
Parálisis total en Ormuz
El estrecho de Ormuz continúa sumido en una parálisis prácticamente total, tras el colapso definitivo de la tregua estival. Es ahora mismo el principal foco de riesgo para el suministro energético mundial y los mercados financieros. Los tránsitos de buques cisterna permanecen en mínimos históricos (apenas un goteo esporádico frente a los más de 100 cruces diarios habituales) después de que la Guardia Revolucionaria de Irán reiterase el cierre de la vía marítima a cualquier operativa no coordinada con Teherán y se intensificasen los ataques cruzados con las fuerzas estadounidenses. Una situación que mantiene al precio del barril de Brent en la zona de los 90-95 dólares. Pero la verdadera brecha continúa en el mercado físico y los destilados: mientras el crudo regional cotiza con primas históricas ante el desvío forzado de rutas, el impacto sobre el gas natural licuado (GNL) y el suministro crítico de helio catarí amenaza directamente a las cadenas de valor europeas y a los fabricantes asiáticos de semiconductores. Un shock de oferta que, de extenderse todavía más, podría suponer mayores presiones inflacionistas de cara a final de año.
Sin acuerdo en la cumbre del G20
La cumbre de ministros de Finanzas y Comercio del G20, en Carolina del Norte, escenificó la fractura geopolítica entre las dos mayores potencias del planeta: Estados Unidos y China. No hubo declaración conjunta tras el bloqueo de Pekin, en desacuerdo por algunos párrafos relacionados con la navegación por Ormuz. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, lideró la ofensiva de 19 miembros contra las políticas «antimercado» del gigante asiático. Apuntan directamente al superávit comercial récord (+20% interanual frente al déficit bilateral estadounidense de 200.000 millones) como un desequilibrio global que inunda los mercados internacionales con sobrecapacidad barata. Sin embargo, el verdadero giro táctico de Washington llegó en el plano tecnológico: respaldado por pesos pesados del sector como Sam Altman, Jensen Huang o Elon Musk, el asesor de la Casa Blanca Michael Kratsios presentó los «Principios de Carolina», un marco de desregulación que insta a no crear organismos específicos de supervisión para la inteligencia artificial. La jugada busca blindar el ecosistema estadounidense frente al rápido avance de los modelos abiertos chinos, algo que vuelve a dejar a la Unión Europea y su estricto marco regulatorio en una posición desfavorable.
¿Un Banco de Japón más ágil?
El tono agresivo Hajime Takata, miembro del BoJ, volvió a sembrar las dudas en el mercado de renta fija global al defender subidas de tipos ágiles y dependientes de los datos para frenar posibles desviaciones alcistas en la inflación. Takata ve 2026 como un auténtico cambio de régimen monetario y fue el único que votó a favor de elevar el tipo de intervención en julio. Según él, no deberían limitarse a un ritmo semestral predecible, lo que ha impulsado la rentabilidad del bono a diez años japonés al 3% y al cruce del dólar frente al yen muy cerca de 160. Las probabilidades de una posible intervención cambiaria son bajas, pero el impacto trascendería las fronteras niponas: durante décadas Japón ha sido la gran gasolinera de liquidez barata a través del carry trade y el principal tenedor foráneo de deuda soberana, por lo que unos rendimientos domésticos cada vez más atractivos incentivan la repatriación de capitales, drenan la demanda exterior de bonos y disparan la prima por plazo a nivel global.
Tono mixto y más madera para la IA
Las bolsas tuvieron un tono mixto, con Europa (Euro Stoxx 50 -0,10%, DAX -0,49%, Ibex 35 -0,23%) quedándose por detrás de Estados Unidos (S&P 500 0,46%, Nasdaq 0,45%, Dow Jones 0,56%). Los norteamericanos se vieron beneficiados por el tirón de salud, finanzas y algunas de las grandes tecnológicas. Esta vez fue el software el que sufrió durante la sesión, tras varias semanas liderando los avances. La toma de beneficios vino de la mano de los resultados de Palo Alto Networks (-9,3%), uno de los líderes del segmento de ciberseguridad. Y eso que la compañía batió las estimaciones del trimestre y presentó unas guías sólidas, pero el sector acumula una revalorización importante desde abril. Su consejero delegado, Nikesh Arora, advirtió de que la IA obliga a las empresas a renovar cerca de un billón de dólares en infraestructura obsoleta, incapaz de frenar los ataques automatizados que pueden venir en un futuro no muy lejano. La IA no va a desplazar, de momento, a las compañías de ciberseguridad.

