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25/03/2021 AUTOR: Salomé Bouzas Morning meeting

Día más positivo para los cíclicos que para los defensivos

La imagen es cuando menos cómica: un barco de 400 metros de eslora completamente atravesado en el canal de Suez y una excavadora (tamaño normal) intentando retirar algo de tierra para ver si conseguía desencallarlo.

No duden que de esa foto saldrán mil memes, pero la reacción más inmediata ha sido un repunte de los precios del petróleo, pues se estima que más de 50 cargueros atraviesan dicho corredor al día, lo que significa más del 10% del tráfico mundial. La alternativa para llegar a los mercados europeos, rodear África, implica una semana más de viaje y unos mayores costes en combustible, por no hablar de lo traicionero que puede ser transitar el cabo de Buena Esperanza.

No es que la poca pericia de cierto capitán de navío haya sido el causante de que, nuevamente, hayamos vivido un día más positivo para los sectores cíclicos (como la energía) frente a los defensivos, pero así ha sido. La explicación es la misma todos los días: si los inversores optan por dejarse llevar por las noticias positivas provenientes de los países con altos porcentajes de vacunación avanzan los cíclicos. Si, por el contrario, prefieren fijarse en la evolución de los contagios y nuevas restricciones, principalmente en Europa, volverán a refugiarse en los defensivos.

Y es que ayer optaron por ser optimistas, en parte poniendo en valor los datos que conocíamos con las publicaciones de los índices de actividad PMI, cuyas partidas manufactureras mostraban la confianza que los gestores tienen sobre una cercana reactivación económica. De hecho, en el caso alemán, la lectura de dicho componente alcanzaba máximos históricos (por encima de los 60 puntos). Parece claro que los germanos han cubierto la encuesta imaginándose con su sangría, sus sandalias con calcetines y su piel color gamba en un chiringuito de Mallorca.

En otro ámbito de cosas, en Estados Unidos, una vez aprobado el paquete de estímulos, se han puesto manos a la obra con el programa de infraestructuras. Este ya no les hace tanta gracia a los republicanos, ni a muchos ciudadanos, pues vendría acompañado de una subida de impuestos para pagar el dispendio. No es por ser agorera, solo doy un dato: el crash de 1987 se produjo justo después de la propuesta sobre un cambio en el tratamiento fiscal en la deducción de intereses. Esperemos que esta vez no sea igual (la frase más peligrosa en el mundo financiero). Lo que sí sabemos con cierta certeza es que la balsa de liquidez sobre la que vivimos, junto con los avances tecnológicos que posibilitan que todo (intercambio de información, análisis de datos, transmisión de órdenes, etc.) sea mucho más rápido, también ha afectado a la velocidad del ciclo, del cual se sabe que ha vivido por distintas etapas que en otras condiciones durarían años en algunos meses. Tendremos que acostumbrarnos.

Buen jueves.

Mª Salomé Bouzas Romero
Analista

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