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27/10/2014 AUTOR: Víctor Alvargonzález Jorissen Varios

Perdone, ¿cuándo nos podremos bajar de la montaña rusa?

No hace ni dos meses que el S&P 500 batía récords históricos. Y que el Eurostoxx 50 se situaba en niveles no vistos en cinco años. Pero, como si fuera una montaña rusa, desde entonces ambos índices han caído con fuerza y de forma continuada. Y luego, en estos últimos días, han rebotado con fuerza. Como el vagón de la montaña rusa. Más de uno ha dicho: paren esto que me quiero bajar.

Nada como echar un vistazo al índice que mide la volatilidad del índice norteamericano S&P 500 (el VIX), especialmente en este 2014, para ver gráficamente nuestra particular montaña rusa bursátil:

El VIX: la montaña rusa en que se han convertido los mercados:

Fuente: BLOOMBERG

No es de extrañar que en los parques de atracciones pongan carteles para que la gente con problemas de corazón no se suba a “atracciones” de este tipo. A este paso, tendrán que ponerlo también en cualquier tema relacionado con la bolsa, desde el propio parqué, pasando por las salas de contratación y los portales de las sociedades de gestión de activos. Y, de paso, un desfibrilador, como en los gimnasios.

¿Van a seguir así los índices bursátiles? Porque vaya plan, ¿no? En mi opinión, es posible responder a esta pregunta si analizamos las causas y su previsible evolución futura. Y diferenciando el caso norteamericano del europeo, porque las fuentes de volatilidad son distintas a un lado u otro del Atlántico.

Estados Unidos

En Estdos Unidos, sin duda, influyen los últimos datos macroeconómicos, que crearon ciertas dudas, pero la economía norteamericana sigue básicamente sana. El crecimiento económico es razonable, la inflación es baja, no hay “burbujas” –ya llegarán, pero todavía no es el caso–, las novedades estructurales son excelentes (están acabando su dependencia externa del petróleo) y han sido capaces de reinventarse para competir globalmente con cualquier país. Y respecto a los dos últimos puntos, resaltaría la capacidad de la sociedad norteamericana y sus dirigentes para promocionar y premiar el avance tecnológico –qué envidia– (ver “Back to the USA”, artículo de hace varios años recomendando comprar bolsa USA, que creo que sigue plenamente vigente). En Estados Unidos han conseguido sacar, literalmente, petróleo de la arena y de los lugares más recónditos del subsuelo. Y en grandes cantidades. En cuanto al tema de la competitividad, son capaces de vender talento para competir con precio, que es la única forma con la que se puede competir con las economías emergentes. Talento para inventar desde Google hasta Facebook pasando por crear un iPhone o Twitter. Y son sólo ejemplos puntuales.

Que haya una corrección en el S&P 500  -o en cualquier índice bursátil- es normal. Está en la naturaleza de los mercados. Pero este roller coaster ha sido especialmente fuerte, como el “subidón” de volatilidad que se observa en el gráfico. Mi explicación –y aviso de lo que venía– ya la di el pasado mes de abril en “Abróchense los cinturones: el inversor norteamericano vuelve a la bolsa”. La entrada de inversores particulares sin demasiada experiencia o templanza, que se habían perdido el rally anterior, genera volatilidad casi por definición. Compran caro, se asustan pronto y tienen el gatillo fácil tanto para vender como para comprar. Y encendida una mecha, los fondos de inversión se ven obligados a seguirles, pues muchos de sus partícipes también se asustan y eso obliga al gestor a vender para atender reembolsos.

La volatilidad del mercado USA está para quedarse porque ya estamos en la fase en la que sale a bolsa una aplicación para un móvil y, aunque algunas lo valen, la mayoría salen a cotizar sobrevaloradas. La fase de tonto el que no gane en bolsa y la de tonto el último cuando baja. Esa es la mala noticia. La buena: que la base del mercado seguirá siendo alcista porque la situación de fondo no ha cambiado mucho y los precios no son para nada de burbuja. Y encima, a la vista de los datos de crecimiento e inflación, la Reserva Federal (Fed) se puede tomar con calma futuras subidas de tipos o cambios de timón bruscos en su política monetaria general.

Resumiendo: en mi modesta opinión, la bolsa norteamericana seguirá siendo alcista, pero en formato montaña rusa y no de escalera, como había sido en los últimos cuatro años. Estamos en una fase madura de un mercado alcista y se va a notar. Es «ley de la bolsa”. A cada uno decidir si está preparado para la montaña rusa, porque eso ya no es una cuestión financiera, es sanitaria.

Europa

En cambio, y aunque parezca mentira, hay bastantes probabilidades de que a medio plazo en Europa baje la volatilidad. Primero, porque cuando se va saliendo del caos es lógico que baje la locura. La situación en que nos metieron nuestros gobernantes y –en menor medida– el BCE con su inactividad podría empezar a pasar de caos a tomar cierta forma racional. Veamos por qué:

Reformas estructurales.

