
“El futuro aún no está escrito”
Wall Street cerró la semana tocando nuevos máximos históricos. Mientras el Nasdaq avanzaba un 0,44% y el S&P 500 terminaba prácticamente plano, el Dow Jones cedió algo de terreno en una sesión tranquila, y el Russell 2000 encadenó su sexta semana de subidas, como queriendo recordarnos que también existe la economía doméstica de EE.UU. Los mercados europeos, por su parte, cerraron sin variaciones significativas. Los bonos del Tesoro registraron caídas, a pesar de que la expectativa de recortes de tipos en EE.UU. debería seguir empujando los rendimientos a la baja tal y como hemos vivido en las últimas jornadas.
En paralelo, la narrativa empresarial volvió a girar alrededor de la inteligencia artificial. La semana estuvo marcada por los resultados de Oracle, que el martes se permitió el lujo de anunciar un aumento de guías gracias a su negocio en la nube y a los contratos vinculados a la IA, con una reacción bursátil desproporcionada (para bien) el miércoles, que aún sigue coleando. Robinhood, tras entrar en el S&P 500, también vivió su minuto de gloria. El apetito inversor por todo lo que huela a “tecnología del futuro” continúa intacto.
Mientras tanto, en Europa, España estrenó fin de semana con una buena noticia: S&P elevó el rating soberano de A a A+, con perspectiva estable. La agencia destacó las sólidas perspectivas de crecimiento, apoyadas en un sector exportador resistente y en un mercado laboral en expansión. La inmigración (principalmente desde Latinoamérica), el aumento de la inversión y las reformas previas están alimentando tanto el empleo como la demanda interna. Para 2025, S&P espera que la economía española crezca un 2,6%, casi el triple que la media de la eurozona. Además, la naturaleza de la economía española —centrada en los servicios y con un comercio limitado con Estados Unidos— la protege en gran medida del impacto de los nuevos aranceles estadounidenses. El precio del CDS, que implica una probabilidad de impago cercana al 2%, refuerza la percepción de solidez. Un bálsamo para las primas de riesgo periféricas y un argumento más para quienes defienden que la eurozona sigue siendo un refugio selectivo en renta fija. Mientras tanto, en Francia ha ocurrido lo contrario: la agencia Fitch Ratings ha degradado su calificación de solvencia, bajándola de AA- a A+, debido al creciente nivel de deuda pública y la inestabilidad política.
EEUU y China, en busca de acuerdos
En el plano geopolítico, la capital de España también fue protagonista, más allá del ciclismo. Madrid acogió una reunión de alto nivel entre EE.UU. y China, con Scott Bessent (secretario del Tesoro) y He Lifeng (vice primer ministro) sentados a la misma mesa durante seis horas. Temas: comercio, TikTok y seguridad nacional. Todo ello con el horizonte de un posible encuentro Trump–Xi en octubre, en el marco de la cumbre de Corea. Si algo ha quedado claro es que, a seis semanas del evento, nadie quiere llegar con las manos vacías.
Japón
Y ya que hablamos de Asia, en Japón el Nikkei subió más de un 4% en la semana, apoyado en un PIB revisado al alza y pese a la dimisión del primer ministro Ishiba. La incertidumbre política podría retrasar nuevas subidas de tipos por parte del BoJ, pero el mercado parece más interesado en el consumo privado, que aguanta el tipo.
La semana que empieza promete mantener la tensión en todos los frentes
El miércoles llega la esperada reunión de la Fed: el recorte de 25 puntos básicos parece descontado, pero la verdadera partida se jugará en el discurso de Powell y en el famoso dot plot, que podría enfriar las ansias de un ciclo prolongado de bajadas hasta 2026. El último informe de paro estadounidense no dejó lugar a dudas: la economía no está tan bien como se creía. Además, las revisiones del BLS —Oficina de Estadísticas Laborales— restaron casi un millón de empleos durante el periodo marzo 2024 a marzo 2025, y las nuevas peticiones de subsidio de la semana pasada alcanzaron niveles no vistos desde 2021. A primera vista, un jarro de agua fría. Pero, en la lógica inversa de Wall Street, todo ello aumenta la presión sobre la Reserva Federal para que baje los tipos en la reunión del 17. Y cuando el mercado descuenta con más de un 90% de probabilidad ese movimiento, las bolsas reaccionan con champán y confeti, como hemos visto en las últimas semanas.
Geopolítica
A la vez, el tablero geopolítico vuelve a encenderse con la intensificación de los ataques de Rusia en Ucrania y de Israel sobre líderes de Gaza, recordando a los inversores que la política internacional sigue siendo un riesgo difícil de cuantificar. Por otro lado, los recientes acuerdos en materia de aranceles comienzan a perfilar sus posibles efectos sobre precios y comercio, una variable que los mercados vigilarán con lupa. Y, en el plano estrictamente macroeconómico, la atención se dirigirá a los datos de producción industrial —agosto en Estados Unidos y julio en la eurozona—, a la balanza comercial europea y, muy especialmente, al IPC de agosto de la zona euro, que puede redefinir las expectativas sobre las reuniones del BCE de otoño. En paralelo, el goteo de resultados y anuncios corporativos, sobre todo en tecnología, seguirá marcando el pulso del mercado.
En suma, nos espera una semana cargada de catalizadores, en la que bancos centrales, macro y geopolítica competirán por dictar el rumbo de unos mercados que, por ahora, prefieren bailar al son de la liquidez. Pero, como decían en Regreso al futuro (1985): “El futuro aún no está escrito”.
Buena semana.
Director de Análisis










