
Alivio en los bonos, dudas en la IA y tensión en el petróleo
La jornada de ayer dejó una combinación curiosa en los mercados: la inflación mayorista estadounidense volvió a sorprender al alza, las dudas sobre la inteligencia artificial siguieron castigando a las tecnológicas y, sin embargo, los bonos recuperaron terreno. Mientras los inversores continúan preguntándose si las enormes inversiones en IA acabarán siendo rentables, el petróleo sigue presionando al alza las perspectivas de inflación.
¿Y si el problema de la IA no fuera la demanda, sino el precio de construirla?
Esa es la pregunta que empieza a hacerse el mercado. El sector acumula esta semana cerca de un billón de dólares en pérdidas bursátiles a escala mundial, mientras que el índice de semiconductores de Filadelfia ha caído un 12,4 % desde el pasado día 6. CoreWeave, una de las compañías más expuestas al negocio de la infraestructura de IA, rebotó ayer un 5,5 % después de desplomarse un 15,5 % el miércoles. Las dudas sobre su deuda y su capacidad para rentabilizar las inversiones han vuelto a poner el foco en el coste de financiar esta revolución tecnológica. Jensen Huang, consejero delegado de Nvidia, salió en defensa de la compañía, cuyos directivos aseguran que los ingresos previstos bastarán para atender sus obligaciones financieras.
Además, esta madrugada, Kevin Warsh señaló que la IA estaba impulsando inicialmente la demanda antes de que sus beneficios a largo plazo se trasladaran al lado de la oferta de la economía.
Ni siquiera los resultados de TSMC lograron cambiar el ánimo. El fabricante de semiconductores encadenó su sexto trimestre con beneficios récord, al ganar 763.060 millones de dólares taiwaneses, un 68,7 % más que un año antes, y superó las previsiones del mercado. Además, espera mantener un margen bruto de entre el 65 % y el 67 % en el cuarto trimestre. Sin embargo, las ventas en los valores ligados a la IA continuaron en Wall Street. La conclusión es sencilla: crecer ya no basta; también hay que demostrar que las inversiones generarán beneficios suficientes.
Los bonos recuperan terreno pese a la inflación
La noticia más llamativa llegó de la renta fija. La rentabilidad del bono estadounidense a diez años cayó hasta el entorno del 5,08 %, después de haber superado el 5,3 % el miércoles. Y eso que los datos de inflación no invitaban precisamente al optimismo: los precios de producción subieron un 1,3 % mensual en septiembre, frente al 0,6 % esperado, mientras que las ventas minoristas avanzaron un 0,8 %.
¿Por qué bajaban entonces las rentabilidades? En una jornada marcada por la cautela, los inversores buscaron refugio en la deuda pública. Además, el mercado volvió a asignar una probabilidad del 70,7 % a que la Reserva Federal mantenga los tipos en octubre, según FedWatch, después de que esa posibilidad cayera por debajo del 50 % el miércoles. Además, Warsh indicó hace unas horas que la Fed sigue comprometida con la restauración de la estabilidad de precios tras endurecer su política monetaria en la reunión de septiembre, aunque declinó señalar cuál será su próximo movimiento. Pero destacó la persistencia de la inflación como un desafío común para los bancos centrales de todo el mundo.
La tendencia también se trasladó a Europa. La rentabilidad del bono español a diez años bajó hasta el 4,01 %, mientras que la del bund alemán descendió al 3,40 %. El movimiento supone un alivio para los costes de financiación y ayuda a explicar el buen comportamiento de algunos sectores especialmente sensibles a los tipos de interés.
Pero no impidió que las bolsas europeas cerraran con un balance desigual. El Ibex 35 cedió un 0,28 %, hasta los 19.177 puntos, lastrado por las caídas de Ferrovial, Merlin Properties y parte del sector bancario. En el lado positivo destacaron Telefónica, que subió un 2,98 %, y Cellnex, con un avance del 3,56 %. Las compañías de telecomunicaciones y otros negocios con un elevado endeudamiento se beneficiaron del descenso de las rentabilidades de los bonos.
En cambio, el CAC 40 francés avanzó un 0,78 %, el DAX alemán ganó un 0,27 % y el FTSE 100 británico subió un 1,08 %. Al otro lado del Atlántico, el Dow Jones avanzó un 1,1 %, el S&P 500 ganó un 0,3 % y el Nasdaq 100 terminó prácticamente plano. La sesión volvió a reflejar una rotación desde las tecnológicas hacia otros sectores.
La temporada de resultados dejó cifras sólidas. En Estados Unidos, PNC obtuvo un beneficio por acción ajustado de 5,09 dólares y U.S. Bancorp alcanzó los 1,34 dólares, con unos ingresos récord de 7.970 millones. Ambos bancos superaron las previsiones, apoyados en unos mayores márgenes de intereses y en la fortaleza del crédito empresarial. Sin embargo, PNC también vio aumentar hasta los 6.500 millones de dólares las minusvalías latentes de su cartera de bonos, un recordatorio de que los tipos elevados siguen teniendo costes.
En el sector energético, TotalEnergies anticipó un fuerte trimestre: su margen europeo de refino se disparó hasta los 33,2 dólares por barril, impulsado por las tensiones derivadas de la guerra en Irán. Tras el cierre de Wall Street, Alcoa comunicó un beneficio de 483 millones de dólares, aunque su trimestre fue más débil que el anterior por la caída del precio del aluminio. La compañía también emitió 2.600 millones de dólares en bonos, con cupones de entre el 6,6 % y el 6,9 %, para financiar la compra de activos de South32.
La energía mantiene la presión sobre los precios
El petróleo sigue marcando el riesgo inflacionista. El brent se mantuvo en torno a los 105 dólares por barril, pendiente de los ataques al tráfico marítimo cerca del estrecho de Ormuz y del anuncio de Volodímir Zelenski de reanudar los ataques contra refinerías rusas. La Agencia Internacional de la Energía advirtió, además, de que las restricciones en el mercado de diésel podrían prolongarse hasta bien entrado 2027. Por su parte, el oro subió alrededor de un 1,6 %, hasta los 4.175 dólares por onza, en un entorno de mayor cautela.
El problema va más allá de la factura energética. Si el petróleo permanece en estos niveles, la inflación tendrá más difícil moderarse y los bancos centrales dispondrán de menos margen para relajar su política monetaria. No obstante, el gobernador del Banco de Portugal, Álvaro Santos Pereira, señaló que las presiones energéticas todavía no se están trasladando al conjunto de los precios de la eurozona.
Este viernes conoceremos el IPC de la eurozona y la producción industrial estadounidense. Los futuros europeos y estadounidenses apuntan a una apertura al alza, tras el cierre de los mercados asiáticos con subidas de cerca del 2% en Japón y del 3% en Corea del Sur. El oro se acerca a los 4.200 dólares la onza y el euro se cruza a 1,1225 dólares en el momento de redacción de este blog. Por su parte, las acciones de Indonesia se desplomaron más de un 11% el viernes, registrando su mayor caída en un solo día desde enero de 1998, después de que el proveedor de índices MSCI propusiera sacar ese mercado de los índices emergentes.
Director de Análisis









