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26/10/2018 AUTOR: Amílcar Barrios Vilallonga Morning meeting

Bendita volatilidad

Bendita volatilidad

Bendita volatilidad, que dirán algunos, necesitados de estos vaivenes para encontrar oportunidades que años de exceso de liquidez han ido ocultando. Las dudas sobre la desaceleración económica, global o no tanto, así como el final de las políticas de tipos cero, están poniendo nerviosos de más a los inversores. Pero de momento también cabe decir que el grueso del mercado puede estar pasando por un escenario temporal de pánico, de esos que ya hemos vivido este mismo año y que invitan a la prudencia.

Precisamente ayer Súper Mario confirmaba que en diciembre el QE se acabó, quizás consciente el BCE de que el tiempo para rearmarse de cara a la próxima recesión se agota. Una recesión que en la mente del banco queda lejana, pues tal y como explicaba Draghi, las dudas que existen sobre la actividad real son algo así como pasajeras, pues la tendencia de medio plazo se mantiene intacta. Lo mismo que el impulso que los salarios van a terminar de darle a la inflación, esperemos que más pronto que tarde. Y como era de esperar, por presidente del BCE que es y por italiano que también es, tuvo que responder con una cuasievasiva al tormento presupuestario que está atravesando su país.

El IFO, que da forma al clima empresarial alemán, vino a confirmar no solo las palabras de Draghi, sino la pérdida de tracción de los PMI publicados esta misma semana, pues también en el caso del indicador germano, la debilidad de la demanda externa, tan propia de la actual coyuntura, es la principal culpable del descenso. Posiblemente cosas de una economía más abierta al exterior que la de EE.UU., cuyos datos macroeconómicos siguen manteniendo el tipo con más o menos soltura.

Existe un miedo perfectamente comprensible a que los resultados de las compañías no sean el salvoconducto que el mercado necesita ahora mismo. Pero de momento estos acompañan, aunque bien es cierto que casos como los de Amazon o Google, que volvieron a batir beneficios de largo, pueden estar suponiendo un toque de atención por las menores expectativas de crecimiento. O puede ser solo un bache temporal, propio de un entorno en el que todo sale mal.

Y de los mínimos de diez años del yuan frente al dólar se habla poco, pero ahí cabe recordar el verano de 2015…

Buen fin de semana.

Amílcar Barrios Vilallonga
Dirección de Inversiones

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