
Treasuries al 5%, petróleo bajo presión y cumbre Xi-Trump en el horizonte
Comenzamos la semana digiriendo las noticias que llegaban ayer desde China. El Banco Popular de China (PBoC) puso el colofón a una semana marcada por las reuniones de los bancos centrales, en especial por las subidas de tipos del Banco de Japón del viernes y de la Reserva Federal del miércoles. Mientras tanto, ayer comenzaron en Nueva York las reuniones preparatorias para la próxima visita de Xi Jinping a Estados Unidos.
No es poca cosa. China y Estados Unidos vuelven a sentarse a hablar en un momento en el que la relación entre las dos mayores economías del mundo sigue marcada por los aranceles, la tecnología y, cada vez más, por cuestiones geopolíticas. Sobre la mesa estarán también la guerra de Irán, la inteligencia artificial, la inversión y los desequilibrios comerciales. Las conversaciones están lideradas por el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino, He Lifeng, y deberían servir para preparar una cumbre entre Donald Trump y Xi.
El PBoC (banco central de la República Popular China) decidió ayer mantener sin cambios sus tipos de referencia
La LPR (Loan Prime Rate) a un año seguirá en el 3%, mientras que la de cinco años o más, utilizada como referencia para buena parte de los préstamos hipotecarios, permanece en el 3,5%. Es el decimoséptimo mes consecutivo sin cambios en la primera de ellas. La decisión estaba descontada, pero el hecho de que China siga sin mover ficha también resulta noticiable. La última variación se produjo en mayo de 2025, cuando recortó diez puntos básicos ambas referencias. Desde entonces, pese a que la economía sigue lanzando señales de debilidad, no ha habido nuevos recortes.
Echando la mirada un poco más atrás, el viernes el vencimiento trimestral de derivados —la llamada cuádruple hora bruja— disparó el volumen de negociación en Estados Unidos hasta superar los 26.000 millones de acciones, alrededor de un 40% por encima de la media de los últimos doce meses. El importe nocional de las opciones que vencían rondaba los 7 billones de dólares. Con semejante cantidad de contratos llegando a vencimiento, la volatilidad estaba servida y acabó provocando un comportamiento en forma de U.
El S&P 500 terminó subiendo un 0,2%, mientras que el Nasdaq 100 avanzó un 0,7% y el Dow Jones cedió un 0,2%. El problema para los europeos es que, cuando Wall Street decidió recuperar algo de terreno, aquí ya estábamos de fin de semana, así que nuestros índices se dejaron cerca de un 1,5%. Hoy tocará recuperar el terreno perdido.
Además, la sesión europea tampoco fue tranquila. Volkswagen volvió a ser protagonista después de rebajar con fuerza su previsión de margen operativo, hasta un máximo del 1%, frente al rango anterior del 4%-5,5%. El recorte estuvo relacionado, entre otros factores, con el deterioro del mercado automovilístico chino, la depreciación de su participación en Porsche y los costes de la transformación del grupo. Las acciones se dejaron un 5,5%.
Donde tampoco hubo demasiada tranquilidad fue en la renta fija. El treasury estadounidense a diez años volvió a tocar el 5%, el bund superaba el 3,5%, mientras que el gilt británico avanzó hasta el 5,30%. A las dudas sobre el impacto del precio del petróleo en la inflación y las enormes necesidades de financiación pública, se unían el viernes las revisiones de rating. Grecia recibió una mejora de calificación de Scope Ratings hasta BBB+, al tiempo que Moody’s mantuvo su rating en Baa3 pero elevó la perspectiva a positiva, mientras que Francia recibió una rebaja por parte de Scope, hasta A+, situándola al mismo nivel que Fitch y S&P. Es una fotografía curiosa de Europa: mientras Grecia sigue avanzando en la reducción de su deuda y en la mejora de sus cuentas públicas, Francia continúa enfrentándose a dudas sobre la sostenibilidad de sus finanzas.
A nivel macro no hubo noticias significativas más allá de que, en Estados Unidos, la producción industrial se estancó en agosto, frente al +0,3% esperado, lastrada por una caída del 0,3% en la industria manufacturera y del 0,5% en bienes duraderos. En el Reino Unido, las ventas minoristas sorprendieron al alza, con un avance del 0,5% mensual frente al -0,2% previsto, apoyadas por el mayor gasto en alimentación, ropa y bienes para el hogar. En Alemania, los precios industriales repuntaron un 1,1% mensual, frente al 0,6% esperado, impulsados sobre todo por el encarecimiento de la energía.
Así que empezamos la semana en la que la noticia que más conviene vigilar es el progreso en las reuniones entre las dos principales potencias, porque después de meses hablando de aranceles, guerras comerciales y geopolítica, cualquier señal que llegue puede mover el mercado.
Además, la semana vuelve a venir cargada de referencias macroeconómicas. Los PMI, la confianza del consumidor y los próximos datos de empleo semanales de EE.UU. servirán para medir hasta qué punto la economía mantiene su resistenci. Mientras, el mercado estará muy pendiente de las intervenciones de los miembros de la Fed tras el fin del periodo de silencio.
Pero la energía podría volver a ser uno de los principales focos de atención. La reducción de los envíos de crudo saudí a Europa y los nuevos ataques de los hutíes en Arabia Saudí llegan en un momento en el que los inventarios de petróleo están descendiendo y las reservas de seguridad del sistema energético mundial son cada vez más bajas. Además, el precio del diésel, por encima de los 6 dólares por galón, ha reabierto en EE.UU. el debate sobre restricciones a sus exportaciones para contener los precios domésticos, una medida que aliviaría la presión estadounidense a costa de agravarla en Europa. Para Trump, podría ser una baza más popular que el cheque de 5.000 dólares planteado hace unos días, aunque llegaría demasiado tarde para cambiar el rumbo de las elecciones de mitad de mandato en noviembre.
Buena semana.
Director de Análisis










