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30/09/2026 AUTOR: Álvaro Pérez-Maura Morning meeting

La caída del crudo da un respiro, pero los tipos siguen presionando

La caída del crudo da un respiro, pero los tipos siguen presionando

Los mercados volvieron a convivir este martes con dos fuerzas contrapuestas. El petróleo corrigió parte de las fuertes subidas de las últimas sesiones gracias a la recuperación de algunos flujos de suministro, pero las rentabilidades de la deuda estadounidense retomaron las alzas. Wall Street recuperó buena parte de las pérdidas al final de la jornada: el S&P 500 cedió un 0,17% y el Dow Jones un 0,26%, mientras que el Nasdaq 100 avanzó un 0,21%. La tecnología mostró así una mayor resistencia, aunque siete de los once sectores del S&P 500 terminaron en negativo.

 

En Europa, el Stoxx 600 retrocedió un 0,1%, con importantes diferencias sectoriales. Tecnología destacó con una subida del 2,5%, favorecida de nuevo por el optimismo alrededor de la inteligencia artificial. En el extremo contrario, energía y alimentación cayeron un 1,4% y los bancos perdieron un 0,5%. El descenso del petróleo alivió parcialmente las preocupaciones sobre la inflación, pero no bastó para compensar el impacto de unos tipos de interés todavía elevados.

 

El petróleo da un respiro, pero Oriente Medio sigue mandando

El Brent cerró con una caída del 2,6%, hasta 102,59 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate perdió un 3,5%, hasta 89,38 dólares. Arabia Saudí retomó las exportaciones desde el puerto de Yanbu después de recuperar las operaciones de su oleoducto Este-Oeste, que permite desviar parte del suministro del estrecho de Ormuz. Las exportaciones de crudo de Oriente Medio alcanzaron además en septiembre 16,3 millones de barriles diarios, su nivel más alto desde el comienzo del conflicto.

 

A esta mejora de la oferta se sumó Estados Unidos, que anunció préstamos de hasta 40 millones de barriles adicionales de su Reserva Estratégica de Petróleo, como parte del acuerdo coordinado con otros países de la Agencia Internacional de la Energía.

 

El frente diplomático ofreció menos avances. Donald Trump negó haber planteado un alivio de las sanciones a Irán a cambio de concesiones y Washington anunció nuevas medidas contra personas y entidades relacionadas con el programa armamentístico iraní. El crudo recuperó parte de las pérdidas durante la madrugada tras estas noticias, una señal de que cualquier avance o retroceso en las negociaciones puede seguir provocando movimientos importantes en el mercado energético.

 

 

La presión se desplaza hacia los tipos largos

La deuda estadounidense volvió a concentrar buena parte de la atención. La rentabilidad del treasury a diez años llegó al 5,293%, su nivel más alto desde 2007, mientras que el bono a treinta años alcanzó el 5,62%, máximo desde 2002. Los tipos moderaron posteriormente el movimiento y los vencimientos más cortos incluso terminaron a la baja.

 

El giro llegó después de que John Williams, presidente de la Fed de Nueva York, afirmara que no existe urgencia para volver a subir los tipos. Williams considera que un único incremento adicional hacia finales de año podría ser suficiente si la economía evoluciona de acuerdo con sus previsiones. El mercado redujo rápidamente sus apuestas por un movimiento en octubre y desplazó buena parte de las expectativas hacia diciembre.

 

Las tensiones en los vencimientos largos, sin embargo, van más allá de las próximas decisiones de la Reserva Federal. Los inversores afrontan una combinación de inflación persistente, fuertes necesidades de financiación pública y una oferta creciente de deuda corporativa. A ello se suma el intenso ciclo inversor relacionado con la inteligencia artificial, que sostiene el crecimiento económico, pero también incrementa las necesidades de capital.

 

El fenómeno tampoco se limita a Estados Unidos. Francia anunció que sus necesidades de financiación aumentarán hasta 339.700 millones de euros en 2027, cerca de un 9% más que los 311.700 millones previstos para este año. Para cubrirlas, el Tesoro francés planea emitir un récord de 340.000 millones de euros en deuda a medio y largo plazo, frente a los 310.000 millones de 2026. Buena parte del incremento responde al vencimiento de títulos emitidos durante la pandemia y la crisis energética. El mayor volumen de deuda llega, además, con unos costes de financiación en máximos de varios años y una factura por intereses que podría alcanzar los 72.900 millones de euros el próximo ejercicio.

