
El sector tecnológico en este momento geopolítico
Un contexto de máxima incertidumbre
La incertidumbre derivada del conflicto entre Irán y Estados Unidos, sumada a las declaraciones contradictorias sobre su posible resolución, dificulta enormemente formarse una imagen clara de la situación real. Como resultado, es extremadamente complejo realizar proyecciones sobre la extensión temporal del conflicto y, consecuentemente, evaluar sus efectos sobre el crecimiento económico, la inflación o las cadenas de suministro mundiales.
El giro en las expectativas monetarias
Hasta el momento, los mercados de renta fija han experimentado movimientos abruptos, recalibrando las previsiones sobre tasas de interés a escala global. En Estados Unidos, previo al inicio de las hostilidades se contemplaban dos reducciones del precio del dinero durante el ejercicio, mientras que actualmente no se anticipa ningún ajuste a la baja.
En Europa, la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, ha sugerido que la institución está dispuesta a elevar las tasas de referencia si las circunstancias económicas así lo demandan. Este viraje en el discurso contrasta marcadamente con lo esperado hace escasas semanas, cuando no se contemplaban movimientos adicionales, y en la actualidad los operadores descuentan hasta tres incrementos de tipos durante 2026.
Este sustancial reajuste en las expectativas sobre tasas de interés, más allá de impactar negativamente en las cotizaciones de los bonos dada su relación inversa, ha generado un efecto significativo en los mercados accionarios, particularmente en el ámbito tecnológico. Esto obedece a que la valoración de estas compañías se fundamenta en los beneficios proyectados a futuro: a mayor nivel de tasas de interés, menor resulta el valor presente de esos flujos, lo que tiende a ejercer presión bajista sobre sus cotizaciones. Ahora bien, llegados a este punto, ¿realmente se han alterado los fundamentos del sector o estamos ante una oportunidad de inversión a largo plazo?
Fundamentales sólidos
Las proyecciones de los analistas apuntan a un arranque de año particularmente robusto para el sector tecnológico estadounidense. Específicamente, se prevé que los resultados de estas compañías hayan experimentado un crecimiento del 45,1% en el primer trimestre de 2026 respecto al mismo periodo del ejercicio anterior, lo que constituiría la mayor expansión entre todos los sectores que integran el S&P 500. Como referencia, para el conjunto del índice se estima un avance de los ingresos del 13%, lo que implicaría el sexto trimestre consecutivo de progresos de doble dígito.
Por subsectores, destacan especialmente los semiconductores y sus equipos asociados, cuyos beneficios habrían registrado un incremento del 95%. Les siguen los equipos electrónicos (+31%), el hardware tecnológico, almacenamiento y periféricos (+26%), el software (+18%) y los servicios de comunicaciones (+13%), mientras que el segmento de tecnologías de la información habría mostrado un crecimiento más moderado, próximo al 5%.
De hecho, la relevancia del segmento de semiconductores dentro del sector resulta tan notable que, si se excluyera de los resultados agregados, el crecimiento total de los beneficios tecnológicos se reduciría sustancialmente, descendiendo del 45,1% al 20,3%.
La transformación del modelo de financiación
La competencia por liderar el desarrollo y la implementación de la inteligencia artificial ha transformado radicalmente la estrategia financiera de las empresas tecnológicas. Tradicionalmente, este tipo de compañías financiaba sus inversiones principalmente mediante el efectivo disponible en balance. Sin embargo, en los últimos meses esta dinámica ha cambiado, y numerosas firmas han acudido a los mercados de deuda.
Morgan Stanley proyecta que este año las principales tecnológicas podrían captar más de 700.000 millones de dólares a través de emisiones de bonos, lo que representaría un incremento cercano al 69% respecto a 2025.
En este contexto, el interrogante principal reside en si estas empresas serán capaces de generar retornos adecuados sobre inversiones de tal envergadura, especialmente considerando la velocidad con la que se están ejecutando. A este respecto, voces autorizadas del sector se muestran optimistas. Es el caso de Satya Nadella, director ejecutivo de Microsoft, quien ha señalado recientemente que, mediante una gestión eficiente del software, una adecuada optimización de las cargas de trabajo y una correcta diversificación de la base de clientes, el retorno sobre el capital invertido (ROIC, por sus siglas en inglés) podría ser muy significativo.
Valoraciones atractivas tras las correcciones
Durante el primer trimestre del ejercicio, las empresas tecnológicas estadounidenses han experimentado retrocesos notables, que oscilan entre el 2% en el segmento de hardware y el 23% en software, incluyendo una caída próxima al 12% en el grupo de las denominadas “Siete Magníficas”. Entre ellas, sobresale el descenso de Microsoft, superior al 23%, así como los retrocesos de Meta y Tesla, que superan el 13% y el 17%, respectivamente.
Como consecuencia, el sector tecnológico, que históricamente ha cotizado con una prima respecto al conjunto del mercado, es decir, con múltiplos superiores al índice general, ha dejado de hacerlo. En estos momentos, tanto el S&P 500 como las tecnológicas presentan valoraciones equivalentes, medidas a través del PER forward. Este es un indicador que permite evaluar si una acción está cara o barata en función de los beneficios proyectados y, en ambos casos, se sitúa en 21. Para encontrar una situación comparable, resulta necesario remontarse a comienzos de 2019, lo que implica que se está generando una oportunidad que se presenta con escasa frecuencia.
Perspectivas de inversión
La convergencia de fundamentales sólidos, inversión masiva en inteligencia artificial con expectativas razonables de retorno, y valoraciones que han alcanzado niveles no vistos en años, configura un escenario que merece atención por parte de inversores con horizonte de largo plazo. Si bien la volatilidad derivada de factores geopolíticos puede persistir en el corto plazo, los elementos estructurales del sector tecnológico continúan ofreciendo una propuesta de valor diferenciada.
Evolución de la prima de valoración del sector tecnológico respecto al S&P 500.

Fuente: Bloomberg.
Analista










