
Los mercados repuntan en un entorno de inflación y volatilidad
Los mercados financieros volvieron a moverse al compás de la geopolítica una semana más. El anuncio inesperado de un alto el fuego entre Irán y Estados Unidos, pese a las dudas sobre su estabilidad, sirvió de catalizador para el repunte de los activos de riesgo. También contribuyó al tono positivo el avance en las negociaciones entre Ucrania y Rusia, lo que abre la puerta a una posible resolución de un conflicto que se prolonga desde 2022.
Durante el fin de semana se han celebrado negociaciones en Pakistán entre altos representantes de Estados Unidos e Irán. Tras algo menos de 24 horas, ambas delegaciones se retiraron sin alcanzar un acuerdo, debido a discrepancias en aspectos clave, como la exigencia de que el país de Oriente Medio renuncie a gran parte de sus capacidades nucleares y reabra de inmediato el estrecho de Ormuz. Este último punto, según el periódico Financial Times, va a ser más complicado de cumplir debido a que el estrecho está repleto de minas y los iraníes no son capaces de recordar dónde las pusieron.
Las bolsas acogieron con los brazos abiertos el anuncio de la tregua de dos semanas en Oriente Medio. De hecho, el único sector que cerró con descensos fue el energético, como consecuencia de la caída del precio de petróleo superior al 11% en el caso del Brent. En este contexto, en Europa, el Euro Stoxx 50 se revalorizó un 4,10%, el Ibex 35 un 3,69%, el CAC 40 un 3,73% y el DAX un 2,74%. Al otro lado del Atlántico, el S&P 500 se revalorizó un 3,56%, el Nasdaq un 4,68% y el Dow Jones un 3,04%.
Con los datos de cierre de la semana, el S&P 500 se sitúa prácticamente en los mismos niveles previos al inicio del conflicto en Oriente Medio y se mantiene plano en lo que va de año. En contraste, el bono del Tesoro estadounidense ha experimentado un repunte en su rentabilidad, pasando del 4,17% a comienzos del ejercicio al 4,33% en la actualidad, en un contexto de expectativas de una política monetaria restrictiva durante más tiempo. Este hecho se ha visto respaldado tanto por el alza del precio de las materias primas energéticas como por el hecho de que la reactivación de la producción de petróleo va a demorarse en el tiempo. De hecho, Saudi Aramco, la mayor empresa petrolera del mundo, ha señalado que ha perdido una capacidad de producción de aproximadamente 600.000 barriles diarios.
La volatilidad continuó siendo la tónica en los mercados de renta fija
El rendimiento de los bonos soberanos estadounidenses descendió entre dos y cuatro puntos básicos a lo largo de toda la curva, mientras que, en contraste, en Alemania aumentó en torno a cinco puntos básicos a partir de los tramos con vencimientos superiores a tres años. Por su parte, los diferenciales de crédito se estrecharon en todos los grados de inversión en todo el globo.
Las cifras macroeconómicas publicadas dibujan una coyuntura compleja, caracterizada por un crecimiento moderado, presiones inflacionistas al alza y un deterioro de la confianza del consumidor.
La inflación de marzo de Estados Unidos repuntó un 0,9% mensual, el mayor avance en casi cuatro años, impulsada principalmente por el fuerte encarecimiento de la energía (+21%). En términos interanuales, la inflación se situó en el 3,3%, ligeramente por debajo de lo esperado. Por su parte, la inflación subyacente mostró cierta moderación, con un incremento del 0,2% mensual y del 2,6% interanual, apoyada en la caída de los precios de los alimentos y los coches usados, así como en una desaceleración de los servicios excluyendo vivienda y energía.
En paralelo, la confianza del consumidor medida por la Universidad de Michigan cayó con fuerza en abril hasta 47,6, reflejando un deterioro de las expectativas y un aumento de las preocupaciones inflacionistas. De hecho, los hogares anticipan una inflación del 4,8% a un año, el nivel más elevado de los últimos periodos. En cuanto a la actividad, los pedidos de bienes duraderos descendieron un 1,3% mensual en febrero.
En Europa, los datos ofrecieron señales mixtas
La producción industrial italiana apenas avanzó un 0,1% mensual, aunque mejoró en términos interanuales; la confianza del consumidor en Suiza retrocedió con fuerza y, en Noruega, la inflación repuntó hasta el 3,6% interanual. En conjunto, estos datos reflejan que las presiones inflacionistas siguen presentes en la mayoría de las economías desarrolladas.
Finalmente, la atención de los inversores continuará centrada en la geopolítica y en cómo evolucionan las negociaciones en Oriente Medio, así como entre Ucrania y Rusia. Por el lado económico, lo más destacable es el inicio de la temporada de resultados del primer trimestre de 2026, con la banca estadounidense dando el pistoletazo de salida.
Feliz semana.
Analista