 

Menos empleo y menos confianza

Los datos estadounidenses ofrecieron algunas señales de moderación. Las vacantes de empleo JOLTS cayeron hasta 7,079 millones en agosto, por debajo de las 7,225 millones previstas. La demanda de trabajadores disminuyó más de lo esperado, aunque los despidos continuaron contenidos. La fotografía sigue siendo la de un mercado laboral con pocas contrataciones, pero también con pocas salidas involuntarias.

 

Más llamativa fue la confianza de los consumidores de The Conference Board, que cayó hasta 81,9 puntos en septiembre, frente a los 89 esperados y los 88,6 revisados de agosto, su nivel más bajo en más de doce años. Empeoraron tanto la percepción de la situación actual como las expectativas y aumentó la preocupación por el empleo.

 

Las expectativas medias de inflación a seis meses subieron además del 5,8% al 6,1%. Esta combinación de menor confianza y mayores expectativas de precios plantea un escenario incómodo para la Fed: apunta a cierta pérdida de impulso económico, pero sin una moderación equivalente de las presiones inflacionistas.

 

La inflación española vuelve a acelerar

En España, la estimación adelantada situó el IPC en el 4,9% interanual en septiembre, seis décimas por encima de agosto, mientras que el índice armonizado alcanzó el 5%. La inflación subyacente aumentó de forma mucho más moderada, hasta el 3,1%.

 

El repunte respondió principalmente a la energía, con una mayor contribución de carburantes y lubricantes. La diferencia entre el IPC general y la subyacente muestra que buena parte de la aceleración reciente procede del shock energético. Aun así, una tasa subyacente superior al 3% y un petróleo todavía por encima de los 100 dólares complican el proceso de desinflación y aumentan la importancia de los próximos datos de precios europeos.

 

En la eurozona vimos que la confianza industrial mejoró en septiembre y también lo hizo la del sector servicios, aunque esta última quedó ligeramente por debajo de lo esperado. Sin embargo, la confianza de los consumidores se deterioró, mientras aumentó su percepción de que la inflación seguirá al alza y su preferencia por el ahorro.

 

La agenda de este miércoles estará concentrada en Estados Unidos. La principal referencia será el deflactor PCE de agosto, la medida de inflación preferida por la Reserva Federal, para el que el consenso espera un avance del 3,7% interanual. También conoceremos el componente subyacente, el gasto personal y la encuesta ADP de empleo privado. Después del descenso de las vacantes y de la fuerte caída de la confianza conocidos ayer, estas cifras ayudarán a determinar si la moderación del mercado laboral convive todavía con un consumo resistente y unas presiones de precios elevadas.

 

La madrugada ya ha dejado una primera referencia positiva en China. El PMI manufacturero oficial aumentó de 49,8 a 50,1 puntos en septiembre y regresó a terreno de expansión, mientras que el indicador privado alcanzó 52,1, máximo de cinco meses. El PMI no manufacturero también mejoró hasta 50,2. Los datos apuntan a cierta recuperación de la actividad, aunque la debilidad del consumo, la inversión y el sector inmobiliario continúa condicionando las perspectivas de la economía china.

 

Junto con los datos macroeconómicos, petróleo y deuda seguirán marcando buena parte del pulso de la jornada. El Brent ha recuperado parte de las pérdidas esta madrugada después de que Estados Unidos descartara, por ahora, un alivio de las sanciones sobre Irán, pese a que Qatar mantiene sus esfuerzos para acercar posiciones entre ambos países. Al mismo tiempo, el tráfico de crudo por el estrecho de Ormuz continúa recuperándose, lo que limita parte de la presión sobre la oferta. Con el petróleo todavía por encima de los 100 dólares y los treasury cerca de máximos de varias décadas, cualquier sorpresa en el PCE puede trasladarse rápidamente a las expectativas sobre la Fed y, desde ahí, a la renta variable.

 

Feliz miércoles,

 

Álvaro Pérez-Maura
Analista

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