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16/03/2026 AUTOR: Jorge González Morning meeting

La energía vuelve a condicionar a los mercados

La energía vuelve a condicionar a los mercados

Los mercados financieros arrancan la semana con un nivel de incertidumbre elevado y con varios frentes abiertos que están condicionando claramente la confianza de los inversores. Durante los últimos días, la atención se concentró en Oriente Medio, donde la escalada del conflicto volvió a poner el foco en el riesgo energético. El precio del petróleo repuntó con fuerza y el Brent llegó a situarse por encima de los 100 dólares por barril, un nivel que vuelve a despertar temores inflacionistas justo cuando muchos bancos centrales pensaban haber entrado en la última fase del proceso de desinflación.

Este contexto llegó además en un momento en el que el ciclo económico global ya empezaba a mostrar señales de moderación. El encarecimiento de la energía introduce, por tanto, un riesgo adicional para la economía mundial: si el shock se prolonga en el tiempo, el resultado podría acercarse a un escenario con mayor inflación y menor crecimiento. No es casualidad que la volatilidad haya repuntado en los mercados y que incluso la tradicional diversificación entre bonos y bolsa haya funcionado peor de lo habitual durante los últimos días.

 

Gráfico: Índice de volatilidad VIX. Fuente: Bloomberg

Gráfico: Índice de volatilidad VIX.

Fuente: Bloomberg

 

La geopolítica vuelve a condicionar la confianza inversor

Durante el fin de semana, el presidente estadounidense Donald Trump volvió a introducir cierto optimismo entre los inversores al afirmar que Irán estaría dispuesto a alcanzar un acuerdo para poner fin al conflicto. Sin embargo, el propio mandatario matizó que Washington no considera que las condiciones actuales sean todavía lo suficientemente favorables.

Desde el lado iraní, las autoridades negaron que existan negociaciones formales en marcha, lo que sugiere que una solución rápida sigue siendo poco probable. Mientras tanto, el foco continuó puesto en el estrecho de Ormuz, un auténtico cuello de botella energético por el que transita alrededor de una quinta parte del petróleo mundial. Cualquier interrupción prolongada del tráfico marítimo tendría implicaciones muy relevantes para la economía global. Pero no solo por el petróleo: también afecta al gas, al aluminio, a la urea y, en general, a buena parte del comercio global.

 

Datos macroeconómicos recientes

Más allá de la geopolítica, el pasado viernes también dejó varias referencias macroeconómicas relevantes. En Estados Unidos, la revisión del PIB del cuarto trimestre redujo el crecimiento hasta el 0,7 % anualizado, aproximadamente la mitad de lo estimado inicialmente, lo que confirmó que la economía ya había comenzado a perder algo de impulso antes del repunte reciente de las tensiones internacionales.

Además, el consumo de los hogares se mantuvo prácticamente plano en enero, mientras que la inflación subyacente medida por el deflactor del consumo —la referencia preferida de la Reserva Federal— se situó en el 3,1 % interanual, confirmando que las presiones inflacionistas siguen siendo relativamente persistentes. Y lo más relevante es que todos estos datos son anteriores al ataque a Irán.

En Europa, los datos tampoco fueron especialmente alentadores. El crecimiento del Reino Unido volvió a decepcionar, con un PIB prácticamente estancado en enero, mientras que en China el fuerte aumento de las exportaciones permitió registrar un superávit comercial récord durante los primeros meses del año.

 

El viernes también dejó una noticia relevante para España. La agencia de calificación crediticia Fitch confirmó la nota de solvencia A con perspectiva estable para la deuda soberana española. La agencia destacó el fuerte crecimiento de la economía española —que previsiblemente seguirá expandiéndose muy por encima de la media de la eurozona— aunque advirtió de que la parálisis política podría dificultar la implementación de reformas fiscales y subrayó también el creciente problema de accesibilidad a la vivienda derivado de la escasez de oferta.

