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17/03/2017 AUTOR: Amílcar Barrios Vilallonga Morning meeting

La felicidad inversora

La felicidad inversora

Superados los obstáculos de Holanda y la Reserva Federal, los mercados no sólo se calmaron, sino que también aprovecharon para pegarse una pequeña alegría en forma de subida, al menos en Europa. Y es que fortalecer la Unión Europea, ahora que su viabilidad volvía a estar en entredicho pocos años después, siempre viene acompañado de la felicidad inversora. Ni qué contar del mensaje de optimismo que deja no lo que se conoce como subida de tipos, sino más bien como punto final de una política monetaria para situaciones de emergencia.

En todo caso, el torrente de novedades en el frente político, con el consecuente impacto sobre la actividad económica, no cesa. Sabidas las intenciones en materia comercial o migratoria pero no fiscal, el adelanto de los presupuestos de Donald Trump dibuja lo que parece un escenario de preguerra. La sagrada defensa de las barras y estrellas se come casi literalmente varias partidas más relacionadas con asuntos sociales o de cooperación internacional. Gustará más o gustará menos, pero nadie puede achacarle al presidente de EEUU estar incumpliendo sus promesas de campaña.

En el aspecto macroeconómico se confirma, aunque hace ya tiempo que dejó de hacer falta, que la inflación europea repunta gracias al truco de la energía. Por esto y porque la tasa subyacente no se mueve no cabe esperar un inmediato cambio de parecer en el seno del BCE respecto a los precios y el programa de compra de activos. Atentos a otra cosa bien distinta, EEUU vive pendiente de que la fortaleza de los indicadores se consolide aunque no siempre se cumpla. Así sucedió ayer, pues a la par que la venta de vivienda iniciada volvía a salirse del mapa, el regional de manufacturas de Filadelfia retrocedía varios puntos.

Por último, solo cabe mencionar la diferencia entre aquellos bancos centrales inmersos en un QE y aquellos que no. Entre los primeros sobresalen por tamaño BCE o BoJ japonés y también, por supuesto, el Banco de Inglaterra. Y lo que destaca no es otra cosa que el mantenimiento de sus políticas monetarias donde están por más y mucho que la Fed suba los tipos, a diferencia de todos aquellos otros reguladores que se vieron inmediatamente obligados a endurecer el precio del dinero para hacer frente a una hipotética fuga de capitales.

Buen fin de semana.

Amílcar Barrios Vilallonga
Dirección de Inversiones

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