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26/02/2016 AUTOR: Amílcar Barrios Vilallonga Morning meeting

Dos meses de infarto

Buenos días.

Con el día de hoy cerramos dos meses de infarto en un arranque en el que se ha ido sucediendo todo lo malo que pudiera tener lugar. Muchos son los frentes, pero el que podría ser el peor, el de la recesión mundial, de momento ni asoma.

La batería de indicadores económicos publicados ayer mantiene ese tono de fragilidad dentro de lo relativamente bueno. Los pedidos de bienes duraderos de EEUU sorprendieron muy positivamente, incluso eliminando la partida de trasportes. En Europa lo mejor que se puede extraer es la lectura de la confianza de los consumidores alemanes Gfk, ya algo más liberados de las muchas dudas sobre el estado de la economía internacional. El mayor problema de esta región sigue siendo la amenaza de la deflación por culpa las materias primas, como ha vuelto a demostrar el IPC agregado de la zona euro, que ha registrado una caída del 1,4% en enero. Está también el Reino Unido, que aunque no tenga la misma presencia que los otros grandes bloques, mantiene su senda de crecimiento aunque sin visos de empezar la normalización de la política monetaria en el corto plazo.

En la recuperación de la actividad mucho tiene que ver el reformar, que no el inyectar, como con tanto ahínco defiende Alemania. Japón es la constatación de esta máxima, pues a pesar de la lluvia de yenes de los Abenomics, ni siquiera se está consiguiendo impulsar la inflación, objetivo central del programa de estímulo conocido como «tres flechas». China hace tiempo que decidió sumarse a la tendencia global de flexibilizar por la vía monetaria, lo que no significa haber dejado de lado las reformas, y las declaraciones de las autoridades no hacen sino reforzar el mensaje de que si es necesario hacer más, se hará. Y en lo que respecta a EEUU y la Fed, los mensajes enfrentados entre los miembros del FOMC nos enseñan la riqueza de la diversidad, porque la situación nos ha llevado a un punto en el que todo es posible.

No íbamos a terminar sin hacer mención al petróleo, ya que la racha de subida del precio del barril ha sido evidente, pero conviene desconfiar a modo de protección. La última novedad a este respecto es la futura reunión que varios productores tendrán en marzo con la idea de avanzar en la normalización de las cotizaciones después de haber acordado congelar la producción. El díscolo de la OPEP es Irán, que hoy celebra elecciones parlamentarias entre la vieja y nueva guardia, y que está comprensiblemente ansioso por recuperar su cuota previa a las sanciones.

Buen fin de semana​.

 

Amílcar Barrios Vilallonga
Dirección de Inversiones

 

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