
Los mercados vuelven al terreno de juego
España amanece hoy con una estrella más en el escudo y con la resaca feliz de una noche histórica ⭐⭐. Pero, mientras el país sigue celebrando el título mundial, los mercados vuelven a recordarnos que aquí no hay demasiado tiempo para levantar la copa.
La alegría futbolística tendrá que convivir desde primera hora con una realidad bastante menos festiva. La semana arranca con un cóctel especialmente intenso: una nueva escalada militar entre Estados Unidos e Irán, el petróleo acercándose a niveles incómodos para los bancos centrales y una bolsa estadounidense que empieza a exigir resultados extraordinarios a las compañías que han liderado el rally de la inteligencia artificial. Si alguien pensaba que el verano iba a ser tranquilo, el mercado parece dispuesto a demostrarle lo contrario.
La escalada entre Estados Unidos e Irán se ha intensificado durante el fin de semana después de que un ataque iraní en Jordania causara la muerte de dos militares estadounidenses y dejara varios heridos. La respuesta de Washington no se ha hecho esperar, con ataques a varios objetivos en Irán, mientras que Teherán volvió a golpear instalaciones y posiciones estadounidenses en la región. Kuwait y Bahréin también se vieron afectados por ataques o amenazas.
Después de una semana de ventas, los osos siguen teniendo el balón. Pero en los mercados, como en el fútbol, una cosa es dominar la posesión y otra muy distinta marcar el gol que decide el partido. ¡Viva Ferran! No obstante, la sesión asiática ha arrancado de manera mixta, destacando las caídas del Kospi (4,5% a las 7:30), que recordemos que el viernes pasado no cotizó, mientras que el Hang Seng sube un 2% y Japón celebra el Día del Mar. Por su parte, el Brent se encuentra por encima de los 90 dólares el barril y el oro aguanta como puede los 4.000 dólares la onza. Los futuros americanos cotizan mucho más tranquilos, pero ya veremos qué sucede a tenor de las caídas en los mercados de renta fija.
Lo más preocupante, desde el punto de vista de los mercados, es que el conflicto parece haberse extendido más allá de los objetivos estrictamente militares. Puentes, instalaciones energéticas, puertos y plantas de agua han pasado a formar parte del tablero. El mercado teme que la situación se quede atrapada en ese incómodo “punto medio” en el que no hay una guerra total, pero tampoco una vuelta clara a la negociación. En otras palabras: el partido no está terminado y nadie parece tener demasiado claro a quién le interesa ir a la prórroga.
El viernes, de hecho, los mercados terminaron con un claro tono defensivo. El S&P 500 cayó un 1,01%, el Nasdaq un 1,4% y el Dow Jones un 0,77%. El Eurostoxx 50 retrocedió un 0,84%, mientras que el CAC 40 bajó un 0,47% y el Ibex 35 un 0,45%. En Asia, las caídas fueron mucho más contundentes: el Nikkei perdió un 4% y el CSI 300 un 3,6%.
La otra gran preocupación del mercado está en el sector tecnológico y, más concretamente, en la inteligencia artificial. El índice de semiconductores de Filadelfia cayó un 1,6% el viernes y acumula ya una caída cercana al 20% desde sus máximos de junio, entrando en territorio bajista. La aparición de nuevos modelos de inteligencia artificial desarrollados por compañías chinas ha reavivado el debate sobre la competencia, la posible sobrecapacidad y, sobre todo, la rentabilidad de los cientos de miles de millones de dólares que se están invirtiendo en centros de datos y capacidad de computación. La bolsa, que hasta hace poco compraba cualquier historia relacionada con la IA con entusiasmo casi futbolístico, empieza ahora a pedir goles, digo beneficios.
