
Mercados entre geopolítica y resultados
La semana arranca con los mercados mirando de nuevo hacia Oriente Medio. Si hace apenas unos días el alto el fuego entre Estados Unidos e Irán había conseguido devolver cierta calma a los inversores, el fin de semana ha vuelto a recordarnos que en geopolítica las treguas pueden durar menos que un helado en agosto. La ofensiva estadounidense contra objetivos iraníes y la posterior respuesta de Teherán, con ataques a varias instalaciones militares estadounidenses y de sus aliados en la región, han reavivado las dudas sobre el futuro del estrecho de Ormuz. Aunque Washington insiste en que la navegación continúa abierta y no se han producido interrupciones significativas del tráfico marítimo, la incertidumbre vuelve a instalarse en un mercado energético que parecía haber recuperado cierta estabilidad.
Por lo que no extraña ver en estos momentos al Brent de nuevo cerca de los 80 dólares el barril o caídas en los mercados asiáticos como la del Nikkei 225 del 1,9%, mientras los futuros europeos y americanos apuntan a retrocesos más leves e inferiores al 1%. Por su parte, el oro aguanta los 4000 dólares la onza y el euro el 1,14 frente al dólar. Donde sí vemos caídas importantes es en Corea, donde el Kospi 50 se deja un 9% y las acciones de SK Hynix se desploman en Seúl tras su debut bursátil en Estados Unidos el viernes pasado como la mayor salida a bolsa de una empresa extranjera en los mercados de Wall Street. (Datos a las 7:50).
Y es que el comportamiento de los activos financieros durante la sesión del viernes fue sorprendentemente constructivo, incluso cuando ya tuvimos varias escaramuzas en el Estrecho durante la semana. Wall Street volvió a acercarse a máximos históricos, reflejando que los inversores siguen concediendo más importancia a la fortaleza de los beneficios empresariales que a los riesgos geopolíticos. El S&P 500 avanzó un 0,42%, el Nasdaq un 0,29% y el Dow Jones un 0,28%, cerrando una nueva semana de ganancias. La renta variable europea mostró un comportamiento mucho más heterogéneo. El Ibex 35 logró sumar un 0,32%, mientras que el Euro Stoxx 50 cedió un 0,23%, el DAX alemán retrocedió un 0,2% y el CAC francés consiguió terminar prácticamente plano. En Asia predominó el tono positivo gracias al Nikkei japonés, que avanzó un 1,2%, mientras que las bolsas chinas volvieron a mostrar debilidad, con caídas cercanas al 2% en el CSI 300.
Parte del optimismo del mercado sigue apoyándose en la proximidad de una temporada de resultados que podría convertirse en la verdadera prueba de fuego para unos mercados en máximos. Hasta ahora, las compañías estadounidenses han revisado al alza sus previsiones de beneficios con una frecuencia superior a la habitual, pero el mercado empieza a exigir algo más que promesas. Después de meses descontando un crecimiento extraordinario (+23% este trimestre) impulsado por la inteligencia artificial, llega el momento de comprobar si esa enorme inversión empieza realmente a traducirse en mayores ingresos y beneficios. Como suele decirse, del dicho al hecho hay un trecho, y los inversores empiezan a querer recorrerlo.
En el mercado de divisas apenas hubo movimientos de gran calado
El euro cedió ligeramente hasta la zona de 1,14 dólares, mientras que la libra esterlina mantuvo el buen comportamiento que viene mostrando durante las últimas semanas. La llegada del nuevo Gobierno británico ha reducido parte de la incertidumbre política que pesaba sobre la divisa, obligando incluso a algunos inversores a replantearse posiciones bajistas. El yen, por su parte, volvió a apreciarse ligeramente, aunque el mercado continúa pendiente de una posible intervención de las autoridades japonesas para frenar su volatilidad. Mientras tanto, las divisas emergentes siguen mostrando un comportamiento relativamente ordenado pese a que los elevados tipos de interés estadounidenses continúan ejerciendo presión sobre estos mercados.
Donde sí continúa produciéndose un cambio de fondo es en la inflación
Francia registró en junio una caída mensual del IPC del 0,3%, situando la inflación interanual exactamente en el objetivo del Banco Central Europeo, el 2%. Alemania confirmó una evolución muy similar, con un descenso mensual del 0,2% y una inflación anual moderándose hasta el 2,4%. En ambos casos, el principal apoyo volvió a proceder del descenso de los precios de la energía, favorecido por la corrección acumulada del petróleo durante las últimas semanas, mientras que los servicios siguen mostrando algo más de resistencia.
La buena noticia es evidente: el gran problema de la inflación parece estar quedando atrás. La incógnita ahora es otra muy distinta. ¿Será capaz la economía europea de recuperar ritmo de crecimiento con unos tipos de interés que siguen siendo relativamente elevados? De momento, los datos de actividad invitan a la prudencia. Italia sorprendió negativamente el viernes con una caída del 0,3% en su producción industrial durante mayo, especialmente acusada en los bienes de consumo duradero.
Este escenario también explica el comportamiento reciente de los mercados de deuda
En Estados Unidos, la rentabilidad del Treasury a diez años permanece en torno al 4,56%, reflejando un equilibrio delicado entre la moderación de la inflación y unos riesgos geopolíticos que todavía aconsejan mantener cierta cautela. Además, la Reserva Federal sigue enfrentándose a un desafío adicional: la revolución de la inteligencia artificial podría mantener la inversión y la demanda suficientemente fuertes como para retrasar el regreso definitivo de la inflación al objetivo. En otras palabras, el mercado empieza a asumir que los tipos estadounidenses podrían permanecer elevados durante más tiempo del que se descontaba hace apenas unos meses.
En Europa, mientras tanto, la política vuelve poco a poco a ocupar espacio en el radar de los inversores. Francia continúa bajo vigilancia ante el creciente protagonismo de Marine Le Pen de cara al próximo ciclo electoral, circunstancia que empieza a reflejarse en un peor comportamiento relativo de la deuda francesa frente al bono alemán. El Reino Unido tampoco consigue desprenderse completamente de las dudas fiscales, mientras que Japón sigue transitando una senda muy diferente, con un Banco de Japón que retira estímulos de forma extremadamente gradual y unas rentabilidades que empiezan a normalizarse lentamente.
La agenda de esta semana promete mantener un elevado nivel de actividad
El martes comenzará oficialmente la temporada de resultados en Estados Unidos con Bank of America, JPMorgan, Citigroup, Goldman Sachs y Wells Fargo. El miércoles será el turno de BlackRock, Morgan Stanley, ASML y Johnson & Johnson, mientras que el jueves llegarán compañías tan relevantes como TSMC, Netflix, GE Aerospace o UnitedHealth.
En el plano macroeconómico, todas las miradas estarán puestas en el IPC estadounidense que conoceremos mañana. El consenso espera una nueva moderación tanto de la inflación general como de la subyacente, aunque cualquier sorpresa al alza podría reabrir el debate sobre una posible subida adicional de tipos por parte de la Reserva Federal. Posteriormente conoceremos los precios de producción, las ventas minoristas, el Libro Beige de la Fed y el índice de confianza de la Universidad de Michigan. Desde Asia también llegarán referencias importantes, con los datos de crecimiento, producción industrial, ventas minoristas y comercio exterior de China, que permitirán evaluar hasta qué punto la demanda global sigue apoyándose en el tirón tecnológico mientras el consumo doméstico continúa mostrando síntomas de debilidad.
Buena semana.
Director de Análisis










