
El mercado gira entre petróleo e inteligencia artificial
El STOXX 600 logró mantenerse a flote y cerró la sesión con un leve avance del 0,1%, un movimiento que contrastó con el índice DAX alemán, que retrocedió un 0,6%. El gran protagonista negativo del Viejo Continente fue el sector de la defensa. Rheinmetall sufrió un descalabro histórico del 18,7% después de que el Gobierno alemán cancelara el multimillonario proyecto de las fragatas F126 por problemas de retrasos y sobrecostes. Este revés supuso una victoria directa para Thyssenkrupp, que se disparó un 16% tras adjudicarse la construcción de un modelo de embarcación alternativo.
El retroceso de las materias primas también pasó factura a las empresas energéticas y mineras, que cedieron en torno a un 2,5%. En la otra cara de la moneda, el sector inmobiliario brilló con luz propia. La firma británica Segro se anotó un espectacular repunte del 17,4% tras rechazar una oferta de compra de 16.600 millones de dólares por parte de la estadounidense Prologis. Por su parte, la tecnología europea cerró con una caída del 0,3%, lastrada por valores como ASML e Infineon, en una jornada donde la confianza empresarial en Alemania alcanzó su nivel más alto en casi dos años.
Al otro lado del Atlántico, Wall Street reflejó una clara rotación de carteras. El Dow Jones avanzó un 0,35%, impulsado por el sector industrial y el consumo discrecional, mientras que el S&P 500 y el Nasdaq cedieron un 0,1% y un 0,43% respectivamente. Las aerolíneas y las empresas de viajes aprovecharon el abaratamiento del combustible para registrar fuertes alzas; de hecho, el índice sectorial de aerolíneas sumó un 5,2%. También las constructoras de viviendas vivieron una jornada excelente con repuntes superiores al 7%, después de que Donald Trump paralizara la tramitación de una ley de vivienda asequible. En el extremo opuesto, Hertz se hundió un 40,7% al recortar sus previsiones y anunciar una inminente emisión de nuevas acciones.
El nerviosismo en torno a la inteligencia artificial fue el principal lastre del Nasdaq durante la sesión regular. Cerebras Systems capituló con un hundimiento del 19,6% en su primer informe como empresa cotizada, penalizada por unas previsiones de márgenes decepcionantes y por el anuncio de OpenAI sobre el desarrollo de su propio chip interno, bautizado como Jalapeño.
Micron reaviva el optimismo tecnológico
Sin embargo, el panorama dio un vuelco radical tras el toque de campana gracias a Micron Technology. El fabricante de semiconductores presentó unos ingresos trimestrales de 41.460 millones de dólares y un beneficio por acción de 25,11 dólares, y destrozó todas las estimaciones del consenso. La compañía confirmó además que sus clientes han firmado compromisos de compra en firme por valor de 22.000 millones de dólares para asegurar el suministro futuro de componentes de memoria. Estas cifras disiparon de un plumazo las dudas sobre la demanda de inteligencia artificial y dispararon el valor de la acción más de un 12% en el mercado fuera de hora.
El petróleo cae y da un respiro a la inflación
La relajación de las tensiones en el estrecho de Ormuz, confirmada por la salida de los primeros buques petroleros bloqueados, provocó una caída del 4,3% en el crudo Brent. Este movimiento hundió el precio del barril hasta los 73,7 dólares, su nivel más bajo en cuatro meses. El alivio inflacionario que supone una energía más barata presionó a la baja la rentabilidad de los bonos soberanos estadounidenses, un factor que llevó a la curva entre los tramos a dos y diez años a su punto más plano desde marzo del año pasado.
Paradójicamente, la fortaleza de la economía estadounidense y el reciente tono restrictivo de la Reserva Federal han llevado a los inversores a descontar dos subidas de tipos antes de que acabe el año. Esta expectativa catapultó al índice dólar a máximos de trece meses. Por último, el oro retrocedió un 2,7%, perdiendo la barrera psicológica de los 4.000 dólares por onza para firmar sus mínimos anuales.
La atención hoy se centrará principalmente en la macroeconomía estadounidense. El foco absoluto recaerá sobre el índice de precios PCE, el indicador de inflación predilecto de la Reserva Federal, que resultará determinante para afinar las apuestas sobre el futuro de los tipos de interés. Además, se publicará la lectura final del producto interior bruto del primer trimestre, los pedidos de bienes duraderos y las habituales peticiones semanales de subsidio por desempleo. En el Viejo Continente, la agenda estará protagonizada por la confianza del consumidor en Alemania y por las intervenciones de varios miembros de la cúpula del Banco Central Europeo.
Feliz jueves.
Analista










