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23/06/2016 AUTOR: Gonzalo Ramírez Celaya Análisis & Inversiones

Vuelvo a mirar a la renta fija rusa

Vuelvo a mirar a la renta fija rusa

El año 2014 no fue un año de excesiva volatilidad. Las carteras de renta fija mantenían posiciones compradas de años anteriores que estaban generando rentabilidad no solo por el cupón anual, sino por la diferencia de precio entre la compra y el de mercado.

Y muchos de nosotros manteníamos posiciones en valores rusos que nos daban estabilidad al tener un “rating” “investment grade” y por su posición dominante en su sector: Lukoil, Gazprom, Sberbank, Russian Railways… Sin embargo en poco tiempo nos encontramos con varios frentes difíciles de digerir, los cuales invitaban a vender las posiciones y seguir las indicaciones de nuestro exgobernador del BCE Wim Duisemberg: “wait and see”. Viendo ahora lo que ha ocurrido, vender las posiciones sin duda fue una equivocación.

La invasión de Ucrania en agosto, la anexión de Crimea en marzo y la fuerte caída del precio del crudo invitaban a no mirar ni de reojo a Rusia. Pero ahora la situación ha cambiado. Veamos:

– Los datos de PIB del año 2015 fueron del -3,7% y este año se esperaban todavía tasas negativas. Pero también es cierto que la reducción de esta caída en el PIB ha sido importante, esperando entre -0,7 y -1,00% este año y un tasa de 1,2% en el 2017; algo por debajo de Francia y al mismo nivel que Italia.

– Esta caída del PIB se reflejó en la fuerte caída del consumo. Las sanciones económicas de la UE condicionaron los datos de la demanda interna hasta -9,4%, esperando un repunte positivo según el consenso de mercado de 1,1% para el 2017.

– La tasa de paro se mantiene a los mismos niveles desde el 2011, entre un 5%-6%.

– La moneda rusa se ha depreciado frente al dólar en el 2015, cayendo hasta los 61 rublos desde los 32 por cada dólar, lo que ha ayudado a mejorar las exportaciones.

– El petróleo ha repuntado a niveles de 50, es decir, un 80% desde los mínimos del año. Sin duda, una muy buena noticia para las arcas del Estado.

– La ratio de deuda sobre PIB es del 18%.

– Una inflación controlada a niveles del 7,5%.

Todos estos datos fueron acompañados por el pronóstico del Banco Europeo para la Reconstrucción y Desarrollo (BERD) del pasado mes de mayo donde se esperaba un crecimiento en el año 2017 del 1,2% por la recuperación del petróleo y el crecimiento del consumo privado y de las inversiones.

Pero todo esto se debe acompañar de reformas necesarias para que el crecimiento se mantenga por encima del 2% en los próximos años; el control de la inflación, las reformas en el sistema bancario y de la energía, garantizar el déficit presupuestario de no más del 3%, y la reforma de las pensiones.

Por tanto, debemos ser cautos todavía en las inversiones. En el mes de abril, la agencia de calificación Fitch confirmaba el “rating” de BBB- para la nota soberana a largo plazo. Resaltaba que el déficit presupuestario debería estar controlado para que no existiera una nueva revisión. Moody´s se mantenía en Ba1 con pronóstico estable y S&P en BB+.

Y todo esto lo hemos vivido con unas sanciones económicas por parte de la UE que han dañado más la economía rusa. Mientras escribo este artículo veo en Bloomebrg que la UE prolonga otros seis meses las sanciones económicas por la invasión de Ucrania y la anexión de Crimea. Sin embargo, la extensión de esta sanción será la última según los expertos, buscando unas nuevas vías de comunicación con Moscú pero siempre vinculado al cumplimiento de los acuerdos de Minsk. Y por todo esto, dejo de mirar de reojo a Rusia y otra vez empiezo a mirar la renta fija corporativa y soberana con buenos ojos.

¿Qué lo justifica?

La falta de rentabilidad en la renta fija global, ya sea soberana o corporativa.

 
– Los bonos soberanos rusos denominados en EUR o USD fueron castigados con fuerza a finales del 2014 por la situación geopolítica. Aquellos con vencimiento 2020 se mantuvieron en rentabilidades del 6%. Actualmente , con los «ratings” descritos, la rentabilidad a 4 años se sitúa entre el 1,50%-1,75%. El precio ha corrido mucho, es verdad. Pero no es menos cierto que a 4 años en los países de la Unión Europea solo encontramos rentabilidades negativas.

– En otros sectores con divisa EUR como industria, energía o financieros, siguen generando rentabilidades del 3% a tres años. Y “rating” investment grade.

Reitero la importancia de diversificar y el cuidado exquisito en estos valores, pero con los tipos en negativo, Europa nos invita a mirar para otro lado.

 

Gonzalo Ramírez Celaya
Director de Renta Fija y Estructurados – Retail

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