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11/11/2021 AUTOR: Víctor Álvarez Morning meeting

La broma de la transitoriedad de la inflación está empezando a dejar de hacer gracia

El Índice de Precios al Consumo subió un +0,9% (+0,5% estimado) en octubre, lo que sería un 6,2% (+5,8% est.) en términos anuales. Si excluimos alimentos y energía, el IPC aumentó «solo» un +0,6% (+0,4% est.), con el interanual en +4,6% (4,3% est.). Estamos ante el mayor incremento desde noviembre de 1990. Es por eso por lo que no sorprenden las duras palabras del senador demócrata Joe Manchin en Twitter: «según todos los informes, la amenaza que supone la inflación récord para el pueblo estadounidense no es “transitoria” y, en cambio, está empeorando. Desde la tienda de comestibles hasta el surtidor de gasolina, los estadounidenses saben que el impuesto inflacionario es real y DC no puede seguir ignorando el dolor económico que sienten los estadounidenses cada día».

El índice de miseria —creado durante los años sesenta para medir el impacto de la estanflación y que ha vuelto a mostrar Bank of America— suma la tasa de desempleo a la inflación general:

Ahora mismo el índice estaría en 10,8% (desempleo 4,6%, IPC 6,2%), uno de los datos más altos en décadas y que se une a los niveles que vimos durante la pandemia, la crisis financiera de 2007 y la recesión de 1990. La narrativa de los bancos centrales no va a cambiar, vamos a seguir escuchando los mismos mantras de escasez de mano de obra, cadenas de suministro, etc. No porque no sea cierto, que lo es, sino porque no van a decir que buena parte de la culpa de esta espiral inflacionista son las políticas monetarias ultraexpansivas.

Después del dato, la reacción de los mercados fue la habitual. Mejor comportamiento de aquellos sectores más ligados al ciclo económico (bancos, recursos básicos, materiales y energía); subida del oro, plata y platino; alzas en el dólar frente a las principales divisas, y fuerte caída en el precio de los bonos, que llevó a que el treasury estadounidense cerrara la sesión en el 1,57%.

Mientras tanto, el periodo de gracia de Evergrande sobre los pagos de cupones (148,1 millones de dólares) finalizó ayer. El Wall Street Journal informaba el martes que la compañía habría recaudado 145 millones de dólares con la venta de acciones de HengTen Networks y parece que habría vuelto a evitar in extremis el impago. Al menos esta vez no ha necesitado vender dos aviones privados… El problema, sin embargo, no es solo Evergrande: el sector inmobiliario chino está con el agua al cuello. Fantasia Holdings cayó un -36% después de seis semanas sin cotizar, varios de sus prestamistas estarían pidiendo el reembolso anticipado de los préstamos, y Kaisa Group habría comunicado a bancos y Gobierno chino que va a necesitar ayuda para pagar a trabajadores y proveedores. No me gustaría estar en el pellejo de Xi Jinping.

Feliz jueves.

Víctor Álvarez Sanz
Analista

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