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01/10/2013 AUTOR: Amílcar Barrios Vilallonga Morning meeting

Ni para ti, ni para mí

Buenos días.

Al final, ni para ti, ni para mí. La crisis italiana parece que pueda tener solución más allá de Berlusconi, pero en EEUU el distanciamiento entre los dos grandes partidos ha sido lo suficientemente amplio como para no evitar el shutdown a partir de hoy mismo.

Por primera vez en 17 años, el inmovilismo político, intencionado o no, ha provocado el cierre parcial de las administraciones públicas (AAPP) federales de EEUU, conocido como shutdown, todas a excepción de las consideradas imprescindibles, como pueden ser correos, Hacienda o las fuerzas de seguridad. La falta de acuerdo entre los dos grandes partidos no sólo impide que 800.000 funcionarios norteamericanos  puedan acudir a su puesto de trabajo por falta de fondos públicos para pagarles, sino que deja, a día de hoy, en el aire la aplicación de la medida estrella del presidente, el plan sanitario Obamacare, fuente de (casi) todas las tensiones políticas pasadas y presentes. Cierto es que una mayoría de ciudadanos de a pie no ven con buenos ojos la transformación de la sanidad en un experimento similar al servicio público europeo, pero al Partido Republicano no le conviene tensar en exceso la cuerda ni capitalizar este descontento mediante el bloqueo, porque según las encuestas, también hay una mayoría que los ve como responsables de esta situación con el consecuente coste político que ello acarrea.

Cierto es que aquí en Europa resulta chocante llegar a este punto, pero no nos alarmemos, no es la primera vez aunque el coste está estimado en un 0,1% del PIB del 4T13 cada semana que siga el shutdown. Sí reconforta comprobar la buena cara de los mercados, que ya habían descontado esta posibilidad y que esperan que antes del 17 de octubre haya acuerdo, fecha verdaderamente importante, dado que es el día en que si no hay acuerdo para volver a abrir la totalidad de las AAPP así como para ampliar el techo de deuda, EEUU vería cómo se le cierra el acceso a los mercados por la imposibilidad de refinanciarse, y ahí las consecuencias son bastante (y mucho) más difíciles de cuantificar.

La otra patata caliente es la italiana. Acostumbrados como están los italianos a disfrutar de gobiernos efímeros, sin embargo esta vez la paciencia no ha sido tan infinita, ni en la calle ni tampoco, ¡sorpresa!, en el Senado, donde se especula con que veinte miembros del partido de Berlusconi, en un gratificante alarde de responsabilidad institucional, ayuden al primer ministro Letta a superar la moción de confianza de mañana. Por si acaso, Italia vuelve a vislumbrar la alargada sombra de las agencias de rating, Fitch en este caso, que ya ha soltado el primer globo sonda al alertar la posible pérdida de la BBB+ si siguiera el caos institucional.

De cara al día de hoy lo más relevante, con el obvio permiso del shutdown e Il Cavaliere, será comprobar si la lenta mejora económica sigue cogiendo fuerza con la publicación de los PMI y sus equivalentes norteamericanos ISM  como citas de mayor relevancia del día.

Buen día.

Amílcar Barrios Vilallonga
Dirección de Inversiones

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