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Hay motivos para la esperanza

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Hay motivos para la esperanza

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Si algo parece claro en esta crisis es que, tanto los bancos centrales como los Gobiernos, no quieren quedarse cortos con los estímulos

No hay mal que cien años dure o dos billones de dólares no curen. Ayer, el Dow Jones registró su mejor comportamiento desde 1933, ¡1933! ¿Y por qué? Por el nuevo acuerdo entre los senadores estadounidenses y los responsables de la Administración Trump sobre un proyecto de ley de gigantescos estímulos económicos para aliviar el impacto económico del brote de coronavirus. No es una vacuna contra el virus, pero económicamente es un cóctel de drogas nunca antes visto por parte de un Gobierno.

Si algo parece claro en esta crisis es que, tanto los bancos centrales como los Gobiernos, no quieren quedarse cortos con los estímulos. Pero ahora yo me empiezo a preguntar: ¿no nos pasaremos de frenada? Porque estoy seguro de que la vacuna llegará y la crisis sanitaria desaparecerá, pero los estímulos económicos a ver quién es el que se atreve a retirarlos.

Es pronto para echar las campanas al vuelo, pero poco a poco encontramos motivos para la esperanza. Y eso a pesar de que ayer conocíamos los datos de los PMI europeos, y su hundimiento nos hace pensar que vamos a estar ante la mayor contracción del PIB en décadas. La actividad empresarial en toda la eurozona se desplomó en marzo con una intensidad que superó con creces la caída observada en lo peor de la crisis financiera mundial y estamos ante el mayor retroceso de la actividad económica desde que existen registros modernos.

La principal esperanza es que la destrucción de empleo, que ya ha comenzado, no está siendo tan intensa como la caída de la actividad, por lo que la recuperación podría ser rápida e intensa. Eso, unido a que el sector manufacturero está aguantando mucho mejor de lo que se esperaba, podría compensar la fuerte caída del sector servicios, mientras la mayor parte de los comercios y lugares de ocio permanezcan cerrados por orden de los distintos Gobiernos. ¡Respiremos! Hay motivos para la esperanza.

Buen día y, por favor, quédense en casa.

Jorge González Gómez
Director de Análisis

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