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Sin perder el control

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En estos momentos el mercado nada más cotiza el crecimiento de Europa, cuya consecuencia es la necesidad de normalizar la política monetaria

Llegó la reunión del BCE y se fue cumpliendo el guion esperado por partes, esas que por un lado apuestan por la prudencia, pero que por el otro necesitan hacer una pequeña demostración de fuerza para no perder el supuesto control que el mercado les ha regalado.

Más allá de saber que la zona euro sigue con los tipos de interés y los estímulos como están, lo verdaderamente interesante estaba en la comparecencia de Mario Draghi. Dice el consenso que no hubo cambios, pero conviene resaltar que de forma indirecta sí los hubo. Y los hubo porque después de la batería de globos sonda que los ortodoxos venían lanzado sobre la necesidad de matar al QE, tuvo que salir el presidente del BCE para tratar de calmar al mercado. Resultado: misión fallida y las rentabilidades de la deuda y el euro subiendo.

Lo que sucede, como bien dijo Draghi, es que en estos momentos el mercado nada más cotiza el crecimiento de Europa, cuya consecuencia es la necesidad de normalizar la política monetaria. Así que una vez más las perspectivas de primeros de año del consenso (euro/dólar estable en 1,15-1,20) saltan por los aires. Pero es que conviene hacer un análisis más pormenorizado, así como actuar con cautela, porque el euro y el Bund no pueden cotizar al alza solo por lo que sucede en Europa; los de enfrente también son importantes y muchas veces se tiende a obviar si la Fed sigue endureciendo su política monetaria o si en el mundo emergente el día a día progresa adecuadamente.

Un euro a 1,25 viene a significar que los tipos van a subir pasado mañana, pero hasta donde sabemos la inyección de euros al por mayor sigue en pie, así seguirán todo el tiempo que haga falta. Además, si había esperanzas de empezar a ver incrementos de tipos en 2018, la casi negativa de Draghi casi terminó de eliminarlas. Y un apunte más: confiar la valoración de la divisa a que el Gobierno de EE.UU. apoye o no un dólar débil resulta enormemente temerario, más aún cuando al día siguiente ya se están contradiciendo. En resumen y como siempre, extrema prudencia con las divisas y los amagos de brujería.

Quitando al BCE y el tipo de cambio, las lecturas alemanas de confianza del consumidor (Gfk) y empresarial (IFO) volvieron a confirmar la tendencia creciente, especialmente positiva ahora que siguen sin Gobierno. Estas buenas perspectivas no son ni mucho menos exclusivas de Alemania, pues el índice de indicadores adelantados de EE.UU. supera datos anteriores, demostrando que también allí pinta bien la economía a futuro.

Aunque todos crecen, ninguno puede presumir de inflación, caso de Japón. El IPC, publicado esta madrugada nuestra, viene a refrendar que las políticas cuantitativas de los bancos centrales sí han conseguido evitar la reedición de una crisis, pero no uno de sus grandes objetivos, que es darle algo de vida a los precios. Eso y que es Japón, claro.

Buen fin de semana.

Amílcar Barrios Vilallonga
Dirección de Inversiones

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