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10/12/2025 AUTOR: Gabriel Antonio Justiniano Análisis & Inversiones

Black Friday: termómetro del gasto en EE.UU.

La llegada de la Navidad trae consigo dos elementos ilusionantes: entusiasmo para los más pequeños y la excusa perfecta para darse un capricho. En Estados Unidos —grandes protagonistas e inventores de fechas como el Black Friday y el Cyber Monday— es base de la tradición.

 

Pero estas jornadas han llegado en un entorno macroeconómico complejo. La inflación continúa lejos del objetivo y la actitud del consumidor se ha deteriorado hasta niveles no vistos en 25 años. Según la Universidad de Michigan, la percepción de los hogares sobre la situación económica se sitúa en 51,1 puntos, por debajo de los 53,8 registrados en 2022 —tras el agresivo ciclo de subidas de tipos— y de los 57,8 de 2008, en plena crisis financiera.

 

Dado que el consumo privado representa cerca del 70% del PIB de las economías avanzadas, cualquier señal procedente de estas fechas clave debe analizarse con atención.

 

 

Un inicio de campaña más fuerte de lo esperado

Este año, las promociones activaron de nuevo a los consumidores. Más de 202,9 millones de estadounidenses compraron entre Acción de Gracias y el Cyber Monday, según la National Retail Federation y Prosper Insights. La cifra no solo superó los 186,9 millones previstos, sino que también rebasó el récord de 197 millones de 2024.

 

En términos de gasto, Adobe Analytics registró 44.200 millones de dólares en compras online, un 7,7% más interanual. Solo el Black Friday concentró 11.800 millones, impulsado por compradores que adelantaron sus adquisiciones para aprovechar descuentos tempranos.

 

La actividad viajera también fue histórica: la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) reportó el mayor volumen de pasajeros jamás registrado el domingo 30 de noviembre, con 3,1 millones de viajeros, pese a los efectos del reciente cierre de la Administración que provocó más de 2.500 cancelaciones.

 

Todo ello contrasta con la cauta previsión de muchas empresas, preocupadas por el deterioro de la confianza del consumidor y por los despidos recientes. Aun así, el consumo se mantiene sorprendentemente resistente.

 

Una economía americana en dos velocidades

En los últimos meses ha ganado protagonismo —entre analistas y periodistas económicos estadounidenses— el concepto de “economía en forma de K”. La parte superior de la letra describe a los hogares con ingresos elevados, que siguen aumentando su capacidad adquisitiva muy por encima de la inflación. En cambio, la parte inferior refleja a la clase media y baja, cuyos presupuestos se ven cada vez más presionados y afrontan mayores dificultades para llegar a fin de mes.

 

Esta divergencia ya se observa en los patrones de consumo y empieza a preocupar a la Reserva Federal, dado que condiciona la sostenibilidad del gasto agregado.

 

El crédito, protagonista del consumo estadounidense

En Estados Unidos, el uso de tarjetas de crédito forma parte del día a día, a diferencia de Europa, donde predomina el consumo financiado con ahorro. Esa diferencia cultural es clave para interpretar la salud del gasto.

 

La deuda acumulada en tarjetas ya alcanza 1,307 billones de dólares, mientras que la tasa de ahorro se reduce a un modesto 4,6%, muy por debajo de su promedio histórico. Aun así, los impagos se mantienen en torno al 3%, ligeramente por debajo del nivel medio de los últimos 25 años (3,25%).

 

Este equilibrio frágil permite que el consumo resista… por ahora.

 

Gabriel Antonio Justiniano
Analista

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