invierte como particular y no como empresa, el error es más “inmenso” todavía, porque ha pagado unos impuestos que se habría ahorrado utilizando fondos de inversión. Y voy más lejos: el error va a traer cola, porque si usted se hubiera asegurado una rentabilidad por cupón del 5%  -o incluso 6%- a varios años con un bono o un fondo y bajan los tipos de interés del mercado, nada extraño con la recesión que se va a “comer” Europa, o si acaba esta locura de la guerra de depósitos -locura que tiene que acabar porque la pagaremos los contribuyentes-, entonces tendrá un 5% o un 6% de rentabilidad estable, cuando en el mercado se ofrece un 2%, por poner un ejemplo. Y si no me creen, pregúntenselo a un japonés que comprara un bono antes de que la economía japonesa entrara en su ya crónico estancamiento económico. Lo que habría agradecido este consejo.

 

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Comentarios

Comentarios

  • Tressis » Me apuesto una cena a que…

    el 17 Julio, 2013 a las 17:11 Responder

    […] por ser europeas, sí, pero sólidas, solventes y bien diversificadas internacionalmente (“¡Qué error, qué inmenso error!”). Así, mientras la gente se obsesionaba comparando depósitos, a ver si podía sacar un 3,75% […]

  • […] en mi carrera (el otro fue batir a los depósitos durante la guerra de los ídem, y si no lean ¡Que error, que inmenso error! o Me apuesto una cena a que ….  En el caso que nos ocupa bastaba con crear una cartera de bonos […]

  • […] anual). Y ese cupón durante cinco años y con liquidez casi total. Lean si no mi artículo ¡Qué error, qué inmenso error! y me darán la […]

  • […] Pero dejemos ya el “quejío”. Ni porque haya habido guerra de depósitos, ni porque ese dinero no haya ido ni a créditos ni a capitalizar empresas, ni tampoco porque ya no se pague un 4% en un depósito. Tranquilos: nuestras abuelas no van a verse forzadas a invertir por ello en el proceloso mundo bursátil, ni habrá que dirigirse a lejanos mercados emergentes para obtener una rentabilidad decente. Los ahorradores y los inversores conservadores tienen muchísimas alternativas a la inversión en depósitos. Alternativas que ya tenían antes pero que los bancos no les contaban y que, de hecho, han sido más rentables que los depósitos durante todos los años en los que ha durado la guerra del pasivo (ver “¡Qué error, qué inmenso error!”). […]

  • […] para aprovechar los extratipos bancarios y ahora se dan cuenta no sólo de que fue un error (ver “Qué error, qué inmenso error”), sino de que, si quieren obtener una buena rentabilidad, tienen que volver a convertirse en cierta […]

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