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20/04/2026 AUTOR: Jorge González Morning meeting

La geopolítica sigue siendo el principal catalizador del mercado

La semana comienza con un cambio abrupto en el tono del mercado. El viernes, los inversores se mostraban optimistas ante la posibilidad de una reapertura completa del estrecho de Ormuz por parte de Irán, lo que impulsó a los principales índices bursátiles a nuevos máximos históricos y alimentó el apetito por el riesgo. Sin embargo, los acontecimientos conocidos durante el fin de semana han dado al traste con buena parte de esa euforia. Teherán volvió a imponer restricciones al tráfico marítimo en la zona, se registraron incidentes con buques comerciales y, paralelamente, aumentaron las tensiones en Líbano tras nuevos ataques israelíes. El resultado es un entorno que vuelve a recordar a los inversores que la geopolítica sigue siendo el principal catalizador del mercado, pero no ha impedido que las bolsas asiáticas hayan iniciado la semana al alza.

 

Además, la información publicada durante el fin de semana apunta a que Estados Unidos estaría preparando medidas para interceptar petroleros vinculados a Irán, lo que añade una nueva capa de incertidumbre y eleva el riesgo de escalada.

 

 

Este giro se produce apenas unas horas después de que el mercado celebrara el viernes señales de desescalada. La reapertura del Estrecho por parte de Irán, junto con unos resultados empresariales del primer trimestre que, hasta el momento, están superando expectativas, impulsó a los activos de riesgo. El S&P 500 y el Nasdaq 100 alcanzaron nuevos máximos históricos, el MSCI World también marcó récords y el apetito por el riesgo se extendió a crédito corporativo y criptomonedas. El Brent cayó por debajo de los 90 dólares y los rendimientos de los bonos soberanos retrocedieron ante la expectativa de menores presiones inflacionistas y posibles recortes de tipos.

 

En Europa, la semana pasada también estuvo marcada por el optimismo

El Stoxx Europe 600 encadena su cuarta subida semanal consecutiva y avanza un 1,6%, impulsado por la expectativa —entonces— de la reapertura del estrecho de Ormuz. El movimiento fue especialmente notable en los sectores más cíclicos. El turismo y las aerolíneas lideran las subidas, mientras que la energía registró el peor comportamiento en más de un año, presionada por las caídas de Shell y BP ante el descenso del crudo. Entre los valores individuales, destacó la caída de Alstom tras retirar sus previsiones, mientras que Delivery Hero repuntó después de que Uber aumentara su participación. Por su parte, Soitec volvió a destacar con fuertes subidas, impulsada por el creciente interés en la fotónica y la demanda de semiconductores, consolidándose como uno de los valores más alcistas del año en Europa.

 

Cautela en las previsiones empresariales

Sin embargo, más allá del impulso de corto plazo, el viernes también dejó señales de cautela. A medida que avanza la temporada de resultados, las compañías muestran mayor prudencia en sus previsiones. Aunque los beneficios superan las estimaciones —con un crecimiento esperado cercano al 12% para el S&P 500—, el número de empresas que rebajan sus guías está aumentando. Factores como la incertidumbre geopolítica, el encarecimiento energético, la política comercial estadounidense y la debilidad del consumo hace que muchas compañías adopten un enfoque más conservador.

 

Este cambio en las previsiones es relevante porque el mercado está penalizando especialmente a aquellas compañías que reducen sus expectativas o retiran sus guías. Durante la semana pasada, varias empresas experimentaron fuertes caídas pese a presentar resultados sólidos, lo que confirma que, en el actual entorno, la visibilidad sobre el futuro es más importante que los datos pasados.

 

En los mercados de renta fija, el tono también fue constructivo el viernes

La rentabilidad del bono estadounidense a diez años retrocedió hasta mínimos de un mes y el bund alemán consiguió reducir la rentabilidad exigida por debajo del 3%. Los inversores volvieron a aumentar sus apuestas por recortes de tipos de la Reserva Federal a finales de año, aunque algunos miembros del banco central reiteraron la necesidad de mantener cautela ante el impacto inflacionista del shock energético. En el caso europeo, el mercado descuenta una subida en julio y duda con la opción de una segunda en diciembre. El crédito empresarial también reflejó una mayor asunción de riesgo. Los inversores incrementaron posiciones en deuda con calificación BBB y en bonos de alto rendimiento.

 

Las materias primas reflejaron la sensibilidad del mercado a los titulares geopolíticos

El petróleo cayó con fuerza el viernes ante las expectativas de reapertura del Estrecho, mientras que el oro repuntó hasta máximos de un mes apoyado por la debilidad del dólar y el descenso de las rentabilidades de los bonos. No obstante, los acontecimientos del fin de semana están volviendo a alterar esta dinámica y el Brent vuelve a situarse por encima de los 95 dólares el barril, con una subida superior al 5%.

 

Un ataque informático afecta a las criptomonedas

El mercado de criptomonedas también fue protagonista durante el fin de semana, aunque por motivos distintos. Un ataque informático a un protocolo de finanzas descentralizadas provocó pérdidas cercanas a los 300 millones de dólares, generando un efecto contagio en varias plataformas. El incidente vuelve a poner de relieve los riesgos asociados a la creciente interconexión del ecosistema DeFi y podría introducir volatilidad adicional en el segmento.

 

Macroeconomía

En este contexto, los inversores afrontan una semana cargada de referencias macroeconómicas, conferencias de miembros de los principales bancos centrales y resultados empresariales. En el plano macro, el foco estará en las ventas minoristas en Estados Unidos, que podrían mostrar un repunte impulsado por el encarecimiento energético y las ventas de automóviles, aunque el consumo subyacente podría mantenerse más débil. También se publicarán datos de inventarios empresariales, solicitudes semanales de desempleo y confianza del consumidor, que ayudarán a evaluar la solidez de la economía estadounidense. En Europa, la atención se centrará en los PMI, la inflación del Reino Unido y el índice IFO alemán, que ofrecerán señales sobre la evolución del crecimiento en la región. En Asia, destacan los datos de inflación en Japón y decisiones de tipos en varios países emergentes, que podrían aportar nuevas pistas sobre la política monetaria global.

 

Políticas monetarias

En el frente de los bancos centrales, uno de los eventos más relevantes será la comparecencia de Kevin Warsh, nominado para liderar la Reserva Federal, que podría ofrecer señales sobre el futuro de la política monetaria estadounidense. Además, varios miembros del BCE y otros bancos centrales participarán en eventos durante la semana, lo que podría generar movimientos en los mercados de renta fija. Recordemos que la última semana de abril volveremos a tener reuniones de la Fed, el BCE, el BoE y el BoJ, por lo que estas serán las últimas declaraciones que hagan hasta dichas reuniones.

 

Resultados empresariales

La agenda empresarial también será especialmente intensa. Entre los resultados más destacados figuran compañías tecnológicas y de crecimiento como Tesla, IBM o Intel, así como grandes nombres industriales y financieros. La temporada de resultados será clave para confirmar si el sólido inicio del año puede mantenerse o si, por el contrario, la incertidumbre comienza a reflejarse en las expectativas empresariales.

 

Finalmente, la geopolítica continuará siendo el principal catalizador del mercado. La posible expiración del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, las negociaciones en Oriente Medio y la evolución del conflicto en Líbano seguirán marcando el sentimiento inversor. En paralelo, la reunión informal de líderes europeos, con el impacto del conflicto energético en la agenda, podría añadir nuevas variables al escenario.

 

Feliz lunes

 

Jorge González Gómez
Director de Análisis

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