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Los casquetes polares se han derretido por completo y el nivel del mar ha aumentado más de 7.600 metros

La película postapocalíptica, que da nombre a este artículo y que fue producida e interpretada por Kevin Costner en 1995, plantea una situación que quitaría el sueño a cualquiera: los casquetes polares se han derretido por completo y el nivel del mar ha aumentado más de 7.600 metros, cubriendo casi toda la Tierra.

Si bien no es algo que esperamos que ocurra mañana, a veces se nos olvida que apenas un 2,5% del agua de la Tierra se considera dulce y que la mayor parte se concentra en la Antártida, según la fundación Aquae.

Esta escasez de recursos hídricos, junto con la mala calidad del agua y un saneamiento inadecuado, repercuten en la seguridad alimentaria y en los medios de subsistencia en todo el mundo.

Afortunadamente, se han hecho algunos avances en la última década y más del 90% de la población mundial tiene acceso a fuentes de agua potable mejoradas.

Consciente de esta realidad, la Organización de Naciones Unidas (ONU) dedicó uno de sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) al agua y, además incluyó, dentro de su mapa de impacto, el líquido elemento como temática específica.

¿Qué requiere la ONU para considerar una empresa vinculada al agua como de impacto?

• Que al menos un 70% de sus ventas sean generados por productos, servicios, tecnología o proyectos vinculados al agua.

• Que sus negocios cubran alguna de las cuatro áreas definidas por la ONU: gestión, distribución, desalinización y tecnología hídrica.

• Que cumpla tres criterios operativos:

o Realizar proyectos, servicios o productos centrados en el saneamiento y el agua.

o Que los anteriores provean agua limpia y segura.

o Que los anteriores no comprometan ni la calidad ni la sostenibilidad de los recursos hídricos.

¿En qué áreas puede ayudar la tecnología a desarrollar este ODS?

Por una parte, las redes hídricas inteligentes permiten identificar problemas en infraestructuras de agua antes y de manera más eficiente. Para ello, por ejemplo, se emplean sensores inteligentes en plataformas y sistemas de medida de calidad de agua, que proveen información en tiempo real y pueden actuar como sistemas de alerta temprana.

Solo en EE.UU., las fugas de agua derivadas del envejecimiento de las infraestructuras suponen un coste cercano a los 2.600 millones de dólares anuales, según la Agencia de Protección Ambiental de este país. Consecuentemente, millones de litros de agua que ahora se desperdician podrían dirigirse a aquellos que lo necesitan.

Por otra parte, las bombas de deshidratación posibilitan retirar y redirigir agua en mal estado por causa de desastres naturales, lo que significa evitar epidemias y ríos y lagos más limpios y sostenibles.

Por último, dentro del mundo empresarial, se está impulsando el mercado global de reciclaje de aguas residuales para uso industrial a un ritmo del 20% anual, lo que supondría también un importante ahorro.

¿Y es rentable invertir en agua?

La Organización Mundial de la Salud estima que un dólar invertido en saneamiento produce 5,5 de crecimiento global, siendo una inversión que afecta desde la cadena alimenticia hasta al clima en general.

Esperemos que tanto la concienciación ciudadana como la canalización de inversiones productivas hacia el agua hagan que Waterworld quede en un mero entretenimiento para disfrutar con los amigos.

Ignacio Perea
Director de Inversiones

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