
Los chips lideran el rebote
El rebote de los grandes fabricantes de semiconductores fue el que realmente movió el mercado, con los inversores aprovechando las caídas de las últimas semanas para volver a apostar por que el ciclo de la inteligencia artificial aún tiene recorrido.
El indicador de referencia de semiconductores global (SOX) vivió su mejor sesión desde abril de 2025, y ese impulso, sumado a unos resultados de Microsoft muy por encima de lo esperado, empujó al Nasdaq 100 a subir un 3,36%. Al mismo tiempo, el S&P 500 avanzó un 1,66% y el Dow Jones un 1,19%.
La propia Microsoft se disparó un 15,51% y sumó cerca de 450.000 millones de dólares de valor en una sola sesión. Ese avance compensó con creces la decepción que dejaron las previsiones de Meta y la cual cedió un 7,95%. Compañías como Bloom Energy, Sandisk y CoreWeave se dispararon más de un 20%, después de haber sufrido semanas muy complejas. Aun con la sesión de ayer del índice de semiconductores (+8,19%), el SOX sigue acumulando un retroceso cercano al 21% en julio, camino de convertirse en su peor mes desde 2008.
Al otro lado del Atlántico, las bolsas europeas también cerraron al alza: el Ibex 35 ganó un 1,78%, el FTSE MIB un 1,29%, el CAC 40 un 0,92% y el DAX un 0,6%, mientras que el FTSE 100 fue el único gran índice que cedió terreno, con una caída del 0,1%. La subida relevante del selectivo español fue impulsada por los resultados semestrales de BBVA, que volvieron a superar las previsiones del mercado.
En Asia, el rebote del sector de semiconductores se extendió con fuerza
El Kospi llegó a subir en torno al 16%, con SK Hynix y Samsung avanzando cerca de un 23% y TSMC en torno al 8%. En Japón, el Nikkei también repuntó en torno al 3,6%, pero el verdadero protagonista de la sesión fue el yen, que registró un movimiento brusco que reavivó las sospechas de una intervención del Banco de Japón después de apreciarse alrededor de un 3% frente al dólar. Esta mañana, el Banco de Japón mantuvo los tipos sin cambios en el 1%, tal y como se esperaba, y a partir de ahí el yen empezó a devolver parte de ese salto inicial.
Con todo ese ruido, la macro quedó en un segundo plano, aunque el trasfondo también dejó cosas interesantes.
El PIB de Estados Unidos avanzó un 1,5% anualizado en el segundo trimestre, por debajo del 2,1% del primero, lastrado sobre todo por el comercio exterior y por la contribución negativa de los inventarios, con las exportaciones perdiendo fuelle frente a unas importaciones que se mantienen muy fuertes. La sorpresa positiva vino del consumo, que aceleró con fuerza hasta el 3,2%, y del dinamismo de la inversión empresarial, especialmente en equipamiento industrial y en proyectos vinculados a inteligencia artificial.
Por su parte, el índice PCE subyacente, la medida de inflación preferida por la Reserva Federal, moderó su crecimiento hasta el 3,3% interanual (desde el 3,4% de mayo), reforzando la percepción de que las presiones inflacionistas continúan remitiendo, mientras que el índice general del PCE también bajó con fuerza, del 4,1% al 3,7%. Asimismo, las solicitudes iniciales de subsidio por desempleo subieron ligeramente hasta 197.000, por debajo de lo esperado (200.000), lo que sigue apuntando a un mercado laboral estable.
En Europa, el tono macro fue algo más amable. Francia por fin dejó atrás la recesión técnica, con un crecimiento del 0,2% en el segundo trimestre tras el retroceso de una décima en el primero, apoyado en el consumo y en un repunte industrial notable. A escala comunitaria, tanto la Unión Europea (+0,5%) como la eurozona (+0,4%) firmaron su mejor dato en varios trimestres, un contraste evidente con el estancamiento de comienzos de año. La pega llegó de Alemania, donde la inflación de julio apunta a un repunte hasta el 2,8% interanual.
El Banco de Inglaterra mantuvo los tipos en el 3,75%, con una votación de seis a tres en la que la minoría apoyaba subirlos al 4%. El organismo espera que repunte de nuevo a finales de año por el encarecimiento energético ligado a las tensiones en Oriente Medio, aunque no ve por ahora señales de que esa presión se esté contagiando a otros precios; aun así, el Comité no descarta endurecer la política si la inflación no vuelve de forma sostenible a su objetivo del 2%.
Hoy la atención del mercado se centrará en el PMI manufacturero de China, el dato de desempleo de Alemania, el IPC de la zona euro y las expectativas de la Universidad de Michigan en Estados Unidos, en un contexto en el que las tensiones en Oriente Medio y su impacto sobre el precio del petróleo siguen muy presentes.
Feliz viernes.
Analista










