
Wall Street recupera terreno gracias a la diplomacia geopolítica
Los mercados vivieron este jueves una sesión de ida y vuelta, nuevamente condicionada por el petróleo, los tipos de interés y la geopolítica. Wall Street comenzó con caídas después de que el encarecimiento del crudo y un nuevo repunte de las rentabilidades de la deuda presionaran a los activos de riesgo. Sin embargo, las noticias llegadas desde Nueva York sobre posibles avances entre Estados Unidos e Irán permitieron recuperar prácticamente todas las pérdidas. Al cierre, el S&P 500 cedió apenas un 0,02%, el Nasdaq terminó prácticamente plano y el Dow Jones retrocedió un 0,31%.
En Europa, las bolsas no llegaron a tiempo para beneficiarse del giro posterior de Wall Street. El Stoxx 600 cerró con una caída del 0,55%, mientras que el Euro Stoxx 50 perdió un 0,43%. El DAX alemán retrocedió alrededor de un 0,6%, el CAC 40 francés un 0,5% y el FTSE 100 británico un 0,2%. La dispersión sectorial volvió a ser elevada, con energía entre los segmentos más resistentes gracias al encarecimiento del petróleo y tecnología e industriales entre los más penalizados. El IBEX 35 cedió alrededor de un 0,3%.
La diplomacia cambia el rumbo de Wall Street
Oriente Medio volvió a ser el principal foco de atención. El Brent llegó a avanzar cerca de un 5% durante la jornada después de que un ataque hutí contra Arabia Saudí reavivara las dudas sobre el suministro. Finalmente, el crudo europeo cerró con un avance superior al 3%, cerca de los 107 dólares por barril.
El escenario cambió durante la sesión estadounidense. Negociadores de Estados Unidos e Irán comenzaron a explorar en Nueva York un acuerdo por fases que contemplaría la reapertura del estrecho de Ormuz por parte de Teherán a cambio del levantamiento del bloqueo económico estadounidense. Todavía existen importantes obstáculos y ninguna de las partes quiere renunciar a sus principales instrumentos de presión sin obtener concesiones a cambio, pero estas noticias sirvieron para tranquilizar a los inversores al otro lado del Atlántico.
La reacción del mercado fue inmediata. El petróleo se alejó de sus máximos y el S&P 500 y el Nasdaq recuperaron prácticamente todas las pérdidas. El movimiento volvió a demostrar hasta qué punto el conflicto se ha convertido en una referencia no solo para la energía, sino también para las expectativas de inflación, los tipos de interés y, finalmente, las valoraciones de la renta variable.
El 5% continúa marcando el mercado
Antes del giro provocado por las noticias diplomáticas, la principal señal de tensión volvió a llegar desde la renta fija. La rentabilidad del treasury estadounidense a diez años superó ampliamente el 5%, mientras que el bono a treinta años alcanzó su nivel más elevado desde 2004.
Los datos estadounidenses tampoco ofrecieron demasiados argumentos para esperar un cambio de rumbo por parte de la Reserva Federal. Las solicitudes iniciales de desempleo se situaron en 197.000, ligeramente por debajo de las 200.000 esperadas, confirmando la resistencia del mercado laboral. La vivienda sorprendió todavía más: las ventas de casas nuevas alcanzaron un ritmo anualizado de 684.000 unidades en agosto, frente a las 616.000 previstas, aunque el precio medio descendió un 9% respecto al mes anterior.
La lectura para los mercados fue ambivalente. Una economía que continúa resistiendo reduce los temores sobre el crecimiento, pero también permite a la Fed mantener una política restrictiva durante más tiempo. John Williams, presidente de la Fed de Nueva York, reforzó esta idea al considerar razonable otra subida de tipos antes de final de año.