En este sentido, Alemania sí ha realizado una aportación positiva (la aportación negativa la pueden ver en “El Sr. Weidmann se equivoca”). La misma tozudez que ha permitido que estemos a punto de entrar en un círculo vicioso de estancamiento y deflación, tozudez basada en atar las manos del BCE e impedirle hacer su trabajo en pro de la estabilidad de precios, es también la tozudez que está obligando a muchos gobiernos a llevar a cabo reformas que todos decimos que son pocas, pero si somos justos admitiremos que más bien lo que son es, sobre todo, lentas.

Reformas que nos permitan tener economías preparadas para competir globalmente. Pero la insistencia de Alemania y la postura del BCE de “no te ayudo si no reformas” están dando lentamente sus frutos. Por ejemplo, en mi modesta opinión, si hoy en día un empresario no contrata ya no es por temor a “casarse” para siempre con el contratado, como ocurría antes. Con la actual reforma laboral, si no contrata es porque no hay consumo. No hay demanda interna y no vivimos de la exportación. Vamos, que los españoles entre pagar deudas e impuestos no tienen un euro para gastar. Tampoco se ha fomentado un modelo de negocio alternativo al Monopoly, que era el que teníamos, y el turismo sólo funciona a tope en verano.

El papel del Banco Central Europeo (BCE)

A trancas y barrancas, pero ahí están el TLTRO, que a la larga ayudará a que las empresas reduzcan significativamente sus costes financieros, o la compra de deudas de dudoso cobro de la banca (ABS), que si bien es una medida a largo plazo, es buena para sanear el sistema financiero. Y creo que tarde o temprano el BCE se dará cuenta de que o lleva a cabo un proceso de estímulo monetario serio –el famoso QE– o se va a encontrar con una deflación de caballo. Y tampoco creo que el señor Draghi quiera irse sin cumplir mínimamente con el objetivo para el que le nombraron. Si decide echar toda la carne en el asador, tendríamos un proceso que, combinado con las reformas, debería aclarar el camino para la vuelta a la tendencia alcista en las bolsas europeas y la reducción de la volatilidad

Stress test y Supervisión única

A veces hay que valorar las cosas con perspectiva. Los test de estrés de la banca europea no son la panacea, pero son un buen comienzo. Pensemos, por ejemplo, que venimos de que la mitad del sistema financiero español era hace sólo unos años bancos dirigidos por políticos y supervisados por ellos mismos. Ahora está en extinción lo primero y la supervisión del grueso de la banca española la hará el Bundesbank, que al final es quien manda en el BCE y por eso le está costando al señor Draghi Dios y ayuda hacer su trabajo de guardián de la estabilidad monetaria. Pero que la banca española, italiana, etc. pase a ser supervisada por el Bundesbank, no lo veo un mal punto de partida.

Dirán ustedes que los resultados no justifican mi conocida visión positiva sobre el futuro a medio y largo plazo de las bolsas europeas (y norteamericanas, por cierto). Les diría como en las discusiones de bar, pero en lugar de “eso no me lo dirías a la cara” lo sustituiría por “eso no me lo habría dicho hace un mes con el Ibex ganando más de un 10% en siete meses”. Y un 20% en 12 meses. Esta “liga” no finaliza hasta el 31 de diciembre y el vagón de montaña rusa que es la bolsa europea podría ir convirtiéndose en un vagón de tren relativamente normal. Un tren que pasa por sus curvas, sus retrasos, tal vez con demasiadas estaciones, nevadas que lo detienen, etc. Pero un tren, al fin y al cabo, no una montaña rusa.

Tengamos perspectiva: hace unos años el proyecto europeo se hundía. Por su parte, el BCE hablaba nada más y nada menos que de riesgo ¡de inflación! Y nosotros teníamos Cajas de Ahorro. Eso es caos. Ahora el BCE se ha enterado de que su enemigo es la deflación, no hay cajas de ahorro y políticos socialistas franceses son abucheados en sus congresos cuando exponen sus planes de reformas (buena señal que les abuchee su ala izquierda). El escenario no es lo perfecto, lo sé, pero es mejor que hace relativamente poco tiempo.

Ninguna reconstrucción está exenta de recaídas, igual que no lo está ninguna recuperación hospitalaria después de un accidente de siniestro total. Pero se están creando las bases. Ha empezado el tratamiento. Y si hay valentía, se practicará cirugía allí donde sea la única salida (QE Europeo). Luego vendrá la rehabilitación (reformas). La volatilidad bajará cuando finalmente viajemos en tren y no en una montaña rusa. Aunque no sea el AVE. Es más, cuando sea un AVE es cuando la bolsa estará cara, la rentabilidad por dividendo del Ibex no será del 4,5% (un chollo) y habrá que plantearse si toca vender.

¡Buen fin de semana!

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