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17/09/2026 AUTOR: Víctor Álvarez Morning meeting

La Fed vuelve a subir tipos: la inflación manda

La Fed vuelve a subir tipos: la inflación manda

La Reserva Federal subió ayer los tipos de interés por primera vez desde 2023, con un incremento de 25 puntos básicos que sitúa el rango objetivo de los fondos federales entre el 3,75% y el 4,00%. La decisión fue unánime y estaba ampliamente descontada; lo importante llegó con el mensaje posterior. La Fed considera que la actividad económica mantiene un ritmo sólido y que el gasto de los hogares sigue resistiendo, pero insiste en que la inflación permanece demasiado elevada. El nuevo cuadro de previsiones dibuja, además, una economía algo más fuerte: eleva el crecimiento esperado para 2026 al 2,3%, reduce la tasa de desempleo al 4,1% y aumenta ligeramente la previsión de inflación general hasta el 3,7%.

 

El cambio más relevante estuvo en los tipos. La mediana de las proyecciones de los participantes del FOMC sitúa ahora el tipo oficial en el 4,1% al cierre de 2026, frente al 3,8% previsto en junio, lo que apunta a otra subida este año. Para 2027 se mantiene en el 4,1%, cuando hace apenas tres meses se proyectaba un 3,6%. El mensaje es claro: la Fed no contempla esta subida como un movimiento aislado y está dispuesta a mantener una política restrictiva durante más tiempo si la inflación no cede. Los buenos datos de ventas minoristas conocidos ayer —un 1,2% mensual, frente al 0,8% esperado— refuerzan precisamente su margen para hacerlo.

 

Los bonos compran el mensaje

La reacción de los mercados dejó una lectura interesante en la curva de tipos. La rentabilidad del bono estadounidense a dos años subió hasta aproximadamente el 4,71%, mientras que la del bono a diez años se mantuvo justo por debajo del 5% y la del bono a treinta años retrocedió hacia el 5,33%. El mercado penalizó principalmente el tramo corto ante la perspectiva de nuevas subidas, mientras que el largo recibió cierto alivio. Es una primera señal de que los inversores conceden credibilidad al endurecimiento de la Fed para contener la inflación, aunque las rentabilidades a largo plazo continúan en niveles muy exigentes. El dólar alcanzó máximos de siete semanas frente a las principales divisas.

 

 

Wall Street terminó acusando el mensaje de Warsh después de haber cotizado en positivo antes de la decisión: Dow Jones -1,2%, S&P 500 -0,45% y Nasdaq prácticamente plano. La resistencia del sector tecnológico fue significativa pese al repunte de los tipos a corto plazo. Esta mañana el tono parece que mejora: los futuros del S&P 500 y del Nasdaq avanzan alrededor de un 0,75%. En Asia predomina también el verde, aunque con divergencias: el índice amplio de Asia-Pacífico, excluido Japón, sube alrededor del 0,4% y el Nikkei un 0,5%, mientras que China y Hong Kong retroceden.

 

China mueve ficha en Oriente Medio

China pidió ayer formalmente a Irán y Estados Unidos que actúen con moderación, retomen el Memorando de Islamabad y vuelvan a unas negociaciones sustantivas. El ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, reclamó además medidas para reabrir cuanto antes el estrecho de Ormuz y garantizar la seguridad del transporte internacional de energía y de las cadenas de suministro. Pekín también quiere impedir que las tensiones se extiendan hacia Yemen y el mar Rojo.

 

La intervención china refleja hasta qué punto el conflicto ha dejado de ser únicamente regional: Ormuz se ha convertido en una variable para la inflación y, por extensión, para los bancos centrales. El Brent retrocede esta mañana alrededor de un 1,5%, hasta los 104 dólares por barril, después de caer un 2,7% ayer, favorecido por las informaciones de que Arabia Saudí estaría ofreciendo cargamentos a través de Omán para aliviar parte de las restricciones de suministro.

 

¿Canadá mira hacia Europa?

Ursula von der Leyen propuso ayer que Canadá se convierta en el primer «miembro asociado» de la Unión Europea, una categoría que actualmente ni siquiera existe en los tratados. La iniciativa pretende construir una relación mucho más profunda que la establecida por el actual acuerdo comercial y abarcaría tecnología, materias primas críticas, energía, defensa y seguridad.

 

Más allá de cómo termine concretándose jurídicamente, la propuesta encaja en un movimiento geopolítico cada vez más visible: Europa y Canadá buscan reforzar sus alianzas y reducir dependencias estratégicas en un mundo comercialmente más fragmentado. Para Ottawa supone, además, profundizar en su diversificación respecto a Estados Unidos.

 

Más inversiones y polémica en el ecosistema de la IA

La carrera de la inteligencia artificial empieza a mostrar una división llamativa entre sus propios protagonistas. Dario Amodei, Sam Altman y Elon Musk han defendido en los últimos días la necesidad de desacelerar el desarrollo de los modelos más avanzados y reforzar las evaluaciones de seguridad. En el otro lado, Jensen Huang y Mark Zuckerberg rechazan una desaceleración coordinada: consideran que cada compañía debe avanzar al ritmo que permita desarrollar modelos seguros y que la responsabilidad empresarial y los controles independientes pueden convivir con la innovación.

 

Mientras unos discuten si conviene levantar el pie del acelerador, la inversión en infraestructura continúa acelerándose. SK Hynix mantiene conversaciones con Intel para producir chips de memoria en Estados Unidos por primera vez. Entre las alternativas se estudia alquilar capacidad en la nueva fábrica de Intel en Ohio o crear una empresa conjunta, posiblemente con la participación de grandes clientes de servicios en la nube. No existe todavía un acuerdo definitivo y el Gobierno surcoreano podría plantear objeciones por considerar estratégica la tecnología de memoria.

 

Las dos historias resumen bastante bien el momento de la IA: aumenta la preocupación por la velocidad a la que avanza la tecnología al mismo tiempo que continúa acelerándose la inversión necesaria para llevarla más lejos.

 

Hoy, turno del Banco de Inglaterra

Tras la Fed, la atención pasa hoy al Banco de Inglaterra, que anunciará su decisión a mediodía y parte de un tipo oficial del 3,75%. El consenso espera que lo mantenga sin cambios, pero la inflación británica ha vuelto a subir hasta el 3,1% y el encarecimiento de la energía complica el escenario. El interés estará, por tanto, en comprobar si el Banco empieza a preparar al mercado para una eventual subida antes de final de año. Mañana será el turno del Banco de Japón.

 

Oreo también necesita reinventarse

Después de hablar de tipos, petróleo y geopolítica, terminamos con algo bastante más dulce. Mondelez prepara para 2027 un relanzamiento mundial de Oreo, una marca que se aproxima ya a los 5.000 millones de dólares de ingresos anuales. Y no se trata simplemente de cambiar el envoltorio: habrá nuevas formulaciones, formatos y, sobre todo, una revisión de tamaños y precios para adaptarse a diferentes consumidores y ocasiones de compra.

 

Detrás de la galleta hay una lectura económica interesante. Con un consumidor más sensible al precio, Mondelez busca defender volumen y margen ofreciendo distintos tamaños y puntos de entrada, en lugar de depender exclusivamente de descuentos. Hasta una Oreo tiene que reinventarse cuando cambia el bolsillo del consumidor.

 

Víctor Álvarez Sanz
Director de renta variable

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