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13/12/2017 AUTOR: Amílcar Barrios Vilallonga Morning meeting

Subida de tipos sí o sí

Subida de tipos sí o sí

Hoy la Reserva Federal tiene que subir tipos sí o sí, porque de no hacerlo, el mensaje puede resultar devastador para los mercados financieros en primer lugar, pero quizás también para la confianza de la misma economía norteamericana.

Y también los tiene que subir porque ha venido telegrafiando ese mensaje en los últimos meses, y cambiarlo ahora supondría perder el respeto de los inversores durante mucho tiempo.

Por otro lado está el asunto de la reforma fiscal, cuya realidad todos sabemos que es una bajada de impuestos, para particulares, pero principalmente para empresas. Al igual que con la Fed y los tipos de interés, no conseguir sacar adelante esta medida supondría un varapalo para la Administración Trump. Y de hecho la victoria demócrata al Congreso por Alabama ha ajustado los votos, restándole valor a los avances de los republicanos a la hora de ir cerrando filas en torno a una propuesta única.

En un tercer lugar queda la vida de a pie, donde el buen momento de la actividad en EEUU no cesa aunque tenga sus altibajos. Según NFIB (The National Federation of Independent Business), la confianza de las pequeñas compañías norteamericanas correspondiente a noviembre ha subido hasta máximos de trece años. Si bien es cierto que la posibilidad de que el recorte de impuestos está recogido, aún podría quedar algo más de recorrido en este sentido.

De Alemania y la formación de Gobierno se está hablando poco, quizás pensando que son alemanes y que cualquier consenso es posible. Pero ello no hace que sean inmunes a la incertidumbre de seguir con el Ejecutivo en funciones, como bien recogen las expectativas de inversores y analistas (ZEW), cuyo leve descenso bien puede experimentar un rebote de eliminarse el riesgo político.

Eliminar el riesgo político es algo poco probable en el corto plazo si de lo que hablamos es del Reino Unido. Por dos razones. La primera, la posibilidad de que los propios tories le hagan la cama a Theresa May en un futuro no muy lejano. Y la segunda, además de la dificultad de las negociaciones, la poca consistencia en el mensaje de Downing Street y sus socios, inmersos en una guerra contra sí mismos. De ahí que con una libra con «poco» valor y unas expectativas económicas tirando a sombrías, la inflación haya repuntado hasta máximos de cinco años, y no por el buen hacer de la actividad.

Buen día.

Amílcar Barrios Vilallonga
Dirección de Inversiones

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