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17/06/2021 AUTOR: Salomé Bouzas Morning meeting

Y sonó la campana

Cuando muchos no esperábamos gran cosa de la reunión mensual de la Reserva Federal, sonó la campana. Ayer Jerome Powell y su mapa de puntos dijo lo que el mercado llevaba descontando semanas, pero que la Reserva Federal no había reconocido: un incremento en las expectativas de crecimiento e inflación, asegurando que esta última puede ser más alta de lo previsto y más persistente de lo esperado. Es decir, cuando en la última reunión el mapa de puntos nos mostraba que la primera subida de tipos se produciría después de 2023, en esta nos dice que dicho primer movimiento se adelantará a antes de que finalice 2023, con algunos de los miembros del organismo esperando hasta dos alzas a lo largo de ese año.

Es evidente que este escenario ya estaba siendo contemplado en los mercados y reflejado en los precios de los activos desde hace semanas, o incluso meses, pero este “reconocimiento oficial” provocó una fuerte caída del precio de los bonos, mientras que el oro y los sectores de renta variable que tradicionalmente se comportan peor en un entorno de subidas de tipos sufrían, también, cierto castigo.

Más allá de la que era la gran noticia del día, podemos señalar que el presidente Biden continúa con su agenda de encuentros bilaterales con grandes potencias mundiales. En este caso, el turno era de Rusia, reunión que fue algo más larga que un paseíllo de treinta segundos. Nadie tiene muchas esperanzas puestas en que Washington y Moscú lleguen a grandes acuerdos, pero ya es un cambio relevante desde la actitud de la administración Trump (aunque justo en el caso de Rusia, Trump y Putin parecían llevarse bien).

En China, por su parte, volvimos a vivir un evento con ciertas similitudes al caso Ant Group, en esta ocasión con Didi (el Uber chino), compañía que se preparaba para salir a bolsa en Estados Unidos a la que el gobierno de Pekín ha decidido investigar por supuestas prácticas monopolísticas. Pueden llamarlo así o pueden llamarlo reprimenda por querer cotizar en casa del enemigo.

Para acabar, si corrieron ríos de tinta sobre la supuesta caída en la cotización de Coca-Cola después de que Cristiano Ronaldo retirara dos botellas de la mesa de su rueda de prensa (ojo que muchas veces se escribe sin saber, solo por el salseo), imagínense lo que le podría haber ocurrido al valor del Real Madrid si, como otros muchos clubes europeos fuese una empresa pública, tras el anuncio bomba de Sergio Ramos de ayer. ¡Quién vería a Florentino…!

Buen jueves.

Mª Salomé Bouzas Romero
Analista

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