La temporada de resultados empresariales será, por tanto, decisiva. Los grandes bancos estadounidenses comenzaron el martes con buen pie y superaron en general las expectativas, al igual que Taiwan Semiconductor Manufacturing y ASML. Pero los buenos resultados no han sido suficientes para evitar las ventas en semiconductores y compañías vinculadas a la infraestructura de IA. Esta semana, Tesla y Alphabet darán el pistoletazo de salida de las grandes tecnológicas. La siguiente llegarán Microsoft, Meta, Apple y Amazon. En conjunto, estas seis compañías representan aproximadamente una cuarta parte de la capitalización del S&P 500.
En renta fija, la semana pasada dejó un comportamiento bastante divergente. En Estados Unidos, los datos de inflación más moderados contribuyeron a una caída generalizada de las rentabilidades. El bono estadounidense a dos años cotiza en el 4,17%, once puntos básicos por debajo de hace una semana, mientras que el diez años ofrece una rentabilidad del 4,55%, 7,6 puntos básicos menos.
La historia es diferente en Europa. El bono alemán a dos años ofrece una rentabilidad del 2,778%, seis puntos básicos más en una semana, mientras que el diez años se sitúa en el 3,123%, con un repunte de 1,7 puntos básicos. La presión ha sido especialmente visible en algunos mercados periféricos, como Italia.
En Japón, por el contrario, las rentabilidades han descendido con fuerza. El bono a diez años ofrece un 2,682%, ocho puntos básicos menos, y el dos años se sitúa en el 1,4%. Los comentarios de la ministra de Finanzas, Kyōichi Katayama, animando a los inversores institucionales japoneses a aumentar sus inversiones en deuda nacional parecen haber contribuido a mejorar la demanda de bonos. Si esta tendencia continúa, podríamos ver una cierta inclinación hacia una curva japonesa más plana.
Los datos macroeconómicos también ofrecieron una imagen interesante el viernes pasado. En Estados Unidos, los inicios de viviendas de junio sorprendieron positivamente, con 1,427 millones frente a los 1,310 millones esperados, mientras que la confianza del consumidor de Michigan rebotó hasta 54,4 puntos desde 49,5. Además, las expectativas de inflación a doce meses descendieron hasta el 4,2%.
En la eurozona, la inflación de junio se moderó hasta el 2,8% interanual, desde el 3,2%, y la inflación subyacente bajó al 2,4%. El dato da margen al Banco Central Europeo para no cambiar los tipos en su reunión del jueves. Sin embargo, el mercado sigue descontando casi dos subidas adicionales antes de final de año, una en septiembre y otra en diciembre. La combinación de una economía débil y unos precios energéticos más elevados será uno de los principales dilemas de Fráncfort en los próximos meses.
El euro cotiza alrededor de 1,1440 dólares, mientras que la libra cayó un 0,2%, hasta 1,3457 dólares. El yen se situó en 162,41 por dólar, presionado por el repunte del petróleo y la dependencia energética de Japón. En materias primas, además del fuerte avance del crudo, el oro subió un 0,9%, hasta 4.013,25 dólares por onza. Bitcoin, por su parte, cayó un modesto 0,1%, hasta 63.997 dólares, mientras que Ether perdió un 1,8%, hasta 1.837 dólares.
La semana que comienza volverá a estar marcada por los bancos centrales
La reunión del BCE debería solventarse sin cambios, mientras que los mercados también esperan estabilidad en los tipos de referencia chinos. En Indonesia, en cambio, la debilidad de la rupia podría mantener la presión sobre el banco central. También conoceremos nuevos datos de inflación en Japón, Reino Unido y Canadá.
En el Reino Unido, Andy Burnham asumirá hoy el cargo de primer ministro, en una semana que también pondrá el foco en las perspectivas del Banco de Inglaterra. En Estados Unidos, los inversores seguirán tratando de afinar sus expectativas sobre la Reserva Federal. El mercado descuenta actualmente una subida de tipos en octubre, pero la evolución del petróleo y de la inflación será determinante.
Buena semana y ¡Viva España! 🏆
Director de Análisis










