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13/10/2025 AUTOR: Jorge González Morning meeting

Expectantes ante el duelo chino-estadounidense

Las crecientes tensiones comerciales entre Estados Unidos y China marcaron el cierre de una semana de elevada volatilidad en los mercados financieros globales. El anuncio del presidente Donald Trump de un incremento “masivo” de los aranceles sobre las importaciones chinas provocó un ajuste generalizado en los activos de riesgo, reavivando los temores a una nueva escalada arancelaria. Como decía Diane Keaton en Annie Hall: “La vida es complicada. Eso es lo que la hace interesante.”

 

En Estados Unidos, el S&P 500 retrocedió un 2,7%, el Nasdaq 100 un 3,5% y el índice mundial MSCI un 2,2%, mientras en Europa los principales índices bursátiles también cerraron a la baja, con caídas próximas al 1,5% en el Euro Stoxx 50 y en el DAX alemán. La búsqueda de refugio impulsó las compras de deuda pública, con descensos generalizados en las rentabilidades: el bono estadounidense a diez años se situó en torno al 4,05%, el alemán en el 2,63% y el británico en el 4,67%. En divisas, el euro se apreció ligeramente frente al dólar, hasta el entorno de 1,16, tras varios días de fortaleza de la divisa estadounidense.

 

El movimiento reflejó tanto el impacto directo de la incertidumbre comercial como la corrección en las valoraciones de las compañías tecnológicas vinculadas a la inteligencia artificial, tras varias semanas de avances sostenidos. Paralelamente, el precio del crudo registró un descenso superior al 4%, mientras el oro y el yen japonés actuaron como activos refugio.

 

 

Pekín respondió a las amenazas arancelarias con un llamamiento al diálogo, pero advirtió que adoptará medidas de represalia si Washington mantiene las restricciones. En los últimos días, China ha intensificado sus acciones defensivas con nuevos controles a la exportación de tierras raras y una investigación antimonopolio sobre Qualcomm, mientras Estados Unidos amplía su régimen de control de exportaciones tecnológicas y anuncia gravámenes adicionales a los buques chinos que operan en puertos estadounidenses. Aunque ambos gobiernos tienen prevista una reunión a finales de mes, el tono de las declaraciones recientes sugiere que la tensión bilateral podría prolongarse, generando un entorno menos favorable para los flujos comerciales y de inversión globales.

 

Posibles consecuencias del pulso

Este recrudecimiento de las fricciones entre las dos mayores economías del mundo llega en un momento en que los mercados financieros mostraban cierta complacencia tras varios meses de estabilidad. Las implicaciones macroeconómicas son relevantes: un aumento de las barreras comerciales podría trasladarse a los precios de bienes intermedios y tecnológicos, dificultando la tarea de los bancos centrales en su objetivo de consolidar la desinflación. Además, el endurecimiento de las condiciones financieras en un contexto de menor visibilidad política podría moderar la inversión empresarial y el comercio mundial en los próximos trimestres.

 

Pero antes de esta noticias las rentabilidades del mercado de renta fija en Estados Unidos se mantuvieron estables, en un entorno condicionado por el cierre parcial de la Administración, que ha limitado la publicación de datos económicos. Aunque el clima político sigue marcado por la polarización, los encuentros con responsables en Washington transmiten un tono de continuidad, con expectativas de que se logre un acuerdo fiscal antes de fin de mes.

 

La economía estadounidense mantiene una base sólida, con proyecciones de crecimiento cercanas al 3% para el próximo año, impulsadas por potenciales recortes de impuestos y políticas de desregulación. No obstante, el dinamismo del mercado laboral podría moderarse, mientras la inflación, cercana al 3%, se mantiene bajo control, aunque con riesgos al alza en bienes y servicios. En este contexto, la Reserva Federal podría implementar un recorte adicional de tipos a modo preventivo, sin que ello implique un ciclo de relajación prolongado. Sin embargo, si el cierre federal se prolonga hasta finales de mes, la Reserva Federal dispondría de un conjunto de datos muy limitado sobre el que basar su decisión respecto a los tipos el 29 de octubre, por lo que podríamos ver a Powell retrasando una nueva bajada hasta diciembre. Un escenario que no baraja el mercado, o al menos la mayoría de los participantes, puesto que ahora mismo el 98% descuenta que se recorte el precio del dinero hasta el rango 3,75% – 4% y el 92% espera que se dejen los tipos en diciembre a 3,5%- 3,75%, según CME Group.

 

En Europa, la atención se centró en Francia tras la dimisión del primer ministro Lecornu, lo que reavivó la incertidumbre política y el debate sobre una eventual convocatoria electoral. Aunque el escenario más probable apunta a la formación de un gobierno de consenso, los avances en consolidación fiscal podrían ralentizarse. El mercado ha comenzado a anticipar una posible rebaja de la calificación crediticia francesa, aunque el impacto sobre los diferenciales soberanos sigue siendo limitado mientras no se agraven las tensiones políticas. En el resto del continente, el BCE mantiene una postura prudente ante un entorno de crecimiento moderado y una inflación en proceso de convergencia hacia su objetivo.

 

Por su parte, Japón vivió una semana de notable volatilidad tras la sorpresiva elección de Sanae Takaichi como nueva líder del Partido Liberal Democrático. Su orientación hacia políticas fiscales y monetarias más expansivas provocó un aumento inicial de las rentabilidades de los bonos soberanos (JGB) y una depreciación del yen. No obstante, su discurso más conciliador en los días posteriores, junto con el recrudecimiento de la guerra comercial, ha favorecido cierta estabilización en los mercados, aunque persisten dudas sobre el equilibrio entre la independencia del Banco de Japón y la orientación política.

 

En conjunto, el panorama global combina señales de crecimiento sostenido con prudencia monetaria. Los activos de riesgo continúan mostrando resiliencia, aunque el entorno exige que nos mantengamos atentos a las noticias que vayamos conociendo. De hecho, esta semana tendremos el inicio de la temporada de presentación de resultados del tercer trimestre en EE.UU. como principal protagonista. El ambiente entre las empresas estadounidenses es claramente optimista: un número inusualmente alto ha adelantado previsiones de beneficios positivas. Por su parte, el calendario económico dependerá en buena medida de cuánto se prolongue el cierre de la Administración federal. Si se reanuda la actividad, podrían publicarse de forma conjunta los datos de inflación, ventas minoristas e incluso el informe de empleo de septiembre. En la zona euro, la agenda será más moderada, con la publicación de los índices ZEW y las cifras finales de inflación de septiembre. En Asia, la atención se centrará en los pedidos de maquinaria en Japón y la balanza comercial de China, que servirá como termómetro del impacto de los aranceles estadounidenses.

 

Buena semana.

 

Jorge González Gómez
Director de Análisis

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