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El eterno dilema de la gestión activa o pasiva

El eterno dilema de la gestión activa o pasiva

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Las comisiones son un parámetro que se debe tener en cuenta, aunque si algo debe importarnos es la rentabilidad de nuestras inversiones

¿Realmente merece la pena invertir en fondos de gestión activa y, por lo tanto, pagar la comisión que llevan asociada, o es mejor tomar posiciones en fondos cotizados con unas comisiones de gestión inferiores?

Se lleva tiempo hablando de ello y es un debate que estará en nuestras vidas largo y tendido. Lo cual tampoco es malo, siempre y cuando no se cuenten las cosas a medias. No podemos negar que la comisión de gestión de los ETF es más barata que la de los fondos de gestión activa, pero también es cierto que ese diferencial no es tan grande como se dice en todos los tipos de activos, ya que si nos salimos de aquellos productos que replican el S&P 500 o el Euro Stoxx 50, esas comisiones se ajustan más de lo que se llega a pensar. A esto también hay que sumarle el coste de contratación de un fondo cotizado, que ajusta más aún si cabe ese diferencial de comisiones.

Las comisiones son un parámetro que se debe tener en cuenta, aunque si algo debe importarnos es la rentabilidad de nuestras inversiones. Y para muestra un ejercicio que el otro día, hablando de ello, le planteé a un amigo partidario de la inversión en ETF. Le propuse comparar dos carteras, una de ellas compuesta por fondos cotizados y la otra por los fondos de inversión que formen parte de la cartera de Tressis. La distribución de activos y el periodo temporal los dejé en su mano y lo que decidió fue un 50% EE.UU. (repartido a partes iguales entre S&P 500, Dow Jones y Nasdaq) y un 50% Europa (a partes iguales entre Euro Stoxx 50 y Stoxx Europe 600) en un periodo de tres años.

Nos pusimos manos a la obra y el resultado fue que la cartera, según los parámetros geográficos de mi amigo, y con nuestra selección de fondos, obtuvo en un periodo de tres años un 9% más de rentabilidad que su homóloga construida con ETF (y eso que no incluimos los costes de contratación de estos). Pero una gráfica vale más que mil palabras.

Se observa que la gestión activa, a pesar de pagar una comisión de gestión superior, sí aporta valor a nuestras inversiones. Eso sí, siempre que se realice un análisis profesional en la selección de los fondos, debido a que una incorrecta elección del vehículo puede dar al traste con la distribución de activos.

Llegados a este punto, seguramente es más fácil contestar la pregunta inicial: la clave para gestionar bien el patrimonio no está en pagar menos comisiones sino en elegir bien los productos en los que invertir.

*Publicado en expansion.com

 

Javier Monjardín
Director de Inversiones

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