
NVIDIA no defrauda, pero el mercado exige la perfección
NVIDIA volvió a batir las expectativas de Wall Street en sus resultados trimestrales, presentados ayer al cierre. Los ingresos se situaron en 81.620 millones de dólares, un +85% año a año y un +20% respecto al trimestre anterior, impulsados por su división de centros de datos (+92%). La parte de computación tradicional y redes también aportó crecimiento, pero a una escala menor. La rentabilidad se mantiene sobresaliente, con un margen bruto del 75% y un flujo de caja de 48.600 millones, lo que les permitió anunciar un nuevo paquete de recompras de acciones (80.000 millones). De cara al próximo trimestre también ofrecieron una guía optimista, que superó las expectativas del mercado (ingresos de 91.000 millones vs. 87.300 estimados). Jensen Huang habló de la importancia de los agentes de inteligencia artificial y de cómo está acelerando la creación de más infraestructura. La demanda de su arquitectura Vera Rubin está siendo colosal, pero muy probablemente sufrirá restricciones de suministro durante todo su ciclo de vida. A pesar de las monstruosas cifras, la cotización cayó en las horas posteriores al cierre. El problema no son las cifras ni los riesgos relacionados con la IA, sino la fuerte subida previa y la “mala” costumbre de hacer posible lo imposible.
Más tensiones en el suministro tecnológico
El colapso de las negociaciones laborales en Samsung Electronics ha activado las alarmas sobre el suministro tecnológico global. Esta amenaza de desabastecimiento en chips de memoria para servidores, móviles y vehículos eléctricos ha impulsado al alza, otra vez, a todo el sector de semiconductores: Micron (+4,8%), Qualcomm (+3,6%), AMD (+8,1%) o Intel (+7,4%). Los fabricantes de equipos, como ASML o Applied Materials, también cerraron en verde ante la expectativa de una reconfiguración en la cadena de suministro. En el caso de la holandesa, UBS la ha añadido a su lista de empresas tecnológicas favoritas y su CEO ha advertido que el mercado global de semiconductores mantendrá una oferta tensionada y cuellos de botella esporádicos debido a la descomunal demanda de infraestructura de IA. Para evitar cualquier posible freno, la compañía ya está escalando la producción de sus sistemas avanzados (EUV y DUV) e incluso ha desarrollado una nueva herramienta para chips de gran tamaño. Pero no vale solo con eso: necesita que la regulación de la Unión Europea sea más laxa en materia de IA y que las reglas de exportación a China sean más consistentes. No parece tarea fácil.
Tampoco lo está siendo para algunos sectores con riesgo de disrupción, como el del software. Ayer Intuit anunció el despido del 17% de su plantilla, unos 3.000 empleados, con el objetivo de simplificar su estructura y acelerar la integración de inteligencia artificial en sus servicios clave (TurboTax, QuickBooks y Mailchimp). La noticia se dio a conocer justo antes de presentar sus resultados trimestrales, algo que no gustó mucho a los inversores (-4%) y vaticinó la decepción de después (-13,5% en las negociaciones posteriores al cierre). Pero no fue la única del día; el honor también se lo llevó Target (-3,9%). La cadena de grandes almacenes dio unas guías excesivamente prudentes para el año, justificadas por el deterioro de la confianza del consumidor y una comparativa exigente frente al segundo trimestre de 2025. No sirvió que batiera las estimaciones de los analistas y los inversores se preguntan cómo de sostenible es el crecimiento una vez diluidas las devoluciones fiscales. Aun así, Target acumula una revalorización del 20% en lo que va de año.
Las bolsas protagonizaron fuertes subidas
Europa (Euro Stoxx 50 2,09%, DAX +1,38%, Ibex 35 +2,16%) tuvo un mejor comportamiento que Estados Unidos (S&P 500 +1,08%, Nasdaq +1,54%, Dow Jones 1,31%). Las rentabilidades de los bonos cedieron levemente tras varias semanas al alza y las materias primas cayeron con fuerza. El precio del petróleo continúa por encima de los 100 dólares el barril, un nivel incómodo para la gran mayoría de las economías mundiales, pero que parece importar más bien poco mientras haya demanda de chips de memorias.
Sin avances en el golfo Pérsico
En materia geopolítica, Donald Trump declaró ante los medios que podría lanzar un nuevo ataque contra Irán a principios de la próxima semana si las negociaciones fracasan. A lo que el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, contestó que de reanudarse las hostilidades estarían listos para contraatacar. Todo esto mientras Israel continúa bombardeando El Líbano y el jefe del OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica), Rafael Grossi, ha alertado de los riesgos relacionados con el ataque con drones en la planta de energía nuclear de Barakah, Emiratos Árabes Unidos.
Por otro lado, China ha defendido la legalidad de sus controles de exportación sobre tierras raras y minerales críticos, aunque el Ministerio de Comercio chino se ha mostrado dispuesto a colaborar con EE.UU. para abordar “preocupaciones razonables”. Este acercamiento supone un nuevo statu quo en el que Washington acepta tácitamente las restricciones que hace seis meses pretendía desmantelar, mientras que Pekín acelera sus planes de seguridad de suministro. La nueva regulación de la agencia Xinhua establece un plazo mínimo de cinco años para sus reservas estratégicas de recursos minerales en origen, sujetas a revisiones del Consejo de Estado.
SpaceX podría superar a Aramco y Google comercializará sus TPU
SpaceX se prepara para un debut en bolsa que podría eclipsar todas las grandes ofertas públicas (OPV) de la historia. La empresa de cohetes y satélites, liderada por Elon Musk, pretende recaudar hasta 80.000 millones de dólares. Si la empresa alcanzase una valoración de 1,7 billones de dólares superaría el récord establecido por Saudi Aramco en 2019. Además, sería la mayor recaudación de la historia y pondrá a prueba el apetito inversor. Un debut exitoso podría reavivar el mercado de salidas a bolsa, animar las valoraciones del sector aeroespacial y crear un nuevo impulso para otras empresas emergentes conocidas (OpenAI o Anthropic, por ejemplo).

Otra de las noticias de la semana —sí, también tiene que ver con tecnología— fue el acuerdo entre Google y Blackstone para crear una nueva compañía que ofrecerá infraestructura de IA y potencia de cálculo. La inversión inicial será de 5.000 millones de dólares y abre por primera vez la comercialización directa y flexible de los chips TPU de Google. El objetivo operativo será poner en marcha una capacidad inicial de 500 MW en 2027, un movimiento clave para Alphabet para monetizar su propia tecnología y competir contra otros proveedores.
Y, por último, el martes tuvimos la conferencia anual Google I/O, muy enfocada en los agentes de IA y con una renovación masiva de su ecosistema Gemini. La compañía presentó su nuevo modelo de lenguaje, Gemini 3.5 Flash, que pasa a ser el motor por defecto de su app y de las búsquedas en web, y destaca por ser hasta cuatro veces más rápido y superar a sus rivales en razonamiento financiero, programación y tareas autónomas. Aunque la mayor revolución vino de la mano de Gemini Omni, un innovador modelo multimodal centrado en la generación y edición conversacional de vídeo de alta calidad con consistencia física y de personajes, y de Gemini Spark, su nuevo agente personal integrado en Workspace que automatiza flujos de trabajo avanzados en segundo plano. Además de un rediseño visual de la aplicación y de la mayor reconfiguración de la caja de Google Search en 25 años, anunciaron sus nuevos chips TPU de 8ª generación (modelos 8t y 8i).
Feliz jueves.
Director de renta variable










