
Riesgos inflacionistas y energéticos a nivel global
La sesión de ayer estuvo marcada por referencias macro que volvieron a reflejar una economía global todavía resistente, aunque con señales de presión inflacionista relevantes desde Asia. En China, la inflación industrial se disparó en abril hasta máximos de casi cuatro años, impulsada principalmente por el incremento de costes en materias primas y energía. El dato refuerza la idea de que las tensiones en la cadena de producción siguen presentes y crece el riesgo de que parte de esos costes termine trasladándose a precios finales durante los próximos meses.
Por su parte, las ventas de viviendas usadas en Estados Unidos aumentaron un 0,2% mensual, hasta una tasa anualizada de 4,02 millones de unidades, aunque el avance fue inferior a lo esperado. El dato apunta a cierta estabilización del mercado inmobiliario, pero todavía sin una señal clara de recuperación, en un contexto donde los tipos elevados y la menor asequibilidad siguen limitando la demanda.
El mercado también siguió muy de cerca la evolución de la India, donde el fuerte repunte del precio de la energía empieza a trasladarse de forma visible a los activos financieros. La bolsa india sufrió fuertes caídas, especialmente en banca, consumo, industria y aerolíneas, mientras la rupia alcanzó mínimos históricos frente al dólar y las reservas de divisas continuaron reduciéndose por las intervenciones del banco central para sostener la moneda. La sensibilidad de la India al petróleo volvió a quedar especialmente expuesta, dado que cada subida adicional del crudo incrementa de forma significativa la factura energética del país y presiona tanto al crecimiento como a la inflación. El movimiento refuerza una de las principales preocupaciones actuales del mercado: el impacto que un shock energético prolongado puede tener sobre economías importadoras de energía y, por extensión, sobre el crecimiento global.
Presión energética y cautela macroeconómica
La renta variable europea cerró con un tono ligeramente negativo y sin una dirección clara, en un mercado todavía condicionado por la evolución de la energía y la cautela macro. El Euro Stoxx 50 retrocedió un 0,38%, mientras que el CAC 40 francés cayó un 0,69%, siendo el índice más débil entre los principales mercados de la región. El DAX alemán logró cerrar prácticamente plano con una subida del 0,07%, mientras que el IBEX 35 cedió un 0,21%, reflejando una jornada de consolidación tras las últimas subidas.
Wall Street terminó la sesión con un tono algo más positivo, aunque también con movimientos moderados y sin un claro aumento del apetito por riesgo. El Nasdaq 100 avanzó un 0,29%, mientras que el S&P 500 y el Dow Jones sumaron un 0,18% y un 0,19% respectivamente. La sesión reflejó un mercado que sigue apoyado por la resiliencia de la economía estadounidense, pero que mantiene un posicionamiento prudente ante la persistencia de riesgos inflacionistas y energéticos a nivel global.
Las materias primas volvieron a estar dominadas por el componente energético
El Brent superó los 104 dólares por barril tras subir cerca de un 3%, mientras que el WTI se aproximó a los 98 dólares. Reflejo de la preocupación del mercado sobre posibles tensiones de oferta y el impacto geopolítico sobre el suministro energético. El gas natural también registró un fuerte avance superior al 6%. Entre los metales, el oro continuó actuando como activo refugio y avanzó un 0,36%, mientras que la plata destacó con una subida superior al 7%, acompañada además por un fuerte repunte del cobre, que ganó más de un 3%, en una sesión de elevada volatilidad en materias primas.
En conjunto, las referencias de la jornada dejaron una lectura de mercado más compleja. Mientras Estados Unidos continúa mostrando ligera resiliencia en actividad, Asia empieza a reflejar con más intensidad el impacto de las tensiones energéticas y de costes, manteniendo un tono prudente sobre las perspectivas macro de los próximos meses.
Feliz martes.
Analista










