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13/09/2017 AUTOR: Amílcar Barrios Vilallonga Morning meeting

Apetito por el riesgo

Apetito por el riesgo

La bolsa de EEUU, representada por los tres índices más conocidos, aprovechó el renovado apetito por el riesgo para marcar ayer un nuevo máximo histórico mientras no haya eventos de riesgo. La novedad esta vez es que a pesar de que el iPhone de los mil y pico euros ya ha llegado, no eran las grandes tecnológicas las que impulsaban los índices un poco más arriba, sino que era turno de los sectores que tanto se habían beneficiado de Trump antes y que tan poco han hecho ahora, esto es, bancos o relacionadas con las materias primas.

Las compañías de pequeña capitalización norteamericanas también fueron de las que se beneficiaron, hablando en términos de cotización, de la victoria del magnate, si bien con el paso del tiempo han ido perdiendo fuelle al tiempo que las promesas se han ido diluyendo. Sin embargo hay un halo de esperanza que nos permite separar política y el día a día. El índice de confianza de las pequeñas compañías (NFIB) tocaba de nuevo en agosto su nivel más alto en doce años, quizás demostrando que mercado no es igual a Trump.

Por lo que a las materias primas respecta, la relación es directa. El petróleo subió y el reflejo en bolsa se materializó. Para ello hubo que tirar de OPEP, dado que el cártel parece ser que ha sido capaz de reducir la producción para cumplir con sus acuerdos internos, aunque de esto ya se sabe que ni las cifras siempre son fiables ni mucho menos las intenciones de los países miembros. También es cierto que además de mejorar por el lado de la oferta, por el de la demanda se producía una revisión al alza, con lo que el soporte para un petróleo al alza es más sólido.

En un orden muy distinto, todo lo que sea Reino Unido es de vital importancia por el estrecho vínculo que tendrá con el brexit. Y es que las consecuencias siguen ahí, creciendo imparables y no hablamos de un Downing Street que no sabe ni por dónde empezar, que también, sino, otra vez, de la inflación. Se publicaba ayer que el IPC británico de agosto volvía a repuntar, tanto en tasa general como subyacente, con lo que la excusa de la energía no vale. Es (casi) todo culpa de la libra más barata en mucho tiempo, convertida en la principal contribuidora de inflación importada, con lo que la reunión de mañana del Banco de Inglaterra gana en popularidad, porque el papel del banco central fácil a buen seguro que no es.

Buen día.

Amílcar Barrios Vilallonga
Dirección de Inversiones

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