
La sesión de ayer transcurrió con relativa tranquilidad para los mercados financieros, influida por el cierre parcial de los mercados asiáticos por el Año Nuevo Lunar y la jornada festiva de Wall Street por el Presidents’ Day. En este contexto, la atención se centró en Europa, donde las bolsas mostraron un comportamiento estable.
En renta variable, Europa registró un sesgo ligeramente positivo, apoyado en el buen desempeño del sector financiero y en la temporada de resultados, que sigue generando movimientos muy selectivos a nivel sectorial y empresarial. Con menor profundidad de mercado, los inversores priorizaron la calidad de la guidance y la visibilidad sobre la evolución futura de los negocios, más allá del simple hecho de superar las estimaciones trimestrales.
El Ibex 35 destacó como el índice europeo con mejor desempeño, avanzando un 0,99% hasta los 17.848 puntos, impulsado por el sector bancario y por valores como ACS (+4,68%) e Indra (+3,42%). Por el contrario, el DAX alemán retrocedió un 0,46% hasta 24.800,91 puntos, tras iniciar la sesión en terreno positivo. El CAC 40 francés cerró con una ligera caída cercana al 0,1%, lastrado por los sectores tecnológico y de lujo, en particular por la caída del 10% en Dassault Systèmes. El FTSE 100 británico se mantuvo prácticamente plano, aunque con un leve sesgo alcista respaldado por el sector de defensa y seguridad. En conjunto, el Euro Stoxx 50 cedió un 0,11% hasta 5.978,88 puntos, reflejando la mezcla de tonos que predominó en la región.
En el ámbito macroeconómico, el dato más relevante provino de Japón, donde el PIB del cuarto trimestre quedó por debajo de las expectativas, reforzando la narrativa de un crecimiento débil y reavivando el debate sobre el posible incremento del impulso fiscal en los próximos meses.
El mercado de divisas mostró un tono de cautela. El dólar se mantuvo estable mientras el yen se debilitó tras los datos de PIB japonés más flojos de lo esperado, reduciendo la probabilidad de un giro restrictivo por parte del Banco de Japón. El euro/dólar retrocedió ligeramente hasta el entorno de 1,185 y la libra esterlina se movió en un rango estrecho frente al euro sin una dirección clara.
En renta fija, la ausencia de referencia de los treasuries centró la atención en Europa, donde las rentabilidades apenas variaron: el bund alemán a diez años se mantuvo cercano al 2,75% y el bono español alrededor del 3,19%. El mercado sigue descontando que el BCE mantendrá los tipos en el 2% a corto plazo, mientras que en EE.UU. se anticipan recortes de la Fed a partir del verano, con el debate enfocado en el ritmo de esas bajadas más que en su materialización.
En materias primas, el petróleo registró un ligero repunte, con dos factores contrapuestos: las conversaciones entre EE.UU. e Irán, que podrían afectar la oferta, y la expectativa de que la OPEP+ retome aumentos de producción desde abril. El oro corrigió un 1,01% debido a un dólar algo más firme, aunque se mantiene alrededor del nivel psicológico de los 5.000 dólares por onza.
De cara al resto de la semana, la atención se dirigirá al calendario macroeconómico, con la publicación de PMI adelantados, datos de inflación y otras referencias de actividad que podrían ajustar las expectativas de tipos. Un escenario de moderación económica sin deterioro brusco apoyaría el tono constructivo de los mercados; por el contrario, sorpresas al alza en inflación o crecimiento podrían reactivar la presión sobre las tires y el dólar y exigir mayor selectividad en la renta variable.
Feliz martes.