La tecnología aguanta el golpe
Las elevadas rentabilidades de la deuda castigaron inicialmente a las compañías tecnológicas, aunque el cierre terminó mostrando mucha más dispersión que una caída generalizada del sector. Microsoft y Broadcom cedieron terreno, mientras que AMD consiguió avanzar. Meta destacó con una subida superior al 3% después de presentar un nuevo dispositivo diseñado para utilizar su asistente de inteligencia artificial. Oracle, por el contrario, cayó alrededor de un 4% tras conocerse problemas relacionados con un proyecto de centros de datos en Nuevo México.
El comportamiento resulta especialmente relevante después de que el Nasdaq alcanzara esta misma semana nuevos máximos históricos. Con el treasury por encima del 5%, aumenta el atractivo relativo de la renta fija y también la tasa utilizada para descontar los beneficios futuros, un efecto especialmente importante para las compañías cuyas valoraciones dependen en mayor medida del crecimiento esperado a largo plazo.
Trump y Xi ganan tiempo
La otra gran cita de la jornada fue la reunión entre Donald Trump y Xi Jinping en Washington. El encuentro permitió rebajar temporalmente el riesgo de una nueva escalada comercial, aunque dejó pocos avances estructurales. Estados Unidos y China prolongaron la tregua comercial, dando más tiempo a ambas partes para continuar negociando. El tono fue positivo, con el mandatario chino mencionando la importancia de evitar la ‘trampa de Tucídides’, que llevaría a ambas superpotencias a enfrentarse de manera inevitable por la hegemonía mundial. El presidente americano, por su parte, hizo hincapié en los ‘tremendos avances’ que se habían logrado durante las conversaciones en los dos últimos días.
Sin embargo, las principales diferencias permanecieron abiertas. Aranceles, restricciones tecnológicas, semiconductores y el suministro de tierras raras siguieron ocupando un lugar central, junto con Taiwán y la situación en Oriente Medio. Para los mercados, el resultado fue por tanto más una prórroga que una solución: reduce a corto plazo el riesgo de una nueva escalada arancelaria, pero no elimina las diferencias entre las dos mayores economías del mundo.
Europa mejora parcialmente
Los datos macroeconómicos europeos ofrecieron una lectura algo más constructiva. En Alemania, el índice IFO de confianza empresarial aumentó hasta 89,9 puntos en septiembre, frente a los 89 esperados y los 88,8 de agosto, con mejoras tanto en la situación actual como en las expectativas.
La fotografía fue menos favorable en Francia. La confianza de los consumidores se mantuvo estable, pero la empresarial cayó hasta 96 puntos. En España, los precios industriales aumentaron un 2,9% mensual y aceleraron su crecimiento interanual hasta el 13,2%, impulsados especialmente por la energía.
La inflación siguió condicionando también las decisiones de los bancos centrales. Noruega elevó los tipos 25 puntos básicos, hasta el 4,50%, mientras que el Banco Nacional Suizo los mantuvo en el 0%, aunque revisó ligeramente al alza sus previsiones de inflación.
Hoy, la atención macroeconómica volverá a estar en Estados Unidos, con la publicación de los pedidos de bienes duraderos de agosto y la lectura final de septiembre de la confianza del consumidor de la Universidad de Michigan. Esta última será especialmente relevante por sus expectativas de inflación, en un momento en el que petróleo y tipos vuelven a estar estrechamente relacionados. En España, el INE publicará el dato final del PIB durante el segundo trimestre de 2026, que se espera alcance un 0,7% de crecimiento frente al 0,6% del primer cuartil del año.
Por encima de los datos, la principal referencia seguirá siendo Oriente Medio. Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán continuarán centrando la atención, especialmente cualquier avance que acerque la reapertura del estrecho de Ormuz. Con el petróleo todavía por encima de los 100 dólares y las rentabilidades de la deuda en máximos de décadas, cualquier señal que reduzca el riesgo geopolítico o modifique las perspectivas de inflación puede volver a provocar movimientos importantes en los mercados.
Feliz viernes,
Analista