Fuente: Finviz.
Otra de las grandes destacadas fue Dell Technologies (+15,8%), que recibió una oleada de revisiones por parte de los analistas tras un trimestre mucho mejor de lo esperado. La compañía elevó su previsión de facturación por servidores de IA para el año fiscal 2027 hasta los 74.000 millones (desde los 60.000 millones previos). La escasez de componentes críticos (DRAM, NAND o procesadores) mantiene a la demanda superando por mucho a la oferta. El auge de los agentes y herramientas de IA, y la renovación de infraestructuras tradicionales van a seguir siendo dos fuertes vientos de cola para la tecnología.
Y, por si fuera poco, el vicepresidente senior de TSMC, Cliff Hou, ofreció probablemente uno de los datos más relevantes para la industria de semiconductores. La estimación interna de equipamiento necesario para 2026, tomando como base la previsión realizada a finales de 2025, subió a 1,5 veces al terminar el primer trimestre y a 1,9 en julio. Según Hou, TSMC no había experimentado en tres décadas una variación de demanda tan rápida. La compañía está desarrollando simultáneamente trece fábricas en Taiwán y otras cinco o seis en el exterior, frente a las cuatro o cinco que históricamente solía construir a la vez. Incluso a ese ritmo, la compañía continúa sin poder satisfacer plenamente la demanda, con mano de obra y plazos de suministro de equipos entre los principales cuellos de botella.
Google esquiva la primera bala
La jueza Leonie Brinkema rechazó la petición del Departamento de Justicia de forzar a Google a desprenderse de AdX, su plataforma de intercambio publicitario. El tribunal sí impondrá remedios conductuales —los detalles permanecerán sellados durante unos días— después de haber concluido previamente que Google monopolizó ilegalmente determinados segmentos de la cadena de publicidad para anunciantes.
El primer problema sigue existiendo: Google tendrá que cambiar determinadas prácticas, probablemente dando más acceso a competidores y reduciendo ciertas ventajas derivadas de integrar sus herramientas. Pero se elimina, al menos en esta instancia, el escenario de una ruptura forzosa de la parte de publicidad.
AdX por sí solo representa una fracción relativamente pequeña del grupo, pero la integración entre servidor de anuncios, demanda publicitaria y datos es parte de la eficiencia económica de Google Advertising. Una separación obligatoria habría generado más incertidumbre operativa que un conjunto de remedios conductuales. Google ha indicado, además, que recurrirá la sentencia de fondo sobre monopolización.
Empate en la carrera presidencial brasileña
La recta final hacia las elecciones presidenciales del próximo 4 de octubre en Brasil ha comenzado a tensar la prima de riesgo del país. Ahora mismo las encuestas sitúan a Lula y Bolsonaro en un empate técnico virtual de cara a una eventual segunda vuelta (45% vs. 46%). Con el índice Bovespa en el entorno de los 180.000 puntos (+14,5% en lo que va de año, en divisa local) y los tipos oficiales todavía anclados en el 14%, la atención de los inversores no se centra tanto en el color político como en la sostenibilidad fiscal. La deuda pública ronda ya el 80% del PIB y el paquete de gasto y subsidios a los carburantes amenaza con deteriorar las cuentas públicas a medio plazo. La polarización ahora mismo está en máximos y el real brasileño está acusando la volatilidad previa a las urnas. El mercado descuenta que el margen de maniobra presupuestario para la próxima administración será mínimo.
Director de renta variable










