
Oriente Medio frena el deseo bursátil
La jornada financiera de las últimas veinticuatro horas ha sido una auténtica montaña rusa, dictada íntegramente por los vaivenes informativos sobre Oriente Medio. Durante la sesión occidental, los mercados llegaron a acariciar la idea de un inminente acuerdo de paz tras una filtración de la televisión estatal iraní, que apuntaba a la existencia de un borrador para reabrir el estrecho de Ormuz en el plazo de un mes.
Este rayo de esperanza provocó caídas contundentes en los precios del crudo y permitió a las bolsas europeas y estadounidenses sostener un buen tono. El STOXX 600 logró cerrar con un leve avance del 0,03%, manteniéndose a tan solo un 1% de sus máximos históricos previos al conflicto, apoyado por la fortaleza del sector automovilístico y el químico. Al otro lado del Atlántico, el Dow Jones aprovechó esta tregua energética temporal para marcar un nuevo récord histórico, impulsado por valores defensivos como Procter & Gamble, mientras que el S&P 500 y el Nasdaq terminaron prácticamente planos.
El espejismo se desvaneció rápidamente
Sin embargo, la Casa Blanca desmintió de forma categórica la existencia de dicho acuerdo, calificando la información de rotunda falsedad. La tensión volvió a escalar drásticamente de madrugada con el anuncio de la Guardia Revolucionaria iraní sobre un ataque a una base militar estadounidense, un movimiento acompañado por la confirmación desde Kuwait de la interceptación de misiles hostiles en su espacio aéreo. En paralelo, Washington endureció su postura y anunció nuevas sanciones contra la autoridad iraní encargada de gestionar las solicitudes de paso marítimo.
Esta brusca vuelta a la realidad bélica ha teñido de rojo la sesión asiática y anticipa una apertura a la baja tanto en Europa como en Estados Unidos. El petróleo Brent ha borrado sus pérdidas previas con un violento rebote del 3,7%, un salto que vuelve a situar el barril al borde de los 98 dólares. El miedo a un choque inflacionario persistente, sobre el que ya ha advertido el economista jefe del Banco Central Europeo, Philip Lane, ha provocado una clara huida hacia activos refugio. El dólar recupera terreno frente a sus principales pares y la rentabilidad del bono estadounidense a diez años repunta por encima del 4,53%.
Pausa en el rally de la IA
Antes de este giro, la sesión regular en Wall Street dejaba patente un agotamiento temporal en el frenesí por la inteligencia artificial. Los grandes valores de semiconductores sufrieron recogidas de beneficios, con caídas del 6% para Qualcomm y del 1% para Nvidia. El mayor descalabro lo protagonizó la firma de ciberseguridad Zscaler, que se desplomó un 31,5% tras publicar unas previsiones de ingresos muy por debajo de las expectativas. En contraste, el apetito inversor se trasladó al ecosistema aeroespacial, donde compañías como Intuitive Machines celebraron fuertes subidas al calor de las enormes expectativas que genera la inminente salida a bolsa de SpaceX. En el sector financiero, JPMorgan Chase cedió un 2,4% después de que su consejero delegado, Jamie Dimon, advirtiera sobre una subida de 1.000 millones de dólares en los gastos anuales.
De cara a la sesión de hoy, los inversores tendrán que digerir este nuevo repunte de la tensión militar, pero la brújula macroeconómica estará fijada en el índice de precios PCE de abril en Estados Unidos. Este indicador es la medida de inflación favorita de la Reserva Federal y supondrá la primera gran prueba de fuego para Kevin Warsh como recién confirmado presidente de la institución. Además, se publicará la segunda estimación del PIB estadounidense del primer trimestre y, en Europa, conoceremos los índices de confianza de los consumidores y las empresas de la eurozona, en una jornada que se completará con los resultados trimestrales de Costco, Dell y CD Projekt.
Feliz jueves.
Analista










