
El Niño calienta los precios del campo
Materias primas agrícolas que se encarecen, cosechas bajo la amenaza de las condiciones meteorológicas y un nuevo episodio de El Niño que empieza a cobrar fuerza.
Los precios internacionales de los alimentos repuntaron de nuevo en agosto. El índice de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que sigue la evolución de una cesta de productos comercializados internacionalmente, creció un 1,9% frente a julio y se situó en 133,3 puntos. Es su registro más alto desde finales de 2022 y representa una subida del 2,5% respecto al mismo periodo del año anterior.
El avance ha sido amplio, aunque con diferencias entre los distintos alimentos. Los cereales subieron un 2,2% en agosto, hasta niveles que no se veían desde mayo de 2024. En este grupo, el trigo registró un incremento mensual del 2,6% y cotiza ya un 15% por encima de los valores de hace un año. El maíz, por su parte, se encareció un 2,5%.
La subida del azúcar resulta aún más pronunciada. En solo un mes, su precio escaló un 11,9% y alcanzó máximos desde junio de 2025. Entre los factores que explican estos incrementos figuran el vigor de la demanda, los obstáculos a las exportaciones del Mar Negro y el empeoramiento de las previsiones de cosecha en Europa debido al calor y la sequía.
El Niño regresa al tablero
A este escenario se incorpora un elemento que puede seguir presente en los mercados agrícolas a lo largo de los próximos meses: El Niño.
Este fenómeno tiene lugar cuando la temperatura de las aguas del Pacífico ecuatorial supera los niveles habituales y modifica los patrones de precipitaciones y temperaturas en distintas regiones del planeta. Sus consecuencias difieren notablemente entre países y no se traducen necesariamente en una caída de todas las cosechas. No obstante, pueden propiciar sequías, inundaciones o temperaturas extremas en algunas de las principales áreas productoras.
La Organización Meteorológica Mundial (WMO, por sus siglas en inglés) confirmó a comienzos de septiembre que El Niño ya está firmemente establecido y prevé que gane intensidad en los próximos meses. Los pronósticos otorgan una probabilidad de prácticamente el 100% a que el episodio se prolongue hasta febrero de 2027 y señalan que podría llegar a ser muy fuerte antes de que termine este año.
Algunos productos comienzan ya a reflejar sus efectos. Según la propia FAO, las condiciones atmosféricas vinculadas a El Niño están perjudicando las perspectivas de producción de azúcar en varios de los principales países productores de Asia. A esta situación se añaden los problemas derivados del tiempo cálido y seco en Europa y la menor producción esperada en determinadas regiones de Brasil.
Los fertilizantes elevan la presión sobre los costes del campo
Además de seguir los precios de los alimentos, los productores vuelven a prestar atención a Oriente Medio por su peso en el comercio internacional de fertilizantes y otros insumos agrícolas. Como referencia de la relevancia del Golfo Pérsico, la FAO calcula que cerca del 30% del comercio mundial de estos productos pasa por el estrecho de Ormuz y que la región concentra entre el 30% y el 35% de la producción mundial de urea.
En este contexto, las alteraciones del transporte marítimo y la subida de la energía han incrementado los costes de producción. El vínculo es especialmente estrecho en los fertilizantes nitrogenados: el gas natural supone entre el 80% y el 90% del coste de producir amoniaco, la principal materia prima empleada en la fabricación de urea. El Banco Mundial estima que su índice de fertilizantes subirá más de un 30% en el conjunto de 2026 y que la urea se encarecerá cerca de un 60%.
El efecto sobre los alimentos, sin embargo, no se produce de forma inmediata. Unos costes superiores pueden acabar repercutiendo en los precios finales o llevar a una reducción del uso de determinados insumos, con consecuencias para el rendimiento de las cosechas. Así, la subida de los fertilizantes incorpora otro foco de presión sobre los precios agrícolas.
Los bancos centrales incorporan otra variable
El Banco Central Europeo (BCE) da un nuevo paso: después del ajuste de 25 puntos básicos en los tipos de interés de junio, la semana pasada volvió a elevarlos y situó la referencia de depósito en el 2,5%. La institución explicó la medida por las nuevas presiones inflacionistas asociadas al conflicto en Oriente Próximo y al aumento del precio de la energía. Sus previsiones más recientes sitúan la inflación media de la zona euro en el 3% en 2026, con una moderación posterior hasta el 2,5% en 2027 y un acercamiento al objetivo en 2028, cuando alcanzaría el 2,1%.
Hasta el momento, la energía ha concentrado la principal preocupación. Ahora, el comportamiento reciente de las materias primas agrícolas suma una variable más a la ecuación.
Analista