 

Repunte de rentabilidades en la deuda soberana

Uno de los movimientos más relevantes de la última semana se produjo en el mercado de deuda soberana. Las rentabilidades de los bonos gubernamentales volvieron a repuntar con fuerza, reflejando tanto el aumento de las expectativas de inflación como la incertidumbre geopolítica.

El bono alemán a diez años cerró cerca del 3 %, su nivel más alto desde 2011, mientras que en el Reino Unido la rentabilidad del gilt a diez años superó el 4,8 %. En Estados Unidos, el treasury a diez años se movió en torno al 4,3 %. Más allá del movimiento puntual, el mensaje del mercado es claro: los inversores vuelven a exigir una mayor prima para financiar a los gobiernos en un entorno de mayor inflación y elevados déficits fiscales.

 

Comportamiento de la renta variable

Por su parte, la semana en los mercados de renta variable estuvo marcada por una elevada volatilidad. En Europa, el índice Stoxx Europe 600 cerró la sesión del viernes con una caída cercana al 0,5 %, encadenando dos semanas consecutivas de descensos por primera vez en lo que va de año.

Los sectores energéticos y de utilities fueron de los pocos que lograron avances, beneficiándose del repunte del petróleo, mientras que los sectores más intensivos en energía —como mineras o industriales— quedaron rezagados. En Estados Unidos, los principales índices bursátiles también cerraron el viernes con caídas moderadas, con el S&P 500 y el Nasdaq retrocediendo alrededor de un 0,6 % y un 0,9 %, respectivamente.

 

Movimientos en el mercado de divisas

En el mercado de divisas, el dólar se fortaleció frente a la mayoría de monedas. El cruce USD/JPY avanzó por cuarta sesión consecutiva hasta situarse en torno a 159,66 yenes por dólar, niveles que no se veían desde julio de 2024.

El ministro de Finanzas japonés advirtió que las autoridades están preparadas para intervenir si fuera necesario, especialmente teniendo en cuenta el impacto del encarecimiento del petróleo sobre los hogares. Al mismo tiempo, el cruce EUR/USD encadena cuatro sesiones de caídas hasta situarse cerca de 1,1416, su nivel más bajo desde comienzos de agosto.

 

Agenda económica de la semana

De cara a la semana que comienza, la agenda macroeconómica llega especialmente cargada. Los inversores estarán atentos a nuevos datos de inflación y actividad en varias economías, así como a cualquier señal adicional sobre la evolución del consumo y del mercado laboral en Estados Unidos.

En paralelo, los ministros de finanzas y gobernadores de bancos centrales del G-7 celebrarán una reunión extraordinaria para evaluar el impacto económico del conflicto en Oriente Medio y analizar posibles respuestas coordinadas.

En Estados Unidos, es poco probable que la Reserva Federal reaccione a un repunte inflacionista provocado por la energía con nuevas subidas de tipos, especialmente si el impacto sobre el crecimiento empieza a ser más evidente. Si las tensiones geopolíticas se estabilizan en los próximos meses y los precios del petróleo retroceden, la posibilidad de recortes de tipos a finales de 2026 seguiría sobre la mesa.

En el Reino Unido, donde la economía ya mostraba debilidad antes del repunte de precios energéticos, el sesgo de política monetaria sigue siendo hacia una eventual relajación monetaria. El Banco Central Europeo, sin embargo, podría mostrarse más sensible a un repunte inflacionista a corto plazo.
 

Informe mensual - Tressis visión
 

España mantiene su calificación crediticia

En cualquier caso, como ya dijimos en el Tressis Visión: más allá del ruido geopolítico de corto plazo, el escenario macroeconómico de fondo sigue encajando con la visión que planteábamos a comienzos de año: un entorno caracterizado por episodios recurrentes de volatilidad, pero con fundamentos todavía suficientemente sólidos como para sostener el crecimiento económico y el comportamiento de los mercados financieros. La clave sigue siendo la liquidez.

 

Buena semana.

 

Jorge González Gómez
Director de Análisis

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