
Rehenes del precio del crudo
La atención de los mercados continúa dominada por la frágil situación en Oriente Medio, que se ha vuelto a tensar tras la incautación de dos buques por parte de Irán en el estrecho de Ormuz. Este movimiento, que desafía la extensión unilateral del alto el fuego anunciado por el presidente estadounidense, Donald Trump, consolida el bloqueo en una vía fundamental para el comercio mundial de crudo. Como consecuencia, los precios del petróleo han retomado su escalada. El barril de crudo Brent ha superado nuevamente la cota de los 100 dólares, reavivando el debate sobre un escenario de inflación más persistente y su consiguiente impacto en el crecimiento económico global.
La industria y el consumo europeo, rehenes del precio del crudo
Este entorno de incertidumbre geopolítica y encarecimiento energético pesó sobre las plazas europeas, que encadenaron su tercera sesión consecutiva a la baja. El STOXX 600 retrocedió un 0,4%, en sintonía con las caídas del DAX alemán y del CAC 40 francés. El tono macroeconómico en la región se vio condicionado por la decisión del Ministerio de Economía alemán, bajo el Ejecutivo de Friedrich Merz, de recortar a la mitad sus previsiones de crecimiento para 2026 y elevar sus estimaciones de inflación debido al impacto de la crisis energética. A nivel sectorial, el repunte del crudo sostuvo a las compañías energéticas, mientras que las áreas más expuestas a los costes de los combustibles y a la geopolítica, como los viajes, el ocio y la defensa, registraron retrocesos. En el ámbito empresarial, la firma de telecomunicaciones Deutsche Telekom cedió casi un 5% ante los rumores de una posible combinación total con su filial estadounidense T-Mobile.
Chips y energía: los únicos refugios ante la incertidumbre
A pesar de la cautela generalizada en Europa, el sector tecnológico logró mantenerse en terreno positivo, respaldado por la solidez de los fabricantes de semiconductores. Empresas como ASM International y ASML avanzaron tras proyectar unas previsiones de ingresos por encima de las expectativas, demostrando que la inversión en infraestructura de inteligencia artificial sigue actuando como un soporte clave para el mercado. Esta dinámica fue el principal catalizador en Wall Street, donde el S&P 500 y el Nasdaq alcanzaron nuevos máximos históricos de cierre. Los inversores estadounidenses optaron por centrarse en la resiliencia de los beneficios empresariales, que avanzan a un ritmo del 14% en el primer trimestre, asimilando de momento el alza del crudo. Fabricantes de chips como Micron Technology marcaron récords, mientras que valores industriales como GE Vernova y Boeing registraron fuertes subidas. La excepción fue el sector aéreo, con United Airlines cayendo más de un 5% tras advertir sobre la presión que los altos precios del combustible ejercerán sobre sus márgenes.
Hoy, los operadores seguirán evaluando los acontecimientos en el estrecho de Ormuz y su traslado a la cotización del petróleo. En el plano macroeconómico, el foco pasará a las lecturas preliminares de los índices PMI de abril en la eurozona, el Reino Unido y Estados Unidos, que ofrecerán una imagen actualizada de la actividad empresarial ante el actual choque de oferta. La agenda se completará con la divulgación del acta de la última reunión del Banco Central Europeo, las peticiones semanales de subsidio por desempleo en Estados Unidos y una nueva tanda de resultados corporativos que incluirá las cifras de Intel y Safran, entre otros.
Feliz jueves.
Analista










