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29/01/2019 AUTOR: Tressis Cuarta edad

Más allá de la jubilación

La historia de Jeanne Louise Calment es fascinante.

Y larga. Porque Jeanne Louise vivió 122 años y 164 días. Nació en Arlés en 1875 y nos dejó el 4 de agosto de 1997, después de unas 44.724 salidas y puestas de sol. Jeanne Louise es la persona que más ha vivido en la historia registrada de la humanidad. Hasta los 110 vivió en su casa, pero tras un descuido que terminó en un pequeño incendio, decidió mudarse a una residencia. Los secretos de su longevidad según ella misma fueron una vida activa, mucho aceite de oliva, bastante oporto y un kilo de chocolate a la semana. Dejó de fumar a los 117, pero nunca pasó de los dos cigarrillos al día.

En 1965, a los 90 años y sin herederos naturales, Jeanne firmó un acuerdo para vender su antiguo apartamento con reserva de usufructo vitalicio (hipoteca inversa) al notario André-François Raffray, que tenía entonces de 47 años. Según el acuerdo, Raffray pagaría una suma mensual de 2.500 francos hasta que Jeanne muriera. Lo que no podía imaginar es que Jeanne llegaría a vivir 122 años (32 años más) y que le sobreviviría (Raffray murió en 1995).

En total, la suma recibida por la supercentenaria ascendió a un millón de francos, el doble del valor del apartamento…

La historia de Jeanne es excepcional, sin duda, pero el caso es que el número de centenarios se ha disparado en muchas economías desarrolladas. Y no hace falta llegar a los 100… como ya comentamos en otro post, la esperanza de vida viene alargándose 2,5 años por década desde mediados del siglo XIX, y en España está ya en 83 años, tres más de lo que supone el comienzo de la llamada “cuarta edad”, los 80 años. Vivimos más tiempo. Los avances científicos, la atención sanitaria universal, la aparición de nuevas especialidades como la medicina regenerativa… todo apunta a que esta tendencia se mantendrá.

Una de las lecciones de la historia de Jeanne es que, aparte de que tomar chocolate es bueno y pone de buen humor, es importante planificar para esos años extra. Sin que tengan que ser 32 años más (o sí), y sin tener que esperar a los 90 años, es bueno contar con un plan para los gastos extraordinarios que pueden llegar con la cuarta edad. Contar con ayuda doméstica, cubrir la dependencia, afrontar determinados gastos médicos o una posible adaptación de la vivienda son situaciones que debemos contemplar en nuestro plan financiero.

Es importante poder afrontar una esperanza de vida más larga con la tranquilidad de haber planificado en la medida de lo posible todos esos gastos extraordinarios. Viva más y viva mejor. No todo el mundo tiene un notario Raffray a mano…

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