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09/09/2016 AUTOR: Amílcar Barrios Vilallonga Morning meeting

Todo se quedó como estaba

Todo se quedó como estaba

Buenos días.

Cuando algo funciona, aunque sea de aquella manera, para qué cambiarlo. Así es como debe de haber pensado el BCE al dejarlo todo tal y como estaba.

Bueno, eso y su función de vocero del optimismo en tiempos de incertidumbre como los actuales, además de que no le queda demasiada munición en el arsenal como para andar malgastándola.

Los adictos a la liquidez se dieron un baño de realidad con la posición escogida por el BCE, consistente en esperar a ver cómo evoluciona la actividad económica europea, pues a su juicio ésta se encuentra algo mejor de lo que muchos piensan. Las revisiones de crecimiento, al alza para este año y a la baja los dos siguientes, fueron mínimas, mientras que en el caso de la inflación prácticamente no hubo novedades. También hubo mención para el brexit, respecto al cual ha sorprendido la buena digestión que se ha hecho hasta la fecha, claro que aún es pronto para evaluar nada. Y por supuesto tocaba volver a incordiar a los Gobiernos del área del euro, más preocupados en «sus menesteres» que en afrontar la necesidad de aplicar reformas cuyos beneficios disfrutemos todos cuando sean otros los que ocupen el sillón de mando.

Claro que lo que le interesaba al mercado era poder comprobar la actitud del banco central respecto a sobrestimular los activos financieros. No se esperaba nada nuevo y se cumplió el guion, pues Mario Draghi confirmó que ni se habló del famoso helicóptero de dinero o de la opción de incluir la renta variable en el programa de compra de activos. Se siente tan cómodo el BCE donde estamos hoy, que tampoco se mencionó la posibilidad de alterar el programa vigente, ya sea en cantidad o en bonos elegibles.

Dejamos ya por fin el asunto BCE para ir… otra vez al petróleo. De cara a la reunión de la OPEP de final de mes no podemos esperar nada, simplemente porque todas estas citas no suelen servir para esa misma nada. Aunque hay rumores sobre acuerdos secretos o públicos, si bien son tantos que cuesta creer que alguno sea real. Lo que sí ha sido real es el desplome de los inventarios de crudo en EEUU, razón suficiente para aupar el precio del barril, pero ojo porque tiene truco, el paso de un huracán y su impacto en la cadena de distribución.

El cierre de esta semana le corresponde a dos de los indicadores de precios de China, los cuales han descendido y no por la corriente mundial de falta de inflación, sino por causas propias. Los precios de producción, ligados al sector industrial, caen debido al exceso de capacidad que tanto costará corregir en la misma, mientras que el IPC sufre por culpa de la bajada en el coste de los alimentos, aún muy representativos de la cesta de los consumidores chinos.

Buen fin de semana.

Amílcar Barrios Vilallonga
Dirección de Inversiones